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Rajoy pierde su flema ante un Sánchez al ataque: 'Es usted un miserable'
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(Foto: EP)

Rajoy pierde su flema ante un Sánchez al ataque: "Es usted un miserable"

> El socialista acorraló al 'popular' con la corrupción en un cara a cara cargado de descalificaciones mutuas
> Ninguno de los dos hizo referencia a Podemos o Ciudadanos

martes 15 de diciembre de 2015, 00:20h

Tal y como decidió una moneda al aire, Pedro Sánchez aprovechó su primer turno de palabra, pero para intentar protestar por la organización del debate como un cara a cara con Mariano Rajoy. Manuel Campo Vidal le cortó y el candidato socialista interrumpió su “declaración” para ceñirse al guión y lanzar su primer mensaje electoral. Un arranque que cargó de tensión el intenso debate celebrado a instancias de la Academia de Televisión con un candidato socialista muy distinto al que habíamos visto hasta ahora, lanzado al ataque hasta conseguir sacar de sus casillas a su oponente, que no tuvo precisamente su mejor noche. Bárcenas fue la clave para que Rajoy perdiera su habitual flema y tachara a un sonriente Sánchez de “ruin, miserable, deleznable…” Ah, por cierto, ni uno ni otro nombraron a Pablo iglesias o Albert Rivera. Como si no existieran.

Pedro Sánchez salió al ataque y a la primera pregunta –la economía- acusó a Mariano Rajoy de “mentir” y de una gestión de la crisis con consecuencias “demoledoras” desde el punto de vista social.

El candidato del PP y aún presidente del Gobierno le explicó cómo se encontró las cuentas al llegar y cómo están ahora, de estar al borde del rescate a que nadie se acuerde de la prima de riesgo. Sobre la mesa, Rajoy llevaba apuntadas en lugar destacado las cifras del “milagro económico”, el concepto con que le interrumpió Sánchez en tono despectivo.

El líder socialista siguió al ataque y derivó la conversación para sacar a Rodrigo Rato a la palestra. Su adversario no entró al trapo y siguió con su bombardeo de números, pero Sánchez supo cortarle recordándole que la coyuntura económica internacional –el petróleo, etc.- es lo que nos ha sacado de la crisis, un argumento que de nuevo convirtió en otra excusa para el ataque personal. Esta vez fue lo de “míster plasma, que es como le llaman a usted”.

“Usted lo que quiere es pintar una España tenebrosa que no existe”, se defendió Rajoy antes de volver a su mantra electoral de los dos millones de empleos que promete para la próxima legislatura si revalida la presidencia del Gobierno.

El debate entró a continuación en una fase de mayor nivel con los respectivos programas económicos y la reforma laboral que quiere derogar el PSOE como principal protagonista. Por un momento, el diálogo fue un verdadero contraste de ideas, si bien demasiado compleja y acelerada para el ciudadano de a pie.

Sánchez, sin embargo, buscaba el cuerpo a cuerpo y trató de golpear a Rajoy con el rescate del sector financiero español, pero el candidato del PP reveló que sufrió “muchas presiones” para asumir aquel préstamo de la UE. De nuevo, Rodrigo Rato volvió a estar sentado a la mesa, salvo que el candidato del PP ignoraba verlo.

Campo Vidal pitó tiempo muerto para entrar en el segundo bloque del debate, dedicado al Estado del Bienestar. Sanidad, pensiones, educación, dependencia, un capítulo esencial del programa socialista, que Sánchez lanzó contra “los siete pecados capitales” del PP y los recortes de estos cuatro años.

“Había 16.000 millones de impagos en Sanidad” cuando el PP llegó al Gobierno, le contestó el presidente junto a otras cifras para justificar su política económica. “Cuando se hace una política económica como hicieron ustedes”, le dijo a Sánchez, “es imposible llevar a cabo políticas sociales”.

A estas alturas del debate, la mesa aparecía cubierta de forma un tanto desordenada por las ‘chuletas’ de ambos candidatos. Y Sánchez conseguía, por fin, sacar de sus casillas a Rajoy como ya hizo en el Congreso. Al popular pareció desesperarle el baile de cifras sobre las pensiones de su interlocutor y al final acabó enfrascado en un “y usted miente más” sin salida. “Es falso, completamente falso”, decía Rajoy a cada reproche señalando en una hoja arrancada de una libreta que sólo podía ver él.

“Esa es una carta de una vecina y estos son los datos”, explotó Rajoy. No le acepto lo de los recortes, continuó claramente molesto por la lectura por parte de Sánchez de la carta de una mujer de Valladolid que le escribió contándole su situación de penuria. El enfado del candidato del PP aumentó al hablar de violencia de género y de ayudas a la maternidad y de nuevo se revolvió contra la actitud del líder del PSOE: “¿Usted a qué juega, por qué me acusa de impedir a las mujeres ser madres?”.


Bárcenas

“Y la lucha contra la corrupción, señor Rajoy. Usted debió dimitir por los sms a Bárcenas”. Pedro Sánchez subió las apuestas tras el descanso y atacó aprovechando un descuido de su contrincante al no incluir un tema tan importante entre sus prioridades de Gobierno. "Usted no es decente", dijo. Un golpe bajo.

“Hasta ahí hemos llegado”. Rajoy sintió el directo a la mandíbula y se dispuso a hacer sangre: “Usted es joven, usted va a perder las elecciones, pero no pasa nada, se recuperará; de lo que no se puede recuperar nadie es de una acusación ruin, deleznable y mezquina como la que me ha hecho usted. Es miserable… Mire, yo no voy a hablarle ni de su crédito en Cajamadrid ni de los ERE”.

“Lo siento mucho, pero tendrá que escucharme”. Pedro Sánchez aguantó el enfado de su oponente y ganó muchos puntos en un asalto en el que esta vez fue Rajoy quien tuvo que negar haberse puesto nervioso, como le pasó al socialista con Pablo Iglesias una semana antes. “Está jugando con mi honorabilidad”. El presidente había caído en la trampa y su rictus tenso se enfrentaba a la sonrisa de un Sánchez crecido.

-“De lo que depende de usted me fío poco”, dijo el socialista.

- “De lo que dice usted me fío menos”, respondió el popular.

El debate a dos ganaba en intensidad a cuenta de la corrupción y casi sin interrupción llegó el turno de Cataluña y el modelo de Estado.

-“A lo mejor aprende algo esta noche, señor Rajoy”.

-“No creo. De usted, digo”.

Pedro Sánchez supo mantener la tensión mientras Rajoy sólo podía contraponer que todos los datos que esgrimía el socialista sobre los recortes del gasto público “son falsedades de primera categoría”.


Cataluña y el austericidio

El moderador consiguió por fin que hablaran del problema catalán, pero dadas las coincidencias de base de sus invitados y que no había donde pinchar, optó por pasar rápidamente al último bloque, dedicado al papel de España en Europa. Sánchez puso como ejemplo a Tsipras y su rebeldía frente a los designios de Merkel que, en su opinión, es el referente de Rajoy. Por segunda vez, el presidente le recordó el artículo 135 de la Constitución que cambió el gobierno de Zapatero para plegarse al “austericidio” impuesto por Bruselas para cumplir con el déficit.

Un tema demasiado amplio y lejano que hizo decaer la intensidad del debate en su tramo final. Sánchez aprovechó para pedir el voto de los emigrantes españoles en el extranjero, cuyas dificultades para ejercer su derecho de sufragio se han convertido, precisamente, en una de las batallas de la campaña electoral. Rajoy abogó por su parte “por un plan Marshall para África”.

Hubo tiempo, sin embargo, para un último rifirrafe a cuenta de las prestaciones por desempleo en el que Sánchez consiguió acorralar a Rajoy, que pareció dudar por un momento en negar la acusación de que han bajado durante su Gobierno. De nuevo tuvo que ponerse a la defensiva negando la veracidad de las cifras, con el candidato socialista llevando una vez más la iniciativa.

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