Madrid celebró el 23 abril una exitosa velada noctámbula dedicada a los libros, con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro. Autores, músicos y artistas nacionales e internacionales se reunieron en la calle y locales con su público bajo las estrellas desde las 16:00 horas del lunes 23 de abril hasta las dos de la madrugada del martes 24.
La Comunidad de Madrid, por segundo año consecutivo, quiso no sólo sacar los libros a la calle, sino que los ciudadanos se metieran en todas las librerías, que permanecieron abiertas en un horario excepcional, hasta media noche, según el programa presentado por el consejero de Cultura, Santiago Fisas; el director general de Bibliotecas y Archivos, Arturo Ballerí; y la vicepresidenta del gremio de editores, Pilar Gallego.

En total fueron 120 librerías, de 14 municipios de toda la comunidad, 40 más que en 2006, las que participaron en esta larga jornada. Las bibliotecas públicas de la Comunidad, así como las bibliotecas y centros municipales, y bibliotecas de la Obras Social Caja Madrid organizaron durante toda la jornada un amplio programa de actividades para diferentes públicos: monólogos, mesas redondas, lecturas, charlas, conciertos, conferencias y recitales de poesía.
Tertulias en cafés legendarios, como el Gijón, Central y el café Comercial, y actos organizados por el British Council, el Goethe Institut, la embajada Suiza, la embajada Checa, la embajada de Portugal, el instituto Camoes, el instituto italiano o la embajada de Francia, entre otras muchas instituciones, completaron esta fiesta, en una jornada en las que los libros tuvieron un diez por ciento de descuento.
Confesiones de escritores
Las diez horas con más de 600 escritores, músicos y artistas en 350 actividades diferentes comenzaron en el madrileño Café Comercial con la tertulia "Cosas que nunca dirías en una mesa redonda" en la que participaron los escritores Carmen Posadas, Espido Freire y Fernando Marías.
Ante el público que abarrotaba el local, Freire no tuvo reparos en reconocer que el Quijote le aburría "soberanamente". Una confesión que sorprendió tanto como la de Carmen Posadas, que reveló que no considera "Cien años de soledad" la mejor obra de Gabriel García Márquez, ya que ella prefería "El amor en los tiempos de cólera".
Libros colgantes
No muy lejos del Café Comercial, en la calle de Fuencarral, una hilera de libros colgantes, entre los que se encontraban todo tipo de géneros, desde ensayos hasta novela, llamó la atención de los viandantes que se detenían a leerlos.
Estos libros tenían el objetivo de que la gente tuviera los libros "al alcance de la mano", incluso para los más pequeños. Escenas como la de Rosa, una niña de siete años a la que sus padres tuvieron que quitar, literalmente, uno de los libros colgantes de las manos, se repitieron con asiduidad.
La presidenta de la Comunidad de Madrid también se dejó cautivar por la magia de las letras en la noche del 23 de abril, y afirmó que "la Noche de los Libros es una iniciativa para que los madrileños tengan la oportunidad de acercarse a ellos y a las librerías".
Celebración la madrileña que, como aplaudió Carmen Posadas, consiguió distinguirse de la fiesta catalana de Sant Jordi. Y es que Madrid, con iniciativas como esta y la Noche en Blanco, se ha especializado en atraer a los ciudadanos y a los turistas extendiendo sus horas de ocio hasta sus culturales madrugadas.
Éxito de público
Uno de los platos fuertes de la jornada fue la conferencia "Alimentar la imaginación" que el escritor noruego Jostein Gaarder, autor del conocidísimo "El mundo de Sofía", ofreció en la sede de la Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad.
El llenazo en su conferencia dejó a muchos madrileños, como ocurrió con muchas de las actividades, en la puerta del recinto. Así los ciudadanos menos afortunados aprovecharon para leer el programa de la Noche de los Libros, sentados en las terrazas de los diferentes bares de la Gran Vía madrileña, mientras otros hacían tiempo para acudir al concierto de Sophie Auster en la Real Casa de Correos.
Antonio Gamoneda, tras recibir el Premio Cervantes e inaugurar la lectura continuada del mismo, mantuvo un encuentro con estudiantes de secundaria y universitarios en el Círculo de Bellas Artes.
Otra de las estrellas que pasó por Madrid fue la poetisa Tess Gallagher, viuda de Raymond Carver, que realizó una lectura de sus textos en la Residencia de Estudiantes a las 21.00 horas.
En definitiva, Madrid volvió a vivir una noche de cultura que agradecieron los ciudadanos, siempre ansiosos de salir a la calle y disfrutar con iniciativas como ésta.