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Madrid, Madrid

Madrid, Madrid

jueves 12 de agosto de 2010, 14:19h
  Madrid es la joya de la corona del Partido Popular, el objeto del deseo del PSOE. Madrid es el muro de las lamentaciones nacionalistas, el centro del poder aunque existan diecisiete Gobiernos y otros tantos Parlamentos. España tiene un Estado que se acerca más al modelo federal que al estrictamente autonómico, pero su capital, Madrid, continúa teniendo el embrujo, la capacidad de seducción suficiente como para seguir siendo el gran altavoz de cuanto acontece. Es a Rajoy a quien le gusta decir que "España es más que Madrid". Y tiene razón. España es plural y pintoresca, contradictoria y apasionante, pero nada de lo que ocurre en su capital en lo que al panorama político se refiere pasa desapercibido. Otra cosa es que interese mucho, poco o nada.

   Y no sé si lo que está ocurriendo en el Partido Socialista de Madrid interesa mucho o poco. Lo seguro es que ha trascendido a la comunidad autónoma y sugiero que no se pierda de vista lo que pueda ocurrir en el futuro. Lo acontecido hasta el momento no es menor pero bien previsible, pues era público y notorio que ya desde hace muchos meses Tomás Gómez, de manera injusta, no contaba con el "cariño" de personas tan poderosas como José Blanco. La experiencia  dice que donde Blanco pone el ojo, hay que tener el ojo puesto. Se lo puso a Gómez y hoy Gómez no es el candidato auspiciado por el PSOE; es decir, por Rodríguez Zapatero, que es el que, de verdad, controla todas estas cosas.

   Pero hete aquí que Tomás Gómez ha dicho que no ha recorrido el camino para quedarse en el quicio de la puerta y que si Trinidad Jiménez quiere competir, habrá competición desde ahora mismo. Tomás Gómez, en cierto modo, le ha salido respondón al Presidente del Gobierno, que esperaba que Gómez aceptara sin chistar la candidatura de la ministra de Sanidad. No ha sido así y su postura está llena de sentido común y de dignidad. A él le llamó Zapatero para que pusiera orden en el siempre problemático socialismo madrileño. Consigue ese orden y ahora le dicen que no, qué mejor que se retire porque Trinidad Jiménez vende más.

   Así de cruel es la lucha por el poder. Pero no hay solo crueldad. Hay un punto importante de ficción, de teatralidad impostada. ¿Alguien se cree que Zapatero no le ha pedido a Trinidad Jiménez que sea candidata?  ¿Es creíble que Lissavetzky decida presentar su candidatura únicamente como conclusión de una reflexión personal? ¿Alguien percibe como auténtica esa sonrisa de triunfo que todos exhiben?

   Todo esto forma parte del arte de la política, de la legítima lucha por el poder, pero no deja de ser llamativa la sucesión de acontecimientos para al final la oferta sea la que es: arrebatar la mayoría absoluta al PP para gobernar con un tripartito: PSM, Izquierda Unida y UPyD, si es que como se prevé el partido de Rosa Diez logra presencia en el parlamento madrileño. ¿Merece la pena someter al pacificado PSM a una situación de tensión interna cuando ni en la mejor de las hipótesis los socialistas prevén ganar al PP ni en el Ayuntamiento ni en la Comunidad? Es de suponer que se habrán evaluado riesgos, pero éstos existen. 

   Con todo lo más significativo es que Tomás Gómez se ha hecho fuerte y lejos de plegarse a las pretensiones de Ferraz ha plantado batalla hasta el final a través de las primarias. Competirán Trinidad Jiménez _muy buena ministra de Sanidad y perteneciente al círculo más próximo al Presidente_ y Tomás Gómez. Esto indica que no todos callan ante el Presidente; significa que es el Presidente el que, de verdad, manda en el PSOE y que no hay echar en el olvido nada de lo que diga o simplemente comente José Blanco. Estén atentos porque de estas cosas puede haber alguna más y no solo entre los socialistas.


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