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Discurso de investidura del primer lehendakari no nacionalista

Patxi López hace un guiño a Ibarretxe y le ofrece diálogo y consenso

Patxi López hace un guiño a Ibarretxe y le ofrece diálogo y consenso

> Discurso integrador: "Nada de frentismo: tenderé la mano a todos; cada uno de nosotros somos insustituibles"
> Ibarretxe insiste en que el PNV venció las elecciones y PSE y PP han "perfeccionado" su objetivo de 2001

“Inicio mi acción de Gobierno con la mano tendida a todos los grupos presentes en esta Cámara y una firme voluntad de diálogo y de consenso”. Así, con exclusión intencionada de los radicales que apoyan a ETA, pero con la mano tendida con particular énfasis al PNV, que pasa a ser oposición en un día considerado como ‘histórico’ en Euskadi, el socialista Patxi López expuso en el Parlamento vasco lo que será su programa de Gobierno. Anunció numerosas medidas económicas, políticas, sociales y de lucha decidada contra ETA, pero quizá lo más destacado de su largo discurso fue la mano tendida al lehendakari saliente: “Señor Ibarretxe, hemos discutido mucho durante estos años, pero también nos hemos entendido a veces. Quiero darle las gracias y espero que sigamos colaborando y entendiéndonos”.
            Fue al final de sus 90 minutos de exposición. El socialista Patxi López, dirigiéndose Al lehendakari saliente, el nacionalista Juan José Ibarretxe, le dijo: “Esta es la mano del nuevo Gobierno, tendida, una mano que ofrece y pide colaboración. Yo no la voy a retirar nunca”. Son palabras casi idénticas a las que ha utilizado habitualmente Ibarretxe en sus visitas a Madrid, pero que este martes histórico en Euskadi se le han vuelto en contra de boca de quien será el nuevo lehendakari. Patxi López citó hasta una treintena de veces las palabras mágicas de ‘consenso’ y ‘diálogo’ para todas las fuerzas hoy presentes en el Parlamento vasco, pero no sólo para quien le va a apoyara ser lehendakari sino también para el que ahora pasa a ser el principal partido de la oposición, el PNV.

            [La mano tendida de López a Ibarretxe no sería recogida luego por el lehendakari saliente, que afeó a los socialistas en su intervención el hecho de que, a pesar de haber sido el PNV la fuerza más votada, el PSE ha utilizado la Ley de Partidos para impedir que una parte de la sociedad vasca pudiera estar representada en la Cámara, lo que ha propiciado el cambio de Gobierno en Euskadi].

            Como nuevo candidato a la Lehendakartiza, Patxi López intervino antes para desarrollar un discurso integrador: "Solicito la ayuda de todos para crear una Euskadi moderna y libre", dijo, “nada de frentista: tenderé la mano a todos; cada uno de nosotros somos insustituibles”. Luego, al final de su discurso, la inesperada mano tendida a Ibarretxe y al PNV en general. Adelantándose a más que esperables referencias de los siguientes oradores, López advirtió que “quien ¡necesite de la muerte y de la amenaza terrorista no puede estar aquí”, en referencia a los abertzales ahora ilegalizados, y advirtió clarmanente que su proyecto pugna por “abrir un nuevo tiempo en Euskadi”, de unidad política, de lucha contra el terrorismo para poner las prioridades de la política donde están los problemas reales.

            “Pido su confianza para gobernar este país y hacer de Euskadi un país mejor”, para liderar “un proyecto colectivo que nos una a todos”
, dijo López, “para construir entre todos un país tolerante, culto, abierto a la modernidad”. Y lo pidió con el “orgullo de hacerlo de la mano del partido más antiguo de este país”, el Partido Socialista.

 

Democracia de ciudadanos libres… sin los violentos

            Entre las principales prioridades de López anunció “la voluntad de convivir”, de superar legítimas diferencias y llegar a acuerdos entre políticas diferentes. Propone para ello una “democracia de ciudadanos libres”: “No voy a gobernar para una parte, sino para el conjunto del país”, advirtió López, con gobierno fuerte y estable, con voluntad de diálogo y desde el que “quiero agradecer especialmente al Partido Popular del País Vasco” el acuerdo suscrito entre ambas fuerzas “que dará estabilidad al nuevo Gobierno”, que asume el pluralismo, el diálogo, el acuerdo y pone el acento en las prioridades de la Euskadi real.

            Ese acuerdo PP-PSE es el anticipo, según López, de otros muchos que quiere emprender en esta nueva legislatura: en lo relativo al autogobierno, al pluralismo, a los derechos de la ciudadanía, a la unidad de los demócratas para defender las libertad, a la lucha contra el terrorismo, y a lo que definió como su ‘primera obligación’, la trabajar por la libertad plena de los ciudadanos: “Mi primer empeño será poner fin al terrorismo de ETA, buscando para ello la máxima colaboración con el Estado y con todas las fuerzas democráticas”.

            En ese punto es donde entra la exclusión de los abertzales: “Aquí estamos todos los que tenemos que estar”, dijo López, anticipándose a la dura crítica que luego le dirigiría Ibarretxe por la aplicación de la ley de Partidos para arrebatar el poder al nacionalismo. Una tesis no compartida por López, claro, para quien al actual Parlamento “incluye a todos y no margina a nadie”, porque las reglas excluyen cualquier tipo de apoyo de la violencia terrorista, y los que “han decidido automarginarse, situarse al otro lado de la legalidad y en su contra, son los que no pueden tener asiento en esta Cámara”.

            Fuera de ellos, de los abertzales irredentos, López centró muy claramente a quién va dirigida su oferta de Gobierno: “Yo ofrezco un proyecto para toda la ciudadanía de este país, desde el convencimiento de que la política es insustituible como instrumento de convivencia. Todos y cada uno de nosotros somos insustituibles en la política vasca. La convivencia necesita de la voluntad de cada uno de nosotros”.


Construir la paz… luchando ‘todos’ contra ETA

            En ese punto, López fue tajante: “La banda terrorista debe perder toda esperanza de alcanzar sus objetivos totalitarios: nunca va a destruir la Euskadi que hemos puesto en marcha”. Para López no puede haber sitio para las bombas y las pistolas, y “hoy podemos decir que la tenacidad de la democracia ha llevado a ETA a la posición más débil de su historia”. En un tono sin duda optimista, López dijo a la Cámara que “estamos más cerca del final de ETA” y que la “voluntad de mi Gobierno es trabajar sin descanso para ver ese final más pronto que tarde”.

            Para conseguir sus objetivos, López anunció que también en este punto “reclamaré el apoyo de todas las fuerzas parlamentarias para diseñar una estrategia antiterrorista compartida por todos los grupos de esta Cámara”, y advirtió que “el gran triunfo de los terroristas no se basa sólo en los asesinatos cometidos, sino en su intento de petrificar miles de corazones vascos”. Ése es, en definitiva, el gran reto del candidato socialista.

            Ahora bien, no dejó de reconocer López que la derrota definitiva de ETA “requiere un rearme moral de la sociedad vasca”, para lo que “utilizaremos sin perjuicios todos los medios que en derecho sean posibles para combatir a ETA. Especialmente dotaremos de recursos y de apoyo político a la Ertzaintza para esta labor”. En esta tarea de hacer frente al terrorismo pidió el apoyo de todos los grupos parlamentarios, sin excepción: “Yo voy a presidir un Gobierno que ha sido expresamente amenazado antes de empezar sus andadura: una sociedad democrática no puede tolerar que su gobierno legítimo sea chantajeado por una organización terrorista”, dijo, un tanto triunfante.


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