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FERIA DE OTOÑO. Cornada menos grave a José Mora

Rafaelillo se la juega con una corrida de Adolfo interesante y variada

Rafaelillo se la juega con una corrida de Adolfo interesante y variada

domingo 02 de octubre de 2011, 21:19h
Una corrida argumentada. Con un encierro de Adolfo Martín, de gran presentación e interés y en la que pasaron muchas cosas.  y Rafaelillo se la jugó doblemente, Barrera y Marín ni dieron la talla y el subalterno José Mora fue herido menos grave.
La corrida de mejor trapío y lustre de la Feria de Otoño, con cuatro toros/toros de bella estampa, como el conjunto del encierro, ovacionados de salida. Y dos, 2º y 4º, tras el arrastre. Un éxito para Adolfo Martín, un ganadero honesto, que no se vende al oro de Moscú -léase al sistema taurino y sus manipuladores- y que cría sus animales para el aficionado, no para las figuras. Un éxito al que se acercó el valentísimo Rafaelillo, que se jugó la vida a base de regates con el primero, que desarrolló mucho peligro y prendió a su banderillero José Mora tirándole hachazos continuamente de los que 'solo' salió con una cornada en la pierna derecha menos grave.

Fue un bicorne a la antigua, al que le dieron leña a tope en el penco y que murió con la boca cerrada después de que Rafaelillo, valeroso a tope, aprovechara en parte que su enemigo perdió fiereza y metía bien la carota por el pitón derecho. El otro burel de su lote, un cárdeno oscuro marca de la casa, aportó embestidas encastadas pero sin permitir errores, y Rafaelillo, que se lució con el capote, volvió a hacerle frente con la pañosa, aunque sin llegar a la altura de su calidad. No obstante, habría cortado una oreja de no haberle matado de un horroroso 'metisaca' en los sótanos.

No dieron la talla sus compañeros Antonio Barrera y Serafín Marín, aunque como Rafaelillo vaya para ellos el honor de lidiar este tipo de corridas llamadas duras de las que huyen las figuritas y/o figurones, sobre los que uno se pregunta su serían capaces y uno lo duda mucho. Asi, Barrera sólo logró algún muletazo suelto ante el segundo, noblote y flojote, pero que pedía más ardor. Y con el quinto, muy apagado, todo quedó en un intento.

Así Marín, desdibujado, sin ideas y sin entrega toda la tarde, fracasó ante el también manejable -siempre teniendo en cuenta su sangre Albaserrada- tercero y también con el último, de similar catadura. En definitiva, salió el toro/toro en diversidad de comportamiento y fuerzas y la gente abandonó la plaza y montó corrillos hablando de toros. De toros/toros. No olvidemos que esta es la fiesta de ellos, de los toros, no de los toreros.

Ficha del festejo

Toros de ADOLFO MARTÍN, muy bien presentados y de bella estampa, encastados -con el 4º extraordinario- y manejables a excepción del peligroso 1º. 3º y 5º, flojos. RAFAELILLO. ovación; ovación. ANTONIO BARRERA. silencio; silencio. SERAFÍN MARÍN: silencio; algunos pitos. Plaza de Las Ventas, 2 de octubre. 4º y última de la Feria de Otoño. Lleno.
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