Manuel del Valle: "La educación es clave; ahora del fracaso escolar se pasa al coche oficial"
martes 01 de diciembre de 2009, 18:17h
Actualizado: 31 de marzo de 2010, 14:08h
Benito Fernández/Andalucía Crítica
Fue el segundo alcalde de la democracia, tras Luis Uruñuela. Gobernó Sevilla durante ocho años, entre 1983 y 1991, en cuya etapa la capital de Andalucía tuvo la transformación más espectacular desde la Exposición Iberoamericana de 1929. Formó parte del despacho laboralista de Capitán Vigueras unto a Felipe González y Rafael Escuredo y fue al autor de la histórica "foto de la tortilla" en los Pinares de la Puebla. Un año antes de la inauguración de la Exposición Universal de 1992, Manuel del Valle Arévalo (Sevilla, 1939) decidió retirarse de la política, recalando en la Fundación El Monte para después dedicarse a su profesión de abogado. "He demostrado -afirma- que un político se puede retirar y no pasa nada. Todo depende de la conducta del político y la mía ha sido no fingir nunca".
A su llegada a la Alcaldía, Del Valle se encontró con una ciudad que aún vivía de las rentas de la Exposición del 29 -"yo pagué el último plazo que debíamos de aquella Exposición"- y que apenas había evolucionado en un siglo. Por delante, el reto de modernizar una ciudad y prepararla para el siglo XXI con la excusa y el acicate de la Exposición Universal de 1992. Nuevos barrios, siete rondas nuevas, puentes, el aeropuerto, la Estación de Santa Justa, teatros, nuevas infraestructuras, depuración de las aguas, la recuperación del Guadalquivir, la remodelación ferroviaria, "no todo lo hizo el Ayuntamiento, pero sí lo diseñamos y lo llevamos a cabo en más de un cincuenta por ciento".
En su debe cabe contabilizar la paralización del Metro, "es como si unos recién casado deciden comprar los muebles antes que el piso. Lo mismo nos pasó a nosotros, el Metro estaba diseñado para una ciudad distinta. Había que diseñar primero la ciudad que queríamos, y después hacer un metro que se adecuara a ella. Además entonces había problemas técnicos que hoy se han superado. Tuvimos que apuntalar casi todos los edificios de la Puerta de Jerez y, cuando le pregunté a la constructora Dragados si la Catedral corría risgos, no lo descartaron". Lo cierto es que su campaña "El Metro, un tunes sin salida" levantó ampoyas en la ciudad y muchos creyeron que el Gobierno de Felipe González decidió abandonarlo pra no crear suspicacias en otras capitales españolas. "Nos reunimos en la Moncloa Felipe González, Borbolla y yo, y el presidente me dijo que habría dinero para algunas cosas, pero no para otras".
Incomprensiblemente, Manuel del Valle decidió no presentarse como candidato a las elecciones de 1991 pese a las presiones de su partido cuando las encuestas le daban como ganador. Luis Yáñez fue el candidato y perdió. "Eso demuestra que un político se puede retirar y no pasa nada", algo no demasiado habitual en estos tiempos y es que, según reconoce, "el PSOE ha cambiado mucho. Yo creo que un alcalde no debería estar más de ocho años, se sufre un desgaste brutal".
Desde la distancia, Manuel del Valle considera que los políticos actuales tienen un déficit educacional, "Es bueno estudiar latín y griego. Ahora se pasa del fracaso escolar al coche oficial" y se jacta de que en su etapa de alcalde él nunca fue citado a un Juzgado "y cuando viajaba como alcalde siempre iba conmigo alguien de la oposición". Considera "una barbaridad desde el punto de vista urbanístico algunos de los nuevos proyectos como Torretriana", dice que no le gustan nada las "setas" de la Encarnación y defiende que las cajas de ahorro "deben de ser de los impositores y de nadie más". Y, aunque sigue militando en el PSOE, se muestra algo dolido con su partido al reconocer que "dicen que soy un referente, pero nunca me han invitado a participar en una campaña electoral".