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El hombre del paraguas y otras cosas raras

El hombre del paraguas es, claro, Sergio Lezcano, miembro confeso del 'comando Donosti, vinculado a la nueva formación hija de Batasuna y al Partido Comunista de las Tierras vascas. Un segundón con cara de pocos amigos que sostiene el paraguas de Otegi en los mítines lluviosos, como muestran las fotografías en las portadas de este viernes. Lezcano parece que cantó de plano y, luego, denunció haber sido violado con un palo en comisaría, lo que no se ha acreditado, al menos por el momento, entre los forenses.
 
Pero lo importante, al margen del caso del 'hombre del paraguas', es que vuelven las denuncias --queremos creer que inducidas y falsas-- de torturas, vuelven las amenazas y los chantajes económicos, vuelve --ah, pero ¿se había marchado?-- la 'kale borroka'. Y lo peor de todo: vuelve el clima de inseguridad y de tensión al País Vasco. Un clima que había mejorado sensiblemente en los dos últimos años vuelve a mostrar un cielo gris plomizo, precisamente en las vísperas del Aberri Eguna, que los partidos que se reclaman nacionalistas celebran, otro año más, separadamente.
 
Si usted lee, por cierto, los resúmenes ofrecidos por la prensa madrileña del manifiesto del PNV que será difundido este domingo por Josu Jon Imaz  en la Plaza Nueva de Bilbao sacará la conclusión de que hay dos manifiestos. Porque tales resúmenes, por ejemplo del de ABC y El País, no pueden ser más dispares, cuando, en realidad, nuestro análisis es que se trata de más de lo mismo. No hay ni un tono más preocupante que otros años (siempre se reivindica el imposible de Euskal Herría), como sugiere ABC, ni tampoco más alentador, como trata de sugerir El País (que, por cierto, equivoca de fecha la celebración del Aberri Eguna, diciendo que se celebrará este sábado). Los nacionalistas que gobiernan en el País Vasco siguen, en esta era de Imaz, como desde hace ya algunos años: divididos, ambiguos, victimistas, pero contenidos y medidos. Es decir, menos lenguaraces que en los últimos tiempos de Arzalluz, a quien ya apenas se menciona.
 
No hay que achacar, por tanto, a la fecha del Aberri unos perfiles que sirvan para ahondar en las tensiones. Y menos aún cuando la corporación de Ermua acaba de cometer un error de libro --encima, con el 'nihil obstat' de Fernández de la Vega desde China-- al tratar de prohibir utilizar su nombre al Foro de Ermua, que ha respondido, claro, con una de sus lamentablemente ya habituales salidas de tono. Y aún menos cuando desde Batasuna se lanzan provocaciones chulescas sobre su participación, quiéralo la ley o no, en las próximas elecciones vascas. Y menos cuando desde algunos sectores del PP se hacen análisis claramente desenfocados. Y menos todavía cuando desde el Gobierno central se mantiene un silencio hosco, que incita a la ciudadanía a la confusión y que hace un flaco favor al sin duda inteligente, pero maniobrero, político que desempeña el Ministerio del Interior.
 
A todo esto, ¿qué es de Zapatero? En Doñana y bien, gracias. Algo tendrá que decir el presidente este sábado cuando comparezca en un mítin en Huelva. Algo tendrá que terciar nuestro ZP en lo que nos vayan a comunicar horas después el PNV, Eusko Alkartasuna (en Gernika) y la muchachada batasuna y asimilados en una marcha que partirá de Irún y terminará en Hendaya. ¿O es que el presidente del Gobierno piensa que aún puede ir por la vida hablando de lo bien que va la economía (ni palabra del tormentoso 'affaire' de las opas a Endesa, claro) y lo malo que es el PP, sin  mayores precisiones y sin  agarrar por los cuernos el toro de los grandes problemas nacionales?
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