Este árbol es caducifolio con corteza gris parduzca y copa amplia, y puede alcanzar hasta los 20 metros de altura. En ocasiones presenta porte arbustivo. Sus hojas son verdes oscuras por el haz y con tomento corto por el envés. Éstas permanecen en el árbol hasta que brotan otras nuevas. Florece entre abril o mayo y su fruto, las bellotas, maduran y se diseminan hacia septiembre y octubre.

Esta especie puede vivir entre 500 y 600 años. Es resistente a los rigores climáticos del frío, la sequedad y los contrastes térmicos, y se desarrolla en todo tipo de suelo, tanto en los pobres como en los ricos.
El Quejigo se extiende por toda la Península Ibérica, excepto en las provincias del noroeste. No obstante, tiene mayor presencia en las comunidades del centro y sur de España. En condiciones apropiadas forma quejigares, pero también puede aparecer mezclado con encinas, alcornoques e incluso coníferas.
Su madera se ha empleado como combustible y sus hojas y frutos son aprovechados por el ganado. Esta especie está considerada restauradora de suelos y tiene un gran valor ornamental.