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Consejo Europeo

Nuestro experto en Europa analiza quién manda en la UE

Nuestro experto en Europa analiza quién manda en la UE

Hoy y mañana, 28 y 29 de octubre de 2010, se celebra en Bruselas un Consejo Europeo, la ya clásica reunión de los Jefes de Estado y de Gobierno, en reunión ordinaria de octubre de las cuatro ordinarias del año que no dudamos en calificar de histórica por que de ella saldrá el más importante impulso que se haya dado para construir la Unión Económica, en palabras textuales del Presidente del Consejo Europeo, aludiendo al trabajo efectuado por la Task Force que a sus ordenes ha elaborado el documento base que se presenta a los Jefes de estado y de Gobierno precisamente por su cargo realizado bajo la dirección del mismo Presidente Hermann van Rompuy.

En efecto, lo que está en juego además de la decisiva articulación de la supervisón financiera, totalmente necesaria tras esta durísima crisis financiera que nos ha llevado a una más dura crisis económica, es la realización de una Unión Económica verdadera, que ante todo requiere el establecimiento de unos parámetros y unos controles realmente rigurosos que eviten que la política económica de cada uno de los Estados de la Unión no desemboque en una  quiebra para dicho Estado y consecuentemente en un grave obstáculo para la propia Unión Monetaria y por extensión para la propia Unión Europea. Por tanto lo que suceda en este Consejo Europeo de octubre de 2010 va ha ser realmente histórico por que sus conclusiones enmarcarán sin género de dudas un nuevo tiempo para la Unión Europea.

Sin embargo, y reconociendo el trabajo realizado por todos los protagonistas de este importante momento de la Unión, léase Consejo Europeo, Consejo de Ministros de Economía y Finanzas, Comisión, Parlamento y Banco Central Europeo, fundamentalmente  tanto en materia de articulación económica sobre la base evidentemente del reforzamiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento como el esfuerzo realizado a lo largo del pasado y presente año para la articulación de una supervisión financiera lo que en estos momentos está en juego es el propio poder de la Unión, porque se detecta que hay una cierta llamémosle desincronización institucional, al menos entre el ejecutivo europeo, el Consejo y el Parlamento.

En principio veamos a cada protagonista, siendo el primero a todas luces el Consejo Europeo y su Presidente. Está claro que Van Rompuy ha llevado el peso principal en las proposiciones que planean sobre el Consejo Europeo, precisamente por encargo del propio Consejo Europeo que fue el que creó en marzo la Task Force en gobernanza económica que había de proponer el marco de actuación en este Consejo Europeo de octubre. Textualmente se dijo en el Consejo Europeo de 16 de septiembre, que se espera con interés recibir en octubre de 2010 el informe definitivo del grupo especial en el que se presentarían un amplio conjunto de medidas que orientarían la labor legislativa. Nadie duda que Van Rompuy y la Task Force han realizado un gran trabajo que está a la vista de todos y que fue presentado en Luxemburgo el pasado 18 de octubre por el propio Van Rompuy. Sus propuestas están hoy sobre la mesa del Consejo Europeo. Evidentemente hay una conexión importante entre la Task Force y el Banco Central Europeo y los Estados de la Unión, léase en este caso el último Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de 19 de octubre y los anteriores.

Si esa es la voz de los Estados y son los Estados a través de sus Jefes de Estado y de Gobierno y el Presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, los que hoy y mañana tienen la última palabra, el problema se suscita con la Comisión porque la Comisión, que viene realizando asimismo una importante labor, sobretodo en la gestión de la crisis del sistema financiero, léase la Comunicación de 20 de octubre de 2010 (COM (2010) 579 final) con la ayuda también de su grupo de expertos cree tener un protagonismo en este tema tan decisivo como es la gobernanza económica y desde luego el funcionamiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Por su parte el Parlamento evidentemente quiere y ejerce su protagonismo, basta recordar su Resolución de 18 de noviembre de 2008, sobre los diez primeros años de la Unión Económica y Monetaria y los retos del futuro y su decisión de afrontar el desafío de construir verdaderamente una Unión Económica sobre la base de la articulación de los correspondientes instrumentos que minuciosamente enumera (ver Diario Oficial de la UE del 22.1.2010).

Pero la situación económica y financiera es tan grave que parecía necesario que alguien diera un golpe de efecto y ese sin duda fue el que Alemania y Francia dieron en Deauville el 18 de octubre de este año 2010. La imagen que reproducimos y que ya ha pasado a la historia, nos presenta a Angela Merkel y Nicolás Sarkozy paseando como dos maduros personajes que tienen un largo pasado sobre el que reflexionan en un día gris recorriendo el paseo marítimo de esa bella ciudad francesa. Pudieran pasar como una pareja que reflexiona sobre un pasado que fue y en el que sin duda fueron cómplices, evocación de aquel gran film, “Los paraguas de Cherburgo” del año 1964 dirigida por Jacques Demy. Pero los gestos delatan que es el presente y el futuro lo que les preocupa, en este caso, su propio futuro político y aún más, el propio futuro de la Unión Europea. Lo importante no fue el paseo sino el documento que realizaron y lanzaron a la prensa, “La Declaración franco-alemana sobre la gobernanza económica europea” en el que manifiestan la necesidad de reforzar el gobierno económico europeo planteando una gama de sanciones que deberán ser progresivamente aplicables sobre el Pacto de Estabilidad, que la decisión sea en el Consejo por mayoría cualificada y, como bomba, que hay que revisar el Tratado de Lisboa para introducir en él un mecanismo permanente y robusto de resolución de las crisis, incluyendo la suspensión del derecho de voto del Estado que viole gravemente los principios de base de la Unión Económica y Monetario.

Evidentemente que esta Declaración ha sonado muy fuerte en el ejecutivo europeo. Eso se suponía pero además acabamos de leer unas manifestaciones puestas en boca de la vicepresidenta de la Comisión, Viviane Reding donde se manifiesta escandalizada al referirse a la propuesta del eje París-Berlín de reabrir el Tratado de Lisboa para crear un fondo de quiebras ordenadas de Estados e introducir la opción de suspender el derecho de voto de un Gobierno infractor. Es más, en palabras de la Vicepresidenta de la Comisión se dice: “¿Y ponen encima de la mesa esta idea suicida de cambiar el Tratado? ¿No se han enterado de que nos hicieron falta diez años para conseguir uno nuevo?”. Y desde el Parlamento Europeo el jefe de filas de los liberales, Guy Verhofstadt plantea, “Si abrimos el Tratado se me ocurren unos cuantos comités con una lista de demandas”. La Comisaria Reding se pasa porque a nadie se le escapa que el Tratado de Lisboa es obra de la fortaleza política y profesional de Angela Merkel, que sabe muy bien lo que costó sacar este Tratado adelante.

Entiendo que esta posición puede ser la que esté en la mente del Presidente Durao Barroso que evidentemente es mucho más cauto que lo que está siendo la Vicepresidenta y Comisaria de Justicia y ya van varias las ocasiones en las que se le nota crecida, pero lo que está claro es que Alemania y Francia tienen una estrategia que ya viene de lejos, no hay más que recordar que el 21 de julio de este año de 2010, plantearon más o menos lo mismo, incluyendo la neutralización de los derechos de voto de la UE y considerando que debería ser estudiada en profundidad la base jurídica para imponer tales sanciones, que era una manera ya de entender que la gobernanza económica no excluía el cambio de los tratados (Euroactiv Francia, 22 de julio de 2010).

Por lo tanto lo que vamos a ver en el Consejo Europeo de hoy y mañana es un juego de poderes y también un juego de intenciones. Supuesto que Van Rompuy es un excelente Presidente del Consejo y que su nombramiento parece ser que se planteó en una cena el 28 de octubre de 2009 en París entre Merkel y Sarkozy, ¿quién duda de que Francia y Alemania harán valer en el Consejo Europeo sus firmes posicionamientos en defensa de una verdadera articulación del gobierno económico de la Unión Europea que salvaguarde el Pacto de Estabilidad y permita establecer los necesarios mecanismos para que se construya la Unión Económica Europea? Y volvemos a recordar la fecha de la cena en la que supuestamente Sarkozy y Merkel cogieron el teléfono y hablaron con Van Rompuy proponiéndole que se hiciera cargo de la Presidencia del Consejo Europeo, cargo que iba a ser creado por el inminente Tratado de Lisboa. Esta fecha fue el 28 de octubre.

Rogelio Pérez-Bustamante
Catedrático Jean Monnet




Imagen de EFE 19.10.2010

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