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El crimen fue cometido el 2005 en la Amazonia brasileña

Condenan a 30 años de cárcel al asesino de una monja en Brasil

Condenan a 30 años de cárcel al asesino de una monja en Brasil

El hacendado Vitalmiro Bastos de Moura, acusado de haber ordenado y financiado el asesinato de la monja estadounidense Dorothy Stang, el 28 de febrero de 2005 en la Amazonia brasileña, fue condenado este lunes a treinta años de prisión.
Vitalmiro Bastos de Moura, conocido como "Bida", fue calificado como autor intelectual del homicidio de la religiosa estadounidense, ocurrido en una emboscada en una remota localidad del norteño estado de Pará, donde apoyaba el asentamiento de unos campesinos sin tierra que pretendían ocupar terrenos que Bastos de Moura reclamaba como propios.

Stang, de 73 años y nacida en Ohio, Estados Unidos, pero naturalizada brasileña, trabajó por más de 30 años en la defensa del Amazonas, sus moradores y los campesinos sin tierras. También combatió a los madereros y hacendados que talaban la selva.

Al fijar la condena contra Bastos de Moura, quien está preso desde el año pasado y se declaró inocente durante el juicio, el jurado entendió como un agravante el hecho de que la víctima fuese de edad avanzada.

Los dos pistoleros que ejecutaron el homicidio -Raifran das Neves Sales y Clodoaldo Carlos Batista- ya fueron condenados, respectivamente, a 27 y 17 años de reclusión en régimen cerrado por su participación en el crimen.

Otro hacendado que sirvió de intermediario, Amair Feijoli da Cunha, conocido como "Tato", a quien se le acusó de contratar a los pistoleros, también fue juzgado y condenado, en abril de 2006, a 18 años de prisión.

En tanto el ganadero Regivaldo Pereira Galvao, supuesto cómplice de Bastos de Moura por la orden de asesinato, disfruta de libertad condicional a la espera de su juicio, aún sin fecha.

El hermano de la monja, David Stang, quien llegó a Brasil para asistir al juicio, lloró después del veredicto. "Se hizo justicia", dijo David, añadiendo que ahora cree que el otro hacendado acusado por el crimen puede también ser condenado, cuando sea llevado a juicio este año.

Poco después del asesinato de la religiosa Stang, el Presidente Luiz Inacio Lula da Silva ordenó el despliegue del ejército en la región, suspendió los permisos de tala y declaró vastas áreas de selva zonas libres de desarrollo humano.

Este caso atrajo la atención internacional y fue comparado con el asesinato en 1988 del activista ambiental Francisco "Chico" Mendes, asesinado en Xapuri (noroeste de Brasil) por latifundistas debido a su campaña para proteger la Amazonia de la devastación, lo que le valió incluso premios de la ONU.

Activistas de derechos humanos han dicho que el juicio era una prueba sobre si se puede condenar a los que ordenan crímenes relacionados con disputas territoriales en esta región del estado amazónico de Pará.

En los últimos 30 años han ocurrido cerca de 800 crímenes de ese tipo, pero sólo cuatro de los "mandantes" o quienes los ordenaron fueron juzgados y ninguno de ellos está en prisión.

Pese a que la condena de Vitalmiro aún no es definitiva, la decisión y la consecuente imposición de la pena máxima prevista para el reo en el ordenamiento jurídico brasileño, avalan el compromiso del Estado de conocer y castigar eventuales violaciones a los derechos humanos ocurridas en el territorio brasileño.
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