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‘La habitación luminosa’: alma de mujer
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‘La habitación luminosa’: alma de mujer

sábado 04 de junio de 2016, 17:54h

Carlota Ferrer dirige ‘Alma y cuerpo’, en el Teatro Español de Madrid, dos piezas dramatúrgicas, ‘La habitación luminosa’ y ‘La hora oscura’, en torno a Santa Teresa de Jesús y Emily Dickinson, por un lado, y, Charles Baudelaire y Luis Cernuda, por otro. La primera pieza se representa del 1 al 5 de junio y la segunda del 8 al 12.

‘La habitación luminosa’, reúne frente a frente a dos mujeres poetas de siglos y perspectivas diferentes, pero con mucho más en común de lo que pudiera creerse a primera vista: Santa Teresa de Jesús (1515-1582) y Emily Dickinson (1830-1886), mientras que la segunda -‘La hora oscura’- provoca el encuentro de Baudelaire (1821-1867) y Cernuda (1902-1963). En ambas se fusionan poesía, música, teatro y danza.

En ‘La habitación luminosa’, que pudimos ver el viernes, 3 de junio, se dan cita la sensualidad, la inteligencia, la delicadeza y la sensibilidad, que surgen de la palabra y el amor, tema común de la obra poética de dos mujeres que vivieron con tres siglos de diferencia, y en dos continentes distintos, la española Teresa de Jesús (siglo XVI) y la estadounidense Emily Dickinson (s. XIX), encarnadas por dos soberbias actrices, Irene Escolar y Silvia Abascal.

Las dos poetas surgen de una puerta que se abre en medio de un telón acorazado situado en el proscenio. Sobre él, antes de comenzar la función, aparece sobreimpresionada una cita de Emily Dickinson: “Si tengo la sensación física de que me levantan la tapa de los sesos, sé que eso es poesía”.

Al fondo, una gran pantalla de proyección de vídeo (Jaime Dezcallar es el encargado de los audiovisuales), en la que a lo largo de los casi 70 minutos de duración del montaje irán apareciendo imágenes alusivas a la obra (Emily y Teresa desnudas en una bañera, acariciándose; hojas cayendo de los árboles; Emily con un águila en la mano,…). En realidad, los personajes están en una sala que bien podría ser el limbo, y con una puerta al fondo que es la de acceso al definitivo más allá. A la derecha, un pequeño tablao. A la izquierda, dos reclinatorios, donde Teresa recitará, arrodillada, sus poemas religiosos. Al fondo, una silla con un micrófono, donde se situará Emily para entablar esa conversación entre las dos mujeres declamando sus poemas. A la izquierda, un árbol, que caerá a mitad de función y que, al final, con el ángel sentado sobre él, marcará uno de los más bellos cuadros del montaje.

A Teresa y Emily -Irene y Silvia- las acompañan también sobre el escenario Paloma Díaz, exquisita y sensual en esa danza del Alma con las dos espadas; Olga Pericet, bailaora de raza, pero de gesto profundo y contenido haciendo zapatear a la Muerte sobre el tablao, y Diego Garrido, el Ángel del cielo, de voz delicada y segura, que añade la emoción de la canción y la guitarra en directo. Y es que la palabra de las dos poetas se funde con la música de Nina Simone, Leonard Cohen o Cesaria Évora: “con todo lo que sabemos, ¿cuánto sabemos?”, o “¿…por qué cantar si nadie escucha?”, pregunta al pájaro, y este le respondió: “mi asunto es cantar”. Y salió volando, frases que escuchamos en la voz de Emily Dickinson. Y esos otros famosos versos de “Vuestra soy, para vos nací…”, o “Vivo sin vivir en mí/ y tan alta vida espero, que muero porque no muero...”, o aquel otro, también de Teresa de Jesús, de “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza; Quien a Dios tiene, Nada le falta: Solo Dios basta”.

La delicada e intencionada dramaturgia del montaje (“démosle al hombre la aguja y a la mujer la pluma”), es de José Manuel Mora, que colabora de nuevo con Carlota Ferrer, como ya hiciera en los dos montajes conjuntos anteriores de tan feliz resultado como fueron ‘Los nadadores nocturnos’ (http://www.diariocritico.com/noticia/489366/teatro/los-nadadores-nocturnos-insisten-en-su-vision-apocaliptica-y-visionaria-del-mundo.html), y ‘Fortune Cookie’ (http://www.diariocritico.com/noticia/481305/fortune-cookie-la-emocion-a-flor-de-piel-en-un-celebradisimo-reencuentro-de-jose-manuel-mora-autor-y-carlota-ferrer-directora.html).

La sencilla pero efectiva escenografía de Silvia de Marta, la magnífica iluminación de David Picazo y el vestuario de Ana López Cobos, (blanco y vaporoso, principalmente, y crema -hábito de monja de Teresa y vestido largo de Emily-) contribuyen también y decisivamente en el espléndido resultado final del montaje.

Las dos poetas, Teresa de Jesús y Emily, se apartaron del mundo, aunque por razones bien distintas, en busca del amor y con el pensamiento y la conciencia latentes de que la muerte está siempre ahí, acechando y dispuesta a imponerse sobre la vida en cualquier momento (“dicen que la palabra muere al pronunciarla. Yo creo que comienza ese día”, dice Emily).

Pero solo el amor y la poesía son capaces de hacer más bella la vida, y de enfrentarse a la segunda. Se trata de “amar mucho”, incluso aunque ese amor no encuentre correspondencia, como decía Teresa de Jesús. Ese exilio interior de las dos mujeres ha sido el enganche que José Manuel Mora ha encontrado en la poesía de ambas poetas para acabar estableciendo un diálogo entre ellas que parece haberlas trasladado a nuestro tiempo, marcado por las relaciones virtuales impuestas por las redes sociales y, por tanto, aún mucho más necesitado de poesía que el de aquellas dos grandes mujeres y poetas.

La fuerza y el poder de la mujer, envuelto en la inmensidad de la poesía de dos mujeres, en diálogo constante con la música y la danza contemporánea y flamenca es el reto que parecía imposible y que Carlota Ferrer, sin embargo, ha amalgamado en un espectáculo delicadísimo, sensible y profundo, que enfrenta al espectador con la palabra, el amor y la muerte con la conciencia de que todo es parte de un mismo todo, que puede superarse en función de la forma de afrontarlo. La experiencia poética de ‘La habitación luminosa’ merece prolongarse mucho más de los cinco días de final de temporada que ha programado el Teatro Español. Y de ‘La hora oscura’ tenemos ya la intuición de que podremos decir otro tanto.

‘La habitación luminosa’

Sobre textos de Teresa de Jesús y Emily Dickinson

Dramaturgia: José Manuel Mora

Dirección: Carlota Ferrer

Intérpretes: Silvia Abascal, Irene Escolar, Paloma Díaz, Olga Pericet y Diego Garrido

Música y espacio sonoro: Diego Garrido & Mvr

Fotografías: Javier Naval

Ayudante de dirección: Elisa Marinas

Teatro Español (Madrid)

Del 1 al 5 de junio de 2016

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