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La vergüenza de los aforados en España: algo que no sucede en EEUU, Reino Unido, Alemania...

La vergüenza de los aforados en España: algo que no sucede en EEUU, Reino Unido, Alemania...

jueves 15 de septiembre de 2016, 08:49h

La palabra 'aforado' es la palabra de moda y la más polémica tras el nuevo caso de aforamiento al que se acoge Rita Barberá. El debate sobre el aforamiento es, pues, constante en la vida pública actual, pero analicemos su significado y su contexto.

¿QUÉ IMPLICA?

Un aforado es una persona que, por ejercer un cargo público o por su profesión, goza del derecho, en caso de ser imputado por un delito, de ser juzgado por un tribunal distinto al que correspondería a un ciudadano normal.

En el caso concreto de la Reina y los Príncipes de Asturias, si son imputados por algún delito, la causa corresponderá tramitarla al Tribunal Supremo.

¿CUÁL ES LA JUSTIFICACIÓN?

La razón aducida normalmente es evitar las presiones políticas a las que puede verse sometido un tribunal ordinario cuando juzga a un cargo público de responsabilidad. Se entiende que un tribunal superior es más independiente ante estas presiones.

¿CUÁNTOS AFORADOS HAY EN ESPAÑA?

El número de aforados en España es especialmente elevado en comparación con otros países. Actualmente hay en España unos 17.00 aforados. De ellos, alrededor de 2.000 corresponden a políticos, de acuerdo al 'Tratado Jurisprudencial de Aforamientos Procesales', redactado por los catedráticos Juan Luis Gómez Colomer e Iñaki Esparza Leibar.

¿HAY AFORADOS EN TODO EL MUNDO?

No. De nuevo según la obra de Gómez Colomer e Esparza Leibar, ni en Alemania ni en Reino Unido ni en Estados Unidos hay aforados.

Mientras, en Portugal e Italia no existe más aforado que el Presidente de la República; en Francia, sólo son aforados el presidente de la República, el primer ministro y sus ministros.

¿QUIÉNES SON AFORADOS?

Tienen reconocido este derecho el presidente del Gobierno y los ministros, que serán juzgados por el Tribunal Supremo; los presidentes autonómicos y los consejeros de los ejecutivos de la Comunidades Autónomas, que tienen que ser juzgados por el Tribunal Supremo o los Tribunales Superiores de Justicia, en función de lo que determinen sus Estatutos de Autonomía.

También en el ámbito político son aforados los presidentes del Congreso y del Senado, los diputados y senadores, los presidentes de los parlamentos autonómicos y sus parlamentarios. Asimismo, tienen condición de aforados el presidente y consejeros del Tribunal de Cuentas, el presidente y consejeros del Consejo de Estado y el Defensor del Pueblo.

Por su parte, en el ámbito judicial son aforados altos cargos como el presidente del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Supremo, del Tribunal Constitucional y los vocales del Consejo General del Poder Judicial, que responderán , en caso de delito, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, así como todos los jueces, magistrados y fiscales, cuyos procesos penales corresponden a los Tribunales Superiores de Justicia.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen una condición especial de aforamiento, que implica que deben ser juzgados por las Audiencias Provinciales en el caso de delitos cometidos en el ejercicio de su cargo.

¿DÓNDE ESTÁ RECOGIDO ESTE DERECHO?

La Constitución reconoce el aforo tanto a los miembros del Gobierno como de los diputados y senadores, mientras que la Ley Orgánica del Poder Judicial recoge este derecho para los miembros del ámbito judicial como el presidente del Tribunal Supremo y los distintos Estatutos de Autonomía para los cargos de las comunidades autónomas.

¿ES UN PRIVILEGIO O NO?

Depende de las versiones. Según los críticos con esta figura sí supone un privilegio, ya que estos cargos no son juzgados por los mismo tribunales que un ciudadano común.

Por contra, los que lo defienden recuerdan que los aforados, al ser juzgados directamente por un tribunal superior, pierden el derecho que tienen todos los ciudadanos a recurrir ante un tribunal superior en caso de que el veredicto del juzgado de primera instancia le haya sido desfavorable.

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    Últimos comentarios de los lectores (3)

    42387 | Chamorro Curxeiras - 16/09/2016 @ 10:16:48 (GMT+1)
    El aforamiento surgió en 1978 para recuperar las libertades políticas, y nada más. Se recuperó para que los políticos pudieran expresar libremente sus ideas, sin ser perseguidos por ello. Así, por ejemplo, Pablo Iglesias, de no estar aforado, hoy estaría procesado por decir en el Congreso que Felipe González era el Presidente de la "cal viva" o Marcelino Iglesias, ex de Aragón, y Alberto Garzón por haber dicho que la guardia civil había matado a inmigrantes. El archivo de las querellas presentadas, indican que están en el ejercicio libre de su actividad política y que, en España, no se persigue la libertad de opinión. Muy bien, aunque dudoso en este caso. El aforamiento no está ni para evitar a la justicia, y lo vemos a diario con la cantidad de políticos procesados, ni para amparar la corrupción, y también lo estamos viendo. Es más, el aforamiento, elimina los posibles recursos a los que tiene derecho cualquier ciudadano empezando desde los juzgados de primera instancia. Cuando te juzga el Supremo no hay vuelta atrás. Veo que de los más de 170.000 aforados que hay en España, unos 2.000, que ya serán muchos menos, hay quien los cifra en unos 900 políticos, lo son. Pues bien, este no es ningún privilegio. Bien entendido es un logro de la democracia y, mal usado, un perjuicio, sin duda, para quien no hay recursos ni de alzada, ni de reposición. Una vez juzgados por el Supremo, la sentencia es firme. Roma locuta, causa finita! Por ello sería bueno hacer menos demagogia con este tema.
    42376 | Miguel Maté - 15/09/2016 @ 17:36:49 (GMT+1)
    Está muy bien que Rita Barberá haya dejado de forma tan clara para qué sirve el aforamiento: como refugio, en muchos casos (no sé si en este), de sinvergüenzas. A ver si se anula de una vez, aunque es difícil ya que quienes tienen que eliminarlo son, precisamente, sus beneficiarios.
    42369 | Javier - 15/09/2016 @ 13:04:31 (GMT+1)
    Léanse el artículo 8 de la Ley Orgánica 2/1986 y verán que los aforados son cientos de miles.
    También la Sentencia del TC número 55/1990 en la que se explica con toda claridad la razón de esos aforamientos.
    En mi opinión lo que importa no es el aforamiento sino la lentitud de la justicia y ahí es donde hay que actuar para que los procedimientos (todos) se tramiten en tiempos aceptables.
    Saludos

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