De patrimonios y matrimonios de conveniencia
miércoles 19 de septiembre de 2007, 20:09h
Actualizado: 10 de octubre de 2007, 11:36h
El “rompedor” alcalde de Parla y secretario general del PSM, Tomás Gómez, sorprendió a propios y extraños con su propuesta de supresión del Impuesto de Patrimonio. En un golpe de efecto mediático, anunció esta medida fiscal del “nuevo socialismo madrileño” antes de ser recibido, en la Puerta del Sol, por la mandataria madrileña, Esperanza Aguirre, con lo que consiguió interesar a todos los medios de comunicación en lo suyo y que lo otro, lo de la reunión institucional, quedará eclipsado.
Gómez ha roto con el pasado y quizá pretende enviar al olvido más absoluto los dichos, hechos y maneras de hacer política de su antecesor, Rafael Simancas. Decían sus detractores dentro del PSM, que era como Zapatero: blandito y con mucho talante. Han errado porque la principal características del líder e impulsor del “nuevo socialismo madrileño” es su personalidad y su política de hechos consumados. Nadie sabía en el PSM, más que unos poquitos, que la política fiscal del anterior PSM se había modificado y que lo que era reaccionario para Simancas, como acabar con el Impuesto de Patrimonio, ahora es progresista.
En otra etapa cercana pero pasada, desde el PSM se decía que esta propuesta, defendida por Aguirre, sólo tenía una pretensión: librar a los más ricos y pudientes del pago de este impuesto. Gómez expone ahora, para defender esta medida, lo mismo que contestaba Aguirre a Simancas cuando su antecesor ponía verde a la presidenta del PP por favorecer a los que más patrimonio han acumulado a lo largo de su vida o heredado de papá y de sus negocios.
Puede ser verdad que este gravamen sobra, pero Gómez sabe, como buen economista que es, que esta rebaja no sirve de mucho, desde un punto de vista socialdemócrata, si el IRPF camina hacía el tramo único y deja atrás la senda de muchos tramos, para que progresivamente paguen más y más lo que tienen el dinero a espuertas. Dice mi gran amigo Paco El Francés que el dramaturgo Enrique Jardiel Poncela definía el Patrimonio como ‘conjunto de bienes’ y el Matrimonio como ‘conjunto de males’.
Algo dura la aclaración del autor teatral (¿tenía razones para decirlo?), pero se puede aplicar a Gómez en su relación con Zapatero. El nuevo programa fiscal del PSOE -que parece haber enviado al jefe del 'nuevo socialismo madrileño' a anunciar la supresión del Impuesto de Patrimonio para conocer cómo reacciona el personal- puede provocar algunos dolores de cabeza a Gómez, y quizá más de una duda sobre los efectos de este matrimonio de conveniencia entre los impulsores del nuevo socialismo en Madrid y en España. Esta unión de hecho puede hacer bueno el dicho de Jardiel Poncela y convertir este matrimonio en un conjunto de males.