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'Ruz-Bárcenas'
'Ruz-Bárcenas'

'Ruz-Bárcenas'. la fuerza del teatro

El 'teatro político', la nueva forma de hacer teatro gracias a la obra 'Ruz-Bárcenas' que se representa este mes en el Teatro del Barrio de la mano de Pedro Casablanc y Manolo Solo. Una obra cuyo argumento principal versa en las comparecencias de Luis Bárcenas ante el juez Pablo Ruz en la Audiencia Nacional.

En los últimos años han pasado muchas cosas en España. No han sido años tranquilos, anodinos, como otros años cualquiera. La corrupción se ha extendido por el tejido social como el café en la leche, y ha teñido toda la realidad política y social. La actualidad política, no se sabe muy bien si había que seguirla en el Parlamento, en la calle, o en los tribunales. Incluso en la Audiencia Nacional, que ha sido testigo de declaraciones que ponían boca arriba las intimidades (algunos prefieresn llamarles las cloacas…) del poder. Y no es una exageración, porque , sin ir más lejos, desde los tribunales han llovido piedras sobre el tejado del partido del gobierno en el periodo 2011-2015, el Partido Popular.

El calvario particular del PP se hizo especialmente empinado a partir del 15 de julio de 2013, fecha en la que Luis Bárcenas, extesorero del PP, admitía ante el juez Pablo Ruz de la Audiencia Nacional , ser el autor de los llamados papeles de Bárcenas, que probaban la existencia de una contabilidad B en el Partido Popular, que escondía la financiación ilegal de campañas electorales y el pago de sobresueldos a algunos dirigentes del partido.

Jordi Casanova es el autor del texto de este montaje,’Ruz-Bárcenas’, que dirige Alberto San Juan en el madrileño Teatro del Barrio, con dos únicos actores en escena: Pedro Casablanc (que hace un magnífico ejercicio de interpretación de Luis Bárcenas) y Manolo Solo, también magnífico en su papel de Juez Ruz. Lo curioso del montaje es que todas las palabras que se pronuncian en el escenario en la hora aproximada de duración del mismo, han sido extraídas del testimonio del extesorero del PP en esa declaración ante el juez Ruz, que se prolongó exactamente 5 horas. Aún así, en esos 60 minutos de función se lanzan tal cantidad de datos y nombres relacionados con la trama, que se haría muy difícil seguir la hipotética declaración revivida en el escenario, con la tensión necesaria, y autor y director no hubieran sabido dosificar la recreación, y los actores dar vida a uno y otro personaje con tal viveza y verosimilitud, que cuando acaba la función, el público tiene que hacer un esfuerzo para olvidar que todo se ha desarrollado en un escenario, y no en una de las salas de la Audiencia Nacional.

Los únicos elementos que configuran la escenografía son una mesa de escritorio a la derecha del escenario con un micrófono, donde se sienta el juez Pablo Ruz,. A la izquierda, y frente al juez, un micrófono de pie y una silla donde está sentado Luis Bárcenas. Al fondo, una pantalla en donde aparecen ciertos datos –no muchos- relacionados con el caso Bárcenas.

El ejercicio de construcción de una dramaturgia a partir de la transcripción de la declaración que Luis Bárcenas prestó ante el juez Pablo Ruz, sin añadidos, solamente con las modificaciones, recortes y reestructuración de ciertos fragmentos, pueden encuadrarse dentro del llamado 'teatro documental' o 'teatro político'. La fuerza que adquiere un montaje tan preciso y equilibrado como este ‘Ruz-Bárcenas’ explica que estos días se haya reestrenado en el mismo recinto que lo vió nacer hace ahora casi dos años. La obra, como muchas otras producciones del Teatro del Barrio, está a mitad de camino entre el teatro, el periodismo, y la investigación histórica, sobre un hecho de especial trascendencia en la marcha de la actualidad política de nuestro país.

Muy bien planteado ese receso con la salida del juez del escenario durante unos minutos, cuando el secretario lo llama a trevés del interfono (la voz es de Carlos Encinas), para comunicarle que se está propagando por las redes sociales la práctica integridad de las palabras que se están pronunciando en la sala. Y, en ese momento –después lo hará también el juez- , Bárcenas se dirige al público, rompiendo a cuarta pared (teatro dentro del teatro) como si el espectador personalizase las defensas y acusaciones que, lógicamente, siempre están presentes en el interrogatorio.

En el montaje no se profundiza sobre la personalidad del extesorero ni del juez. En realidad, eso no importa nada para el fin que persigue la obra. El lenguaje utilizado, la precisión de los datos y hechos y la actitud de los actores que recrean (digo ‘recrean’, no que imiten…), la gestualidad y la personalidad de imputado y juez, en un asunto de tanta trascendencia. Casablanc y Solo están espléndidos en sus respectivos personajes y su papel ha sido decisivo para que esa jerga judicial y política apenas pesen para la compresión de cuanto se trata en la vista. Un asunto de tal trascendencia en la vida de este país que en ese hecho puede encontrarse el origen de los resultados obtenidos el 20 de diciembre de 2015, fecha de las últimas elecciones generales celebradas en nuestro país, en donde hechos como el de Bárcenas pesaron demasiado en la conciencia de los electores del PP, que se pensaron dos veces el sentido de su papeleta a la hora de volver a depositar su confianza en el partido gobernante.
Un montaje estupendo y de obligada asistencia para teatreros, y de protagonistas políticos, seguidores o detractores del partido del gobierno.


Ruz-Bárcenas, de Jordi Casanovas.
Dirección de Alberto San Juan.
Con Pedro Casablanc y Manolo Solo.
Teatro del Barrio , Madrid.
Próximas funciones: 14, 15, 17, 21, 22, 23 y 24 de abril de 2016.

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