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Gobierno Rubalcaba

Gobierno Rubalcaba

Ni Fouche logró llegar a tanto. Alfredo Pérez Rubalcaba se ha convertido por obra y gracia de José Luis Rodríguez Zapatero en vicepresidente del Gobierno, ministro del Interior y Portavoz del Gobierno. Y estos cargos conllevan que tiene mando en plaza en los servicios de información del Estado. Si me apuran, Rubalcaba va a tener casi el mismo poder que el presidente Zapatero, o casi más, porque lógicamente un presidente del Gobierno no está en el detalle del día a día.

   ¿Le está señalando Zapatero como su posible sucesor? Es una pregunta que le han hecho al propio presidente, pero éste esquivó la respuesta, pero no sé, yo creo que lo que piensa Zapatero sólo lo sabe Zapatero, y al día de hoy, tengo para mí que Zapatero no comparte lo que va a ser su futuro con nadie más allá de su ámbito familiar.

   El caso es que el presidente Zapatero ha hecho una remodelación del Gobierno optando por un Consejo de Ministros con políticos con más peso específico. En realidad son los tres "nuevos" los que le dan ese aspecto de solidez y seriedad al Gobierno.

   Ramón Jáuregui es un veterano del PSOE y un hombre que cuenta con el respeto no sólo de sus compañeros de partido sino de sus adversarios políticos. Rosa Aguilar tiene ya muchos trienios en la política. Valeriano Gómez un hombre de diálogo, un negociador nato, que se conoce al dedillo los difíciles entresijos del mundo del trabajo.

   Por cierto, tanto Ramón Jáuregui como Rosa Aguilar son políticos cercanos a Pérez Rubalcaba. Volvemos a Rubalcaba, al moderno Fouche a la española, al hombre por el que han pasado todos los secretos de la política española de los últimos treinta años.

   En cuanto al resto de los ministros, Zapatero ha querido premiar la fidelidad de Leire Pajín nombrándola ministra de Sanidad, pero aumentando las competencias con Asuntos Sociales e Igualdad.

Trinidad Jiménez es punto y aparte. El presidente tiene una deuda impagable con esta mujer que le viene siendo leal hasta el límite de jugarse su propia carrera política, como recientemente cuando tuvo que competir con Tomás Gómez por la candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

   En realidad Trinidad Jiménez llega al puesto donde debería de haber estado desde el principio: Asuntos Exteriores. Es su especialidad, tiene experiencia, capacidad y sentido común para moverse por las agitadas aguas de la política internacional.

   José Blanco también se queda en el Gobierno, y es de suponer que satisfecho del nombramiento del hasta el hace poco tiempo su "alter ego" Alfredo Pérez Rubalcaba. También es un acierto la continuidad de la ministra de Defensa Carmen Chacón que está llevando con mano firme en guante de seda el Ministerio de Defensa.

   Ha hecho bien Zapatero en suprimir los ministerios de Igualdad y de Vivienda. Éste último, ya fuera por el poco fuste de la ministra Corredor, o porque apenas tiene competencias, el caso es que era un ministerio inexistente. En cuanto al Ministerio de Igualdad, realmente era innecesario, no porque nuestra sociedad haya adquirido la plena igualdad en la vida real, sino porque las políticas de  igualdad deben de ser transversales, y sobre todo porque la ya ex ministra Bibiana Aido no tenía la consistencia política para estar en un gobierno.

   Pero volviendo al verdadero protagonista Fouche-Rubalcaba, éste tiene el talento de hacerse imprescindible para los presidentes. Aparentemente, tiene buen carácter, sentido del humor, no crispa a sus jefes por crispado que esté él, y sobre todo vale lo mismo para un roto que para un descosido, es polivalente. Que hay que diseñar una política antiterrorista, ahí está él, que hay problemas con los medios de comunicación, pues él suelta tres o cuatro frases irónicas y se mete a los medios en el bolsillo, amén de hacer algún favorcillo dando alguna exclusiva; que hay que negociar en secreto con la oposición, ningún problema, Rubalcaba hace gala de un talante encantador.

   Pérez Rubalcaba amasa tanto poder que tendrá que andar con pies de plomo no sea que su destino político se trunque por exceso de confianza. ¡Ah¡ y, en mi opinión, el presidente no podía retrasar más la remodelación de su Gobierno. Muchos de sus anteriores ministros, amén de abrasados, eran inconsistentes y no le servían para llegar hasta las elecciones generales.

   Desde luego al presidente se le ve más animado, se ve que el pacto con el PNV y Coalición Canaria han sido para él como una inyección  multivitamínica. Ahora es cuestión de tiempo saber si ha acertado. Veremos lo que da de si el Gobierno Rubalcaba.
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