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Palabras color vampiro

Palabras color vampiro

Casi parte de la regla: cuando la pareja que se dijo amor eterno en una iglesia o simplemente ante el mundo se rompe, se deshace, se desarma, se desama, serrucha el planeta en dos. O con mi versión o contra mí. Claro, cada lente está hecho con el vidrio de la subjetividad y del desgarro. Pero entendemos y toleramos todos que las historias de amor son eternas hasta que terminan y que los entierros se colorean según las capacidades de los dolientes. En los asuntos públicos, esos matices tienen un límite, como nuestra paciencia.

La paciencia de quienes aún vemos televisión se gasta peligrosamente frente a la desinformación. Esta vez no lloremos por los datos inflados, las preguntas tramposas, las noticias de hoy con imágenes de archivo de hace meses con el único objetivo de alarmar a las audiencias. Que hoy sea por la forma como “algunos canales”, en “ciertos horarios”, han querido hacer ver el operativo contra sospechosos de terrorismo como un acto abusivo contra inocentes y poetas. Una de esas mañanas invirtieron varios minutos en subrayar que uno de los cercados en el hotel cruceño era un poeta, un músico, un artista. No contentos con esta carta de presentación, mostraron sus fotos de wawa, imágenes de un niñito aprendiendo a escribir, de una criatura inocente a la que la Policía abusó sin sentimiento. No se recordó, en esa mañana, que la wawita sonriente o que el poeta estaba en un hotel portando armas y rodeado de indicios con olor a vampiros.

Y es que hay soles tan evidentes y fantasmagóricos que no se tapan ni con los dedos de los pies. Como los escándalos ligados a la corrupción. Por supuesto que hay que señalar los pantanos de YPFB, los enormes indicios que apuntan a Santos Ramírez como involucran una red que pone en duda la honestidad de masistas y no masistas. El caso es grave porque hay millones y millones de dólares en el agua del patito feo del Gobierno (YPFB, por si alguien todavía duda), pero sobre todo es grave porque parece que no es el único caso de corrupción. No se trata de ser portador de la versión oficialista o no; está en juego la plata de todos nosotros y del país de todos que sigue bajo la sombra histórica de la corrupción.

A partir de una lógica discursiva similar resulta irrisoria la posición que han decido adoptar sectores de la oposición política cuando se refieren a la representación indígena en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Primero se opusieron a la cantidad de escaños para la representación especial indígena, bloquearon el Congreso, hablaron con el estómago, se desahogaron con el Presidente del Congreso y hoy, después del acuerdo logrado para cumplir con el mandato constitucional, afirman que no están de acuerdo con la forma de la representación indígena porque no representa a todos los sectores indígenas y que se oponen porque es injusto con la población indígena rural y particularmente urbana. Por favor. Injustos son los discursos desvergonzados que escuchamos de algunos medios, de algunos gobernantes, de algunos opositores que, sumados, nos desgastan hasta la náusea.

* Doctora en comunicación

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