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El tiempo de cada ascenso se redujo a 1 hora 20 minutos

Barrios el minero trece sale a la superficie en San José, al resurgir rompió en llanto y grito 'gracias a todos'

Barrios el minero trece sale a la superficie en San José, al resurgir rompió en llanto y grito "gracias a todos"

  • Sano   y   salvo  
    miércoles 13 de octubre de 2010, 16:35h
    Actualizado: 15 de octubre de 2010, 00:53h

    Carlos Barrios tiene 27 años y once tíos mineros. Soltero, con un hijo, antes del derrumbe se había dado un mes de plazo para cambiar de yacimiento porque temía un accidentes en San José. Rompió en llanto y grito "gracias a todos". Minutos antes de su ascenso bajó un nuevo rescatista: Jorge Bustamante. Los técnicos resaltaron que el tiempo de cada ascenso se ha reducido de 1 hora 20 minutos a menos de 50.

    Florencio Ávalos, el primer minero en ser rescatado, tardó 16 minutos en recorrer los 622 metros del ducto dentro de la cápsula Fénix 2. En la superficie lo esperaban su padre, su esposa y su hijo, que lo recibieron con un emotivo abrazo. Allí también esperaba el presidente Sebastián Piñera, quien lo saludó y lo felicitó por la hazaña, como a cada uno de los rescatados. Luego, Ávalos fue trasladado al hospital de campaña en el que permaneció dos horas. Recién después pudo encontrarse con el resto de sus allegados, en un lugar preparado a tal fin.
     
    Después de Ávalos, el siguiente en llegar a la superficie fue Sepúlveda, el minero que ofició de conductor en los videos desde el refugio, quien se mostró muy eufórico y trajo algunas piedras de regalo para sus rescatistas, su familia y el presidente Piñera.   
     
    El boliviano Carlos Mamani, de 24 años, es el cuarto minero en ser rescatado, su ascenso se demoró 16 minutos. Evo Morales ha llegado a Copiapó para reunirse con él.
     
    El quinto fue Jimmy Sánchez, con 19 años es el más joven de los obreros atrapados. Tardó 14 minutos en alcanzar la superficie. A un costado del ducto lo esperaba su papá. No bien bajó de la jaula, el rescatado desplegó una bandera de la Universidad de Chile, el equipo de fútbol de sus amores.
     
    Tras el impasse en el operativo para revisar la cápsula, se realizó el sexto rescate. Osmán Araya, de 30 años, tardó apenas 13:51 minutos en emerger. El trabajador salió de la cápsula visiblemente emocionado y se quebró en el momento de abrazar a su mujer.
     
    José Ojeda, de 45 años, el autor del célebre mensaje: "Estamos bien en el refugio los 33", se convirtió en el séptimo minero en salir a la superficie. El trabajador subió por el ducto en sólo 12:13 minutos. Se trata, hasta ahora, del izaje más rápido de esta jornada.
     
    Cuando ya empezaba a amanecer en el desierto de Atacama, fue rescatado Claudio Yáñez, de 34 años, el octavo minero en salir desde el fondo del yacimiento. Se estrechó y besó a su mujer, Cristina Núñez, la misma con la que, por fin, contraerá matrimonio.
     
    El noveno fue Mario Gómez, una de los guías en las profundidades del yacimiento. Su largo historial de trabajo en minas profundas lo convirtió en un ejemplo a seguir para los otros 32 obreros atrapados. Sus problemas respiratorios lo obligaron a subir con una máscara de oxígeno. Gómez rezó en silencio, de rodillas, y luego se abrazó a su mujer.
     
    Alex Vega, de 32 años, fue el décimo rescatado. Apareció en la superficie persignándose y mascando chicle. En cuanto le quitaron el arnés, se abrazó durante varios minutos con su mujer.
     
    Jorge Galleguillos tiene 56 años y es minero de toda la vida. Fue el minero número once en salir del fondo de la mina. Superó otros dos accidentes en las profundidades del yacimiento San José. El minero, que se abrazó con su hermano, exhibió una barba de varias semanas.
     
    El minero número doce que alcanzó la superficie fue Edison Peña, de 34 años. En el momento del derrumbe llevaba cinco meses trabajando en la mina. Le dicen  “el maratonista” porque durante su estadía en las profundidades corrió cada día 10 kilómetros y realizó 500 abdominales. Para el Bicentenario, el presidente Piñera le envió un calzado deportivo.

    Ávalos y Sepúlveda  fueron trasladados en helicóptero hasta un centro médico en la ciudad vecina de Copiapó, donde fueron recibidos como "los héroes del Bicentenario" de Chile. Hacia allí también están por partir Illanes y Mamani, el único minero que no es chileno, que será visitado por el presidente boliviano Evo Morales.
     
    Los próximos obreros que dejaron la mina harán el mismo recorrido que los primeros: serán revisados en el hospital móvil, donde permanecerán dos horas, para luego reunirse con el resto de sus seres queridos. Finalmente, serán llevados en grupos de dos hasta Copiapó, donde recibirán cuidados especiales durante 48 horas. Sin embargo, podrán retirarse antes, bajo su responsabilidad.
     
    El inicio de la operación para izar a los 33 obreros, llamado Operativo San Lorenzo se había demorado por la necesidad de conectar los sistemas de comunicaciones y por un problema durante una de las pruebas de la cápsula Fénix.
     
    Los mineros están siendo subidos a través de una cápsula que apenas les permite moverse, equipada con un tubo de oxígeno. En el caso de que falle, hay otras dos jaulas listas para ser usadas.
     
    Además, a los mineros se los vistió con trajes térmicos, ya que existen treinta grados de diferencia entre la mina y la superficie en pleno desierto. También se les proveyó lentes oscuros, ya que no vieron la luz durante 70 días.
     
    Si bien los rescatistas aclararon que cada cinco o seis viajes al refugio deberán realizar maniobras de mantenimiento de la cápsula, como sucedió tras el rescate de Sánchez, se comprometieron a no frenar el trabajo hasta sacar a todos los obreros que aún están en el fondo de la mina de cobre, que se derrumbó el 5 de agosto, dejando a 33 mineros sepultados a 622 metros debajo de superficie.

    Además, los responsables del operativo explicaron que los primeros cuatro rescatados fueron "los más hábiles", y que luego continuaron con los más débiles, para terminar con lo más fuertes.
     
    Mientras, los familiares esperan alrededor de unas fogatas, rezando y cantando canciones populares de Chile, tratando de paliar la ansiedad de reencontrarse con sus seres queridos después de 70 días de espera.
     
    Antes del ascenso de Ávalos, el rescatista Manuel González, con 12 años de experiencia en su haber, había sido el primero en descender al fondo de la mina. Tras el primer rescate, bajó su colega Roberto Ríos. Por último, luego del ascenso de Sepúlveda, Patricio Robledo se sumó a sus colegas en el refugio.
     
    Entre los tres están preparando al resto de los mineros, que ascenderán en el siguiente orden: Víctor Zamora, Víctor Segovia, Daniel Herrera, Omar Reygada, Esteban Rojas, Pablo Rojas, Dario Segovia, Johny Barrios -quien se encargó de realizar los seguimientos médicos de sus compañeros-, Samuel Ávalos, Carlos Bugueño, José Henriquez, Renan Ávalos, Claudio Acuña, el ex futbolista Franklin Lobos, Richard Villarroel, Juan Carlos Aguilar, Raúl Bustos, Pedro Cortez, Ariel Ticona -quien presenció el nacimiento de su hija, Esperanza, desde dentro de la mina- y, tal como estaba estipulado, el último en abandonar el yacimiento será el jefe Luis Urzúa.

     

     

     

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