lunes 24 de noviembre de 2008, 17:28h
Actualizado: 25 de noviembre de 2008, 20:05h
TITO B. DIAGONAL
Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, vuelve a ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.
Este año que empezó alegremente y remata en crisis, el deporte patrio está que se sale. Nunca ningún país, salvo España, ha conquistado tantos títulos internacionales en una sola temporada: ¡¡¡nada menos que 15!!!. Lo que yo os diga, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y triunfantes niños y niñas que me leéis. ¡Loor imperecedero a los cuatro españoles de la fama! ¡Gloria a David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco, los artífices de que ayer, domingo 23 de noviembre de 23008, España conquistase su tercera Copa Davis! Otro sueño deportivo hecho realidad bajo los colores de la bandera rojigualda. Emilio Sánchez Vicario, capitán del equipo, supo mover adecuadamente sus peones y, en la cancha del Mar del Plata, ganarle a domicilio al equipo argentino.
Los tenistas de la Madre Patria supieron dominar a los tenistas de la entrañable Hija Patria. “¡Mamita, campeonamos!” podrían decir al modo de –hace ya la tira de años— Diego Armando Maradona al ganar su primera Liga con el Barça. Y es que el tenis, desde 1964, ha sido un notable elemento de españolización del mundo. Desde la época de Manolo Santana, aquel recogepelotas venido a más, hasta Rafa Nadal, la progresión ha sido constante.
Y eso que, pequeñines/as míos/as, más de uno y más de dos, en la final de la Copa Davis de este finde, debían tener el corazón partido. Empecemos por el Jáuregui, tan implicado en que los del Lado de Aquí estemos perfectamente informados de lo que sucede en el Lado de Allí, especialmente ahora que el antiguo Instituto de Cultura Hispánica se llama Instituto de Cooperación, porque hasta lo del Iberoamericana inicial se le acabó cayendo.
Luego tengo a Damián, mi culto y redicho valet de chambre. El tipo es muy proclive a todo lo argentino, dada su devoción por el asado de tira, el matahambre, el chorizo criollo, el dulce de leche y, en especial, por Cristina Felisinda, una psiquiatra argentina, de la escuela lacaniana, que, en Barcelona, se dedica a la lectura del tarot (de lunes a viernes, de 17.30 a 20:45, con cita concertada). Y también a los Carballeira Brothers –Paco el marino y Horacio el periodista--, que consideran que la República Argentina es la quinta provincia gallega. Y no andan desencaminados, no... Hay más gallegos, entre hijos y nietos, que los que pueda haber en la Península Ibérica.
O sea, que la final de la Copa Davis era un tanto agridulce... Había que estar a favor de España, por supuesto, que para eso es la Patria Común e Indivisible de Todos los Españoles. Peor había que calibrar el esfuerzo del equipo argentino, que tan brillante trayectoria tuvo hasta llegar a la finalísima. Porque en el tenis –Aznar dixit—“no vale el empatar ni el heredar”. Cierto, Jose, muy cierto. Y en la Copa Davis menos todavía. O sea, que los chiquitos de Sánchez Vicario salieron a por todas. Que era lo que había que hacer, claro.
En fin, que esto ya es agua pasada. España sigue del lado de aquende del Océano Atlántico y Argentina del lado de allende, según se baja el Ecuador, a mano izquierda y hacia el sur. Dos naciones unidas por un océano y separadas por una lengua común. Que esta es otra. Porque, algunos amigos míos, con negocios en Buenos Aires, a la hora de reunirse con sus paternaires rioplatenses, suelen utilizar los servicios de traductores simultáneos. Es la mejor forma de entenderse a la hora de redactar un contrato en condiciones. No obstante, pensemos en que lo que la Historia ha unido no debe ser separado por el idioma, especialmente si este es común. Regio, ¿no?...