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¿Investigación o melancolía?

¿Investigación o melancolía?

sábado 22 de junio de 2013, 18:42h
Jamás en la historia de España se había producido la dimensión financiera alcanzada en la primera década del siglo XXI por las cajas de ahorros, que representaban la mitad del sistema financiero del país. Casi todo ese manantial de riqueza se ha perdido y, lo que es peor, ha precisado una cuantiosa inyección pública de dinero. Algo así como si cogemos la recaudación del IVA en un año y la tiramos al mar, después de haber hundido decenas de entidades financieras. Una barbaridad histórica.

Si algo no se entiende a estas alturas es que los parlamentos autónomos estén repasando la historia, sin ocuparse del presente y del futuro, con el agravante de que ni hacen lo segundo -lo trascendente ahora-, ni demuestran habilidad ni conocimientos para llevar a cabo lo primero. Resulta sarcástico, cuando no melancólico, escuchar a personas que saben las respuestas cómo le preguntan a otras que no pueden hablar, a riesgo de poner en juego su defensa ante la Justicia o de incumplir su obligación de guardar secreto. Sucedió en la comisión de investigación de la Comunidad Valenciana y la peripecia se repite estos días en Galicia.

La Comunidad Valenciana tenía Bancaja y la CAM, la tercera y cuarta cajas de España, y por si fuera poco, el Banco de Valencia. Se ha quedado sin nada. Primero se vino abajo la CAM, adjudicada al Sabadell; luego cayó el Banco de Valencia, ahora en manos de La Caixa, y finalmente se desintegró Bancaja, tras su fusión en Bankia con Caja Madrid y otras entidades de menor tamaño. Algo parecido a lo sucedido en Galicia. El Banco Pastor se comió primero el imperio de Barrié (Gas Madrid, Fenosa, La Toja, Cubiertas, Elosúa...) y después se arruinó, embarcado en una expansión mal hecha que le hizo caer en manos del Popular. 

Primer desastre. Pero Galicia tenía una gran caja, Caixa Galicia, que fruto de otra deficiente expansión entró en dificultades, sin que el Banco de España, lejos de echarle una mano, hiciese lo que tenía pensado hacer para darle salida. Cedió ante la Xunta y, a cambio de aceptar la fusión pretendida por su presidente, impuso que mandase Caixanova, la caja más pequeña, también con problemas, en una fusión en la que no creía. ¿Resultado? Una entidad a la deriva, que dio paso a un banco público: Novagalicia.

Como esta historia se repite en casi todas las comunidades, Madrid y Barcelona, con un discreto tercer puesto para el País Vasco, concentran ahora todo el poder financiero en España, un país que sufre la falta de crédito y que se ha quedado sin la importante obra social y cultural de sus cajas de ahorros. Ya sabemos quiénes han ganado. 

@J_L_Gomez

José Luis Gómez

Fundador y editor de Mundiario, también es columnista de la agencia Europa Press. Tertuliano de TVG y Radio Galega, colabora en La Región. Dirigió Capital, Xornal y La Voz de Galicia. Ex director editorial de Grupo Zeta. Autor del libro Cómo salir de esta. Coeditor del Anuario del Foro Económico de Galicia.

Twitter: @J_L_Gomez

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