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¿Salta o se cuece?

lunes 14 de mayo de 2018, 10:26h

Es común recurrir a la fábula de la rana en una olla al fuego para explicar el tipo de respuesta de los mercados ante cambios de fondo en las condiciones. Si la rana no cae en la cuenta de la subida lenta de la temperatura, acabará por cocerse. Si la subida es brusca, posiblemente salte del recipiente y salve su vida o quizá se caiga al fuego y acabe por perecer. Ante cambios graduales y persistentes, los mercados tardan en percatarse hasta que es demasiado tarde. Si el cambio es brusco, reaccionan con volatilidad y hasta es posible que esa reacción brusca encuentre una respuesta que compense en parte la violencia de la reacción.

La pérdida de importancia paulatina de los partidos socialdemócratas en Europa es un fenómeno lento pero persistente y esto cobra especial significación en el entorno europeo de cara a 2019 donde además de celebrarse elecciones europeas, dejarán la primera línea política actores tan importantes, -en muchos casos cuestionados- como el presidente de la Comisión, el del Consejo o el presidente del BCE. Europa es el paraíso mundial del estado del bienestar: con solo el 7% de la población mundial, representa el 50% del gasto mundial en políticas redistributivas. Es llamativo que las políticas de austeridad que se dieron como respuesta a la crisis no hayan tenido como beneficiarios a los partidos socialdemócratas, considerados padres de la política de bienestar y que, al modo de la rana, se cuecen ante un cambio lento pero firme que puede llevarnos el año próximo a un parlamento europeo plagado de fuerzas políticas de extrema derecha e izquierda que coinciden sobre todo en su rechazo a la Unión Europea y al euro como una de sus claras manifestaciones. Y es que si el centro izquierda está sufriendo un paulatino alejamiento de su electorado natural de incierto retorno, el centro derecha, que viene liderando la UE los últimos años, puede acabar por sufrir el mismo mal, con la consecuencia de la llegada al poder de populismos de ambos signos que acaben por poner en peligro el proyecto europeo.

El coste de la deuda italiana acusa la posible formación de un gobierno populista

Italia está a punto de ser la primera gran economía europea donde la convergencia entre ambos extremos del populismo puede llevar a un gobierno que tiene entre sus eslóganes más destacados el anti europeísmo. El rechazo que genera la UE es evidente también en los países del grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, Chequia y Eslovaquia) cuya integración en el proyecto europeo tiene mucho más que ver con el refuerzo identitario como forma de protegerse de la influencia rusa, que con el deseo de cesión de soberanía a favor de un poder común europeo que constituye la esencia fundacional de la UE.

Con razón se dice que 2018, que transcurre en lo económico con una apariencia de sosiego del que se beneficia la actividad económica, es un año crítico para el futuro de la UE. Se quiere confiar en el liderazgo franco alemán para avanzar en reforzar los mecanismos de unión fiscal y monetaria, pero las posiciones de partida están lejos de ser convergentes.

Hoy, es la tutela del BCE, como principal comprador de títulos de deuda, la que facilita que la rana apenas sienta el cambio de temperatura, pero veremos hasta qué punto el nuevo gobierno italiano no supone una subida brusca que haga que los mercados dejen su zona de relativo confort ante el miedo a un resurgir de las dudas sobre el proyecto europeo. Ya sea brusca o lentamente, la temperatura seguirá subiendo.

José Manuel Pazos

Consejero Delegado del Grupo Omega Financial Partners
www.omegafinancialpartners.com

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