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El sexo inocente de los niños serbios

El sexo inocente de los niños serbios

Mucho se está hablando sobre una película que, paradójicamente, no ha visto casi nadie. Y luego pasa como con el 'fumeque' de Hair, que lleva a más de uno a meter la pata. La susodicha película se titula A serbian film y le está trayendo más de un quebradero de cabeza al director del Festival Internacional de Cine de Sitges, Àngel Sala, por haberla programado, pues en la misma, presuntamente, se muestra pornografía infantil. Aunque no haciendo apología de la misma sino como medio de denuncia. De todos modos, aunque fuera así, daría igual porque la representación explícita de la misma está expresamente penada y, además, siempre cabe la posibilidad de que sólo fuera una treta bajo la cual facilitar el sexo infantil visual a quien disfruta con el mismo. No obstante, no parece que sea este el origen de la polémica pues, de ser así, muy probablemente no habría sido necesario llegar a Sala para emitir una denuncia como la que le ha interpuesto la Fiscalía de Barcelona, sino que sería el director de A serbian film, Srdjan Spasojevic quien habría recibido la notificación de presunta comisión de delito y, por cierto, de alguna instancia mucho más alta a nivel supranacional. Así pues, y más allá de que la polémica parezca tener muchos puntos de contacto con el grado de destape de Rita Hayworth en Gilda de hace sesenta y cinco años -por aquello de que los que más se imaginaban eran quienes no la habían visto-, tampoco parece que vayamos más allá de escenas como las mostradas en Novecento por Bernardo Bertolucci (1975!) o el desnudo infantil -seguramente, hoy en día muchísimo más punible por directamente explícito- de Brooke Shields con once años en Pretty baby, de Louis Malle (1977!). Por no citar otras películas de aquellas épocas desconocidas por el gran público pero que fueron estrenadas entre nosotros. Así, si certificamos lo expuesto hasta ahora, sí que habrá que convenir, también, que Àngel Sala se excedió... Pero por exceso de celo. Porque, como él mismo explica, en el pase de la película serbia en Sitges se exigió que los asistentes certificaran su mayoría de edad. Lo cuál excede los límites legales. Porque la reglamentación actual sólo contempla como recomendación la determinación de edad para el visionado de un espectáculo y no como veto. A no ser que éste esté calificado con la X -aplicable sólo a películas que, para resumir, muestran explícitamente sexo real o (y en este caso, la frontera es más difícil de delimitar porque siempre es simulada) violencia extrema. En ambos casos, además, la posibilidad de exhibición viene marcada por unos límites de capacidad de la sala y por un precio especial de la entrada-. Y ese veto explícito no parece existir en el caso de A serbian film. Tal vez, empezando por los fiscales, nos convenga a todos documentarnos un poco de vez en cuando. En cualquier caso, todo parece indicar que el sexo practicado por los niños serbios en la película de marras es inocente a tenor de los principios legales que nos rigen. Como Àngel Sala.
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