Las tortillas de camarones del módulo 24
jueves 30 de octubre de 2008, 18:10h
Actualizado: 31 de octubre de 2008, 12:28h
La nueva cocina de la cárcel de la carretera de Alcalá-Meco "sabía" este jueves a tortillas de camarones, las del 'chef' Andrés Madrigal, que ha tenido como "pinches" a catorce internos del módulo 24, dispuestos a seguir sus pasos.
Madrigal, 'chef' del restaurante Alboroque, elegido el mejor del año por la guía 'Gourmetour', ha compartido este jueves fogones con catorce de los quince presos -el otro salió en libertad hace dos días- que han completado un curso de ayudantes de cocina que esperan pueda ayudarles a "buscar un oficio" y "centrarse en la vida".
Eso es lo que comenta Nordin, en prisión desde hace dos años y al que aún le queda otro año y medio entre rejas por un intento de homicidio.
"Lo que me sale mejor es la lasaña", repite nervioso ante la afluencia de periodistas al acto en el que la secretaria general de Instituciones Penitenciaria, Mercedes Gallizo, ha inaugurado la nueva cocina de la cárcel y les ha entregado el diploma que acredita su formación.
Un curso de cinco meses que han seguido quince presos con edades inferiores a los 21 años y que se encuentran internos en el mismo módulo.
Isabel, su monitora, se ha encargado de enseñarles de lunes a viernes, durante cuatro horas diarias, las "normas de la cocina" española. Empezó con la teoría, porque "no sabían nada" de ese mundo, y luego cada día les daba las pautas para hacer un plato diferente.
Así lo han aprendido estos presos -doce latinoamericanos y tres españoles- y así también lo hicieron los de las dos promociones anteriores, algunos de los cuales han conseguido trabajo.
"Ellos están encantados", asegura Isabel, y lo respaldan sus alumnos, como Ángel Roberto, que todavía debe cumplir cuatro años por un delito contra la salud pública.
"Es una oportunidad para el futuro", añade este joven mexicano de 21 años, que es técnico en informática y a quien este curso le ha ayudado a salir de la realidad del módulo, donde "se piensa demasiado". "Es casi como estar en la calle", apostilla.
"Por droga", responde también Andrés, de 19 años, cuando se le pregunta por el motivo por el que está en prisión preventiva desde hace siete meses.
El curso le ha servido "para saber" que realmente le gusta cocinar, lo que tendrá que hacer en la nueva cocina del centro penitenciario porque su condena será larga por "algo chungo, cuatro kilos de 'coca'".
Este jueves sigue atento las explicaciones de Madrigal sobre los aperitivos que van a preparar: crema de ajo verde y pistachos con sardinas ahumadas, cuiclacoche (hongo de maíz) con pulpo a la gallega y tortillas de camarones, el plato estrella hoy en la prisión.
¿Cómo se preparan las tortillas?, le pregunto a Michael, un dominicano de 19 años que se encuentra en tercer grado y que está preocupado "por la crisis" porque "con ella es más difícil encontrar trabajo de cocinero y lo podría hacer los fines de semana".
"Pones en un bol harina de garbanzo, le echas agua, lo remueves, haces una masa y luego metes cebolla y perejil juntos, camarones y sal", responde Michael, que espera no volver a meterse "en peleas" en los dos años que le restan.
Madrigal se rodea de Michael y también de Abel, de la misma edad y también de Santo Domingo, para que le ayuden a freír las tortillas.
"Lo de hoy no es una clase magistral, voy a estar un día con ellos para preparar algo, porque la cocina como se entiende es trabajando catorce o dieciséis horas", comenta Madrigal, con estudios en fotografía y en electrónica, pero a quien los fogones -a los que lleva dedicado 26 años- le han gustado "desde pequeño".
Se considera todavía "un pinche" de la cocina, en la que empezó por "necesidad", para pagarse los estudios, y "por casualidad" porque al final, según dice, un gran cocinero como Juan Mari Arzak le dijo: "¡Sigue adelante, que cocinar no se te da mal!"
"Soy un chico que se ha criado en un barrio muy popular en Madrid, en Vallecas -dice Madrigal-, y he visto a mucha gente que se ha quedado en el camino por no arrimarse a nada. Ellos -los internos- habrán tenido sus problemillas y por eso están aquí, pero tienen una gran oportunidad".