www.diariocritico.com

Opinión: Domingo del Pino

La muerte de Bin Laden primer gran éxito de Estados Unidos

La muerte de Bin Laden primer gran éxito de Estados Unidos

lunes 02 de mayo de 2011, 15:19h
Actualizado: 04 de mayo de 2011, 16:31h
Atrapar a Bin Laden se había convertido en un desafío para las fuerzas especiales de Estados Unidos. Ahora, según ha confirmado el propio presidente Barack Obama, Bin Laden está muerto. El mundo entero se ha liberado de un maestro terrorista que inauguró la etapa más temible del terrorismo de masas. Aunque Al Qaeda, la organización que él fundó y dirigió, puede no estar detrás de todos los atentados terroristas que se le han atribuido, con solo haber estado detrás de 11/S sería suficiente para respirar aliviados con la desaparición de Ben Laden. El  11 de Septiembre de 2001 es por añadidura el hecho por donde todo empezó y el que proporcionó justificación a la invasión de Irak primero y de Afganistán después, y la casi guerra de Pakistán ahora. Es el hecho que atrajo al principio la simpatía de todas las democracias y personas de orden con la nación americana. Lo que siga de inmediato puede que sea la etapa más peligrosa porque las numerosas organizaciones terroristas, y las varias Al Qaedas autónomas que ahora existen, seguramente intentarán demostrar que ellas no están muertas. Con primavera árabe o sin ella, las relaciones internacionales se desenvuelven en un espacio inhóspito y cruel, donde prevalecen los intereses de los estados, mientras que las percepciones de la sociedad transitan por unos terrenos informativos de extraordinaria inseguridad que prestan un flanco idóneo a las no siempre teorías conspirativas. Las redes sociales que tanto ayudan en esta primavera árabe, se han convertido también en un campo de maniobras para los terrorismos y para los servicios secretos de algunos países. Las confesiones de algunos exmiembros de esos servicios, árabes o no, que han descubierto que los libros sobre sus propias fechorías venden mejor que la buena literatura, recuerdan que conspirar es una antiquísima afición y que la realidad conspirativa siempre puede superar a la ficción. La primavera árabe no puede ni podrá aislarse de los múltiples conflictos cruzados que gravitan sobre su evolución. Las desigualdades dentro de los países árabes rompen el tópico de que la frontera sur de Europa con los árabes es la más desigual del mundo y señalan a otra frontera interna en que las desigualdades dentro de cada país son mayores que las que separan a Europa de su Sur. Pero la frontera Norte sur sigue siendo y con mucho la más atractiva no solo por su riqueza, sino sobre todo por su libertad. La primavera tampoco puede inhibirse del conflicto árabe israelí que les permite percibir a un Occidente que creen incondicionalmente favorable a Israel aunque los países árabes, como todos los demás, ven los problemas del otro pero no los suyos y no parecen dispuestos a reconocer que ellos mismos han arruinado casi todas las posibilidades de solución que, desde que el problema existe, pasan por reconocer el derecho de Israel a la existencia. Algunos hechos están destinados a radicalizar aún más las percepciones de la calle árabe. Por ejemplo la muerte de Saef al Arab el hijo de Gaddafi, sus tres nietos y otros familiares y parientes en el último ataque aéreo de la coalición contra las residencias de la familia Gaddafi, cuya legitimidad es más que dudosa. Las revelaciones sobre la arbitrariedad de Guantánamo y las violaciones en ella de los derechos humanos o excesos como los de la prisión de Abu Graib en Irak, no pueden ser incluidos en la lista de daños colaterales de una guerra. Mientras tanto son los norteamericanos y su prensa los que nos dan una lección de cómo se puede defender a su propio país sin por ello dejar de criticar lo que les parece incorrecto. El periódico New York Times publica en su edición de hoy un editorial titulado Los reyes que coronamos en el que su autor, Mark Moyar, sostiene que Barack Obama está forzando a que dejen el poder líderes extranjeros con mayor regularidad que George W. Bush. En él recuerda que el mariscal egipcio, Mohamed Hussein Tantawi, tutela la transición en Egipto con el apoyo de Norteamérica, y que los presidentes de Libia y Yemen pueden ser los próximos que caigan. Envidio a esa prensa que en la euforia patriótica de la muerte de Bin Laden puede recordar, como lo hace el premio nobel Paul Krugman en otro editorial, que entre nosotros también hay una primavera en marcha, la que él llama La primavera de los banqueros. En España no es una primavera, sino un invierno, el que debería atraer toda nuestra atención además de la primavera de los banqueros: los casi cinco millones de parados a que hemos llegado. ____________________________________________________________ * Domingo del Pino es especialista en el mundo árabe, ex delegado de la Agencia EFE en Marruecos, ex corresponsal de El País para el Norte de Africa, fue miembro de la Euro Med and the Media Task Force de la Comisión Europea y, actualmente, es miembro del consejo editorial de la revista bilingüe Afkar/ideas; colaborador de Política Exterior y Economía Exterior; de la Revista Española de Defensa; y director del Aula de Cooperación Internacional de la Fundación Andaluza de Prensa. - Lea también: Primer gran engaño con la muerte de Bin Laden: la fotografía era falsa Bin Laden fue abatido en un complejo de lujo junto a uno de sus hijos Algunas cosas ‘raras’ sobre lo de Bin Laden La historia del terrorista más buscado
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios