Todo fue plano, muy plano, demasiado plano en la segunda novillada otoñal con los tendidos casi sesteando, porque sobre la arena de Las Ventas no pasaba ‘na’ de ‘na’. ¿Responsables? En primer lugar, claro, los bicornes, que son los protagonistas de la Fiesta de los toros: unos bureles sosos, ayunos de bravura y casta, aunque noblotes, de la factoría Fuente Ymbro. Mas también de una terna de coletudos de la nueva ola y los nuevos tiempos: sin demasiada entrega ni sustancia en unas faenas de postureo, amén de muy ventajistas. Lejos de la ganuza y hambre de triunfo y éxitos que mostraban no hace mucho sus colegas. De modo que entre el sopor de los asistentes Bruno Aloi, El Mene y Pedro Luis no desarrollaron tampoco ‘na’ de ‘na’
novillo, que ya adelantó lo que por desgracia iba a ser el comportamiento general de sus hermanos, lo asesinó en varas Teo Caballero y llegó en estado comatoso a la muleta donde Aloi, inédito con el capote, lo pasaportó tras intentar la misión imposible del lucimiento. Podría medianamente justificarse ya con el otro, descastado y algo descompuesto, sí, pero al que en ningún momento imprimió mando en la muleta ni echó por la calle de en medio de apostar por meterse entre los pitones el mexicano, quien por alargar la faena -o lo que fiera aquello- en contra de la opinión del público, sufrió un revolcón por fortuna sin consecuencias en una tarde de escaso compromiso.
Como el de El Mene, que atesora más clase y oficio, sí, demasiado oficio quizás, sí. El que le echó pleno de vulgaridad y al hilo del pitón al primero de su lote sin dar la imagen del novillero puntero que es. Tampoco se fajó con el otro, salvo en varios adornos de cierre de series preñadas de vulgaridad: pases del desprecio y trincherillas de bella condición. Es decir que no practicó, ni intentó, el toreo fundamental de redondos y naturales.
De simular guisa fue el comportamiento de Pedro Luis en el tercero del plúmbeo festejo al que citaba casi desde la M-30. Al menos salió a tope en el último, al que recibió de hinojos en el tercio para lucirse por unas ajustadas chicuelinas y una larga. Pero luego volvió a las andadas con la pañosa siempre citando al hilo y con la suerte descargada, por lo que la gente le pedía que acabara pronto para librarse de semejante suplicio.
FICHA
Novillos de FUENTE YMBRO, de justa presencia, cómos de cabeza, mansos, flojos y descastados en general, aunque nobles. BRUNO ALOI: silencio; silencio tras aviso. EL MENE: ovación tras aviso; ovación con algunas protestas. PEDRO LUIS: silencio tras dos avisos; silencio, Plaza de Las Ventas, 10 de octubre, 4ª de Feria. Tres cuartos largos de entrada.