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La tortuosa ruta de Rajoy

La tortuosa ruta de Rajoy

martes 25 de septiembre de 2012, 16:44h
Habrá quién preferirá aplicar a la línea política del presidente del Gobierno un calificativo más negativo, llevándolo a términos tan peyorativos como los de maligna o hipócrita, pero en una etapa política plagada de juicios de intenciones, es mejor narrar las sucesivas decisiones o indecisiones que jalonan el último par de semanas sin interpretarlas en clave de propósitos ocultos que beneficiarían  al partido popular con perjuicio para los intereses generales: exactamente lo contrario de lo que una y otra vez pregonan tanto Rajoy como sus vicarios pregoneros. Otra posibilidad es que exista una confusión total entre la idea del "bien común" y las ideas propias, lo que es muy corriente en el mundo político.

La cuestión que empieza a ser más que preocupante reside en las reiteradas demoras, no ya en el cumplimiento de los puntos del programa electoral, que en sus líneas básicas ha pasado a mejor vida, sino en la adopción de decisiones fundamentales para enderezar la economía y  frenar la creciente exclusión social de un importante sector de la sociedad española, introduciendo muevas cuestiones en el debate general, aunque no sea ni urgentes ni relevantes, pero que desvían o tratan de desviar  la atención pública alentando polémicas que en otras ocasiones les han dado buenos resultados electorales, pero que han resucitado viejos problemas como el independentismo, la centralidad madrileña o la enseñanza privada especialmente la religiosa, por no citar otros temas vidriosos que se van  levantando con curiosa oportunidad en mucho puntos del territorio nacional.

Pero se dice antes que lo más importante son las demoras en afrontar los problemas de fondo: el rescate o no rescate del propio Estado en conjunto o solo del sistema financiero; la coronación de la reforma laboral; la racionalización del sistema de competencias de los distintos niveles políticos y administrativos; la reforma fiscal, que no puede ceñirse a aumentar los tipos impositivos o a disfrazar impuestos de tasas. Y muy especialmente las intrusiones entre los poderes económicos y políticos que bloquean junto con los anteriores decisiones urgentes e imprescindibles. En su lugar, operaciones de distracción  de un largo etcétera de asuntos que parece irse relevando en la cabecera de prioridades del Gobierno y permiten calificar de tortuosa la política de Rajoy. Solo ha faltado que desde Cataluña le planteen otros problemas.

Cada uno de estos sería por si solo suficiente para ocupar la atención de un buen gobierno. Este no lo es, y su calificación y credibilidad se reduce de semana en semana. Se escudan en que no hay dinero, o en la complejidad de las decisiones a tomar, o en la dependencia  o subordinación a acuerdos de las autoridades europeas. En muchas ocasiones se trata de subterfugios para eludir las verdaderas responsabilidades, sembrando de inseguridad a la sociedad española y presentando ante el mundo exterior la imagen de un país desmoralizado y sin rumbo. El partido popular tiene recursos de todo género para corregir una deriva que ya consideran los analistas como muy preocupante y de resolución urgente..
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