En la presentación del digital Diariocrítico de Catalunya, su director Jesús Conte citando a Duran i Bas se preguntó si la causa de la incomprensión entre Catalunya y España está en que los catalanes no hemos asaltado los centros de decisión de Madrid: "¿Cuántos catalanes opositan a juez, a inspector de hacienda, a diplomático, a registrador de la propiedad, a militares?" Yo le respondo: millares. Pero sólo renegando de la identidad catalana (valenciana, balear) pueden medrar en el Estado borbónico. España exigió la conversión de judíos y moros a la religión del Imperio. Luego forzó la conversión de los pueblos no castellanos al idioma del Imperio. La Inquisición castigaba las recaídas de los conversos; la actual maquinaria del Estado trabaja para exterminar los reductos identitarios, pasándose por el forro los principios constitucionales como hizo la Inquisición castellana con los principios evangélicos. Hay catalanes en puestos clave, pero como conversos tienen que demostrar su fidelidad inquebrantable al amo. Vidal Quadras, catalán de generaciones, bloqueó el uso de la lengua catalana en la UE. Bauzá asegura que si es elegido presidente de la comunidad balear frenará el uso del catalán en beneficio del castellano. La oligarquía española lo exigió a los judíos y lo exige a los catalanes: conversión o muerte civil. Le va el negocio en ello.