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Actos de conmemoración del Día de la Constitución

Rajoy, centro de todas las miradas, mantuvo la incógnita sobre su futuro Gobierno

> El presidente electo anuncia un plan de choque, y no descarta subir impuestos

martes 06 de diciembre de 2011, 15:42h
"Las medidas se anunciarán en su día", respondió Rajoy a la pregunta de si va a subir impuestos en términos generales, o si va a tocar el IVA como ha hecho Mario Monti en Italia. Ni confirma ni desmiente, pero en los actos de celebración de la Constitución, Rajoy ha sido el centro de la jornada: se le buscaba para preguntarle por su gobierno... y silencio, por sus primeras medidas... y silencio; por... y silencio. Sólo ha confirmado que su primera ley será "el desarrollo de la reforma constitucional", es decir, el cumplimiento del déficit.


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Muchos más asistentes que de costumbre a este 33 aniversario de la Constitución Española. Ha sido una celebración un tanto atípica en el sentido de que se respiraba algo raro en el ambiente: por un lado, el presidente cesante, Zapatero, y los suyos, que dejarán el cargo en días; por otro lado, el presidente electo, Rajoy, y los suyos, expectantes todos por ver cuál será su cometido en el Gobierno. En un tercer frente, los periodistas, buscando la exclusiva de la lista del Gabinete, y un cuarto frente los indiferentes, aquellos que no tienen nada que perder ni nada que ganar.

Los corrillos se multiplicaban, claro, buscando primicias que no llegaban. Pese a la defensa cerrada que hicieron sobre Rajoy, el presidente electo no tuvo más remedio que ser el invitado de honor de dos corrillos, pero en ambos dijo lo mismo. Es decir, no dijo nada. Zapatero, por su lado, no concitó tanto entusiasmo como en anteriores ediciones: la diana estaba más bien puesta en un escurridizo Rubalcaba -que para evadirse de estos lances es el mejor- y de una aparentemente entusiasmada Carme Chacón, que aún busca apoyos para presentar su candidatura a la Secretaría General del PSOE.

Pese al barullo, a Rajoy se pe pudo entender que vienen tiempos duros, de sudor y de lágrimas. Confirmó que su primera ley será la que desarrolle la reforma que él y Zapatero pactaron para fijar un techo de gasto para todos, porque se va a reunir con Merkel y con Sarkozy y les va a decir que España va a controlar su déficit -el 4,4 % para 2012 y el 3 % para 2013-, que pueden confiar en la calidad y solvencia de nuestra deuda soberana, que va a emprender reformas profundas para ganar en competitividad y que apoya la reforma de los tratados que el eje París-Berlín ha pactado para Europa.

Pero, ¿qué le parece el plan de Mario Monti para Italia, es extrapolable para España, subirá impuestos, tocará el IVA? "Las medidas se anunciarán en su día", fue su lacónica respuesta. ¿Y qué le parecen los recortes de De Cospedal, son aplicables al conjunto nacional? "Cada uno tiene su método", pero no dirá más hasta el debate de investidura.

Y, ¿bueno, cómo será la estructura de su Gobierno, cuáles sus ministros? Rajoy sólo revela que no ha dicho absolutamente a nadie, ni siquiera a los propios interesados, quiénes van a ser sus ministros, que los dará a conocer el día 21 de diciembre tras su cita con el Rey, después de que acuda a La Zarzuela para jurar su cargo, aunque la estructura del Gobierno quizá se conozca el día 19.
 

Zapatero y el consenso con Rajoy
 
Huidizo, muy huidizo con la prensa estuvo, por su lado, el presidente en funciones del Gobierno, Rodríguez Zapatero, al que se le pudo ver con un aspecto relajado durante el cóctel posterior al acto institucional. Pero al final no pudo evitar que los periodistas le forzaran a hacer un corrillo en el que desveló algunos detalles, como que no habrá copa navideña este año en La Moncloa. "No me parece oportuna", aseguró. O como que no va a presidir ninguna reunión más de las Ejecutivas del partido que se celebren de aquí al Congreso federal del PSOE.

"¿Cuándo es el Congreso?", preguntó, irónico, a los periodistas para dar a entender que está absolutamente desligado de la vida interna de su partido. Así que dejó en manos de la Secretaría de Organización cualquier reunión de la dirección, es decir, de Marcelino Iglesias. "Haremos un buen Congreso -vaticinó- porque se nos dan muy bien". Zapatero reconoció, sin embargo, que se va de la política después de haber pasado unos años "muy duros", pero deseando que "la economía en España mejore rápidamente".

Ante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, que se celebra el 9 de diciembre, Zapatero aseguró que llevará "una posición consensuada" con Rajoy para defender los intereses de España. El consenso del presidente del Gobierno en funciones y el líder del PP consiste también en el apoyo de la reforma de los tratados de la Unión Europea acordada por Angela Merkel y Nicolas Sarkozy.

A su entrada en el acto, Zapatero había dicho ante las cámaras que el acuerdo francoalemán de reformar los tratados para unificar la política presupuestaria e incluir sanciones contra los que incumplan es un "paso importante" que espera produzca una reacción "positiva" de los mercados. Y había añadido: "Espero que sirva para que los mercados reaccionen positivamente y podamos entrar en un periodo de mayor tranquilidad que es decisivo para la recuperación económica".
 

Un gran acuerdo nacional y flores para Zapatero
 
Curioso fue, a lo menos, el discurso de despedida del presidente del Congreso, José Bono. Lo estructuró en tres partes bien diferenciadas: primero, la 'celebración de lo que nos une', la Constitución, y el hecho de que por primera vez en 33 años esta celebración lo sea sin el terrorismo de ETA.

El segundo aspecto fue la despedida "con profundo cariño" al presidente saliente, Zapatero, al que el manchego echó flores sin par: "Cuando la mar se calme, la tempestad amaine y con la perspectiva que da el tiempo se puedan distinguir las voces de los ecos", dijo Bono, "contemplaremos en toda su dimensión tu obra como gobernante: Presidente, has dado a España lo mejor de ti en un tiempo difícil, y los españoles son generosos y han de saber apreciarlo como te mereces. Presidente, gracias por tus desvelos. Salud y éxito en tu vida personal y familiar".

Y la tercera pata, la petición in extremis de un gran pacto de Estado entre PP y PSOE para sacar adelante a España: "Desde la calle nos dicen: caminen juntos, pónganse de acuerdo".

Luego, en los corrillos, mucho chascarrillo intranscendente: que se va de la política, aunque se lleva dentro, que él ya está fuera, que hay que vivir un poco, que ahora le toca a otros...

Fuera, tras las verjas, un centenar o dos de personas aplaudían o pitaban a sus señorías según entraban o salían: muchos pitos para Zapatero y determinados socialistas; muchas palmas para Rajoy y destacados populares. La única que mereció un trato 'doble' fue la líder de UPyD, Rosa Díez, a quien le dedicaron palmas y aplausos por igual. Algún destacado dirigente incluso llegó a salir por la puerta de atrás para ahorrarse la sentencia del respetable.


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