www.diariocritico.com
Crónicas estivales (VI): La ciudad es para mí

Crónicas estivales (VI): La ciudad es para mí

Estos días me siento un Paco Martínez Soria cualquiera. Sevilla está tan sola, tan despoblada, tan huérfana de sevillanos que es toda una delicia. "Sevilla sin sevillanos, que maravilla", dice el dicho. Ahora, sí, y aunque sea por unos pocos días, "la ciudad es para mí" y para los que, como yo, sufrimos la crisis en nuestros bolsillos y optamos por disfrutar de una ciudad sin atascos de tráfico, sin colas de espera en los veladores, sin reservas en los restaurantes, sin bullas. Una ciudad relajada, silenciosa, tranquila y provinciana en la que los únicos peligros son los ciclistas que siguen considerando que no sólo el carril-bici, sino todas las aceras son exclusivas de ellos y los peatones somos unos molestos invasores que, además, tenemosque llevar incorporado un espejo retrovisor para apartarnos en el momento justo en el que se nos echan encima. Es una pregunta que siempre me hago. Dice el chiste que los elefantes no montan en bicicleta porque no tienen dedo gordo para tocar el timbre, pues no sólo los elefantes, la mayoría de los ciclistas son como los paquidermos y parecen ignorar para qué sirve esa campanita adosada al manillar. No hay día en el que no me lleve un tremendo susto al pasarme a escasos centímetros una bicicleta en plena acera.

Ya les adelantaba lo que ocurre en Sevilla todos los agostos. El "cerrado por vacaciones" es la frase más repetida y la que más te saca de quicio y te toca las narices. Afortunadamente la crisis también ha hecho de las suyas y este año las vacaciones de bares, tiendas, comercios, supermercados, estancos y oficinas de lotería se ha recortado a la misma vez que las pensiones y los sueldos de los funcionarios. Ha sido pasar el puente de la Virgen de los Reyes y te llevas la sorpresa de que se reabren los negocios que años anteriores estaban cerrados a cal y canto hasta el mismísimo 31 de agosto. Esto ya no es lo que era. Una semanita en Chipiona, en Matalascañas o en Punta Umbría, y pare usted de contar que no está el horno para bollos ni los bolsillos para excesivos dispendios. Pese a todo sigue siendo prácticamente imposible encontrar un lugar donde echar la Primitiva o comprar tabaco. Mejor, eso que me ahorro.

Afortunadamente he tenido suerte. Ha sido recalar en Sevilla y comenzar las tormentas de verano y el fresquito noctuno. Sí, suerte. Ustedes no saben lo gustoso que es pasear bajo la lluvia por esa Avenida en la que el sol inclemente del estío sevillano y la ausencia de sombra suele achicharrarte. Todo un placer. Es verdad que hay que buscar algún bar que se mantenga abierto, pero también es todo un logro placentero patearse el centro, desde la Plaza Nueva a la Alameda y desde la Puerta de Jerez a la Puerta de Carmona en busca de ese tesoro hostelero que te ponga sobre la barra una buena ensaladilla rusa acompañada por una Cruzcampo en vaso helado o un tinto de verano con mucho hielo y con la Casera recién abierta. El coche, además, puedes utilizarlo a todas horas y en todos los sitios sin los guardias de Monteseirín cortándote el paso y sin los gorrillas dando por saco. Todo un placer que sólo se puede disfrutar en esta ciudad durante el mes de agosto.

P.D.-Dice el refrán político que "en tiempos de crisis, no hacer mudanzas". Pero Griñán llamadme Pepe debe de ser poco dado a las sentencias porque ya ha comenzado a trasladar enseres desde la Casa Rosa al Palacio de San Telmo. Parece que la Junta está dispuesta a comenzar el nuevo curso politico en su flamante Palacio de la Puerta de Jerez. Vamos a ver si este cambio de sede lleva consigo un cambio en las formas de hacer política -ya sabemos que el fondo sigue siendo el mismo desde hace tres décadas- y los dirigentes se ponen las pilas para que Andalucía deje de liderar los aspectos más negativos de los indicadores económicos. La esperanza, querido Pepe, es lo último que se pierde porque lo demás lo perdimos hace ya tanto tiempo...
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios