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Sur de Yemen, batalla decisiva contra el triángulo del terrorismo y el chantaje político

miércoles 17 de diciembre de 2025, 13:51h

A medida que el año 2025 se acerca a su fin, el sur de Yemen consolida su posición como uno de los actores fundamentales en la ecuación de la lucha contra el terrorismo y la seguridad de la navegación internacional en una de las regiones más sensibles del mundo, que se extiende desde el estrecho de Bab el-Mandeb hasta el mar Arábigo, y a lo largo de las rutas vitales que conectan Asia con Europa. Este papel no es fruto de la casualidad, sino el resultado de un largo proceso de observación, planificación y reconstrucción del sistema de seguridad y militar del sur.

Durante los últimos meses, el Consejo de Transición del Sur tomó una decisión estratégica de lanzar operaciones militares coordinadas en las gobernaciones de Hadramaut y Al-Mahra al este, y Abyan al sur, con el objetivo declarado de desmantelar las redes terroristas, detener las operaciones de contrabando de armas e imponer una autoridad de seguridad unificada en zonas que representan una profundidad estratégica para la economía yemení y el comercio mundial, incluidos los campos petrolíferos y los puertos clave.

Para comprender el panorama yemení de forma más amplia, es necesario señalar que los hutíes, respaldados por Irán, controlan amplias zonas del norte del país, incluida la capital, Saná, mientras que el gobierno legítimo reconocido internacionalmente administra áreas dispersas y tiene a Adén como capital provisional. Entre estos dos polos operan fuerzas vinculadas a la Hermandad Musulmana, al tiempo que Al Qaeda y Daesh se mueven en zonas de contacto con los hutíes y los islamistas, aprovechando los vacíos de seguridad, especialmente en las montañas de Abyan y en algunas regiones orientales, que se han convertido en puntos de contrabando y entrenamiento.

En este contexto, el Consejo de Transición del Sur es considerado un socio principal dentro del marco de la legitimidad yemení y un actor clave en los esfuerzos para enfrentar a los hutíes y a las organizaciones extremistas. Desde su fundación en 2017 bajo el liderazgo de Aidarous Al-Zubaidi, el Consejo ha acumulado un capital político y de seguridad que le ha otorgado confianza regional e internacional, especialmente con el despliegue de sus fuerzas a lo largo de la costa sur, una de las arterias marítimas más importantes del comercio mundial.

A lo largo de una década de guerra, se ha configurado la narrativa del sur en torno a una ecuación clara: rechazo del terrorismo y rechazo del islam político al mismo tiempo. Así lo señaló un seguimiento de la plataforma “Visegrad” en la red social X, que destacó la implicación del Consejo de Transición en la lucha simultánea contra los hutíes y los remanentes de Al Qaeda en la Península Arábiga.

Los movimientos recientes reflejan un notable acercamiento entre la visión del Consejo de Transición del Sur y las orientaciones internacionales, en particular las estadounidenses. El embajador de Estados Unidos en Yemen, Steven Fagin, subrayó durante un encuentro con el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial, Rashad Al-Alimi, “la importancia de la cooperación continua para enfrentar las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos, Yemen y la región, incluidas las amenazas de los hutíes y de Al Qaeda y Daesh”.

Asimismo, un informe de la agencia china Xinhua volvió a poner de relieve informaciones de inteligencia que apuntan a una coordinación secreta entre algunas facciones tribales del sur de Yemen y elementos vinculados a Al Qaeda, con el objetivo de desestabilizar Hadramaut y socavar la influencia de las fuerzas del sur, en un intento de reproducir el caos en una de las regiones más ricas en recursos.

Desde el pasado mes de noviembre, el sur y el este de Yemen han sido testigos de rápidos cambios sobre el terreno que han devuelto impulso a la batalla contra los hutíes y las organizaciones extremistas tras un periodo de estancamiento. Las fuerzas del sur han extendido su control sobre amplias zonas de Hadramaut, rica en petróleo, Al-Mahra, fronteriza con Omán, además de Shabwa, regiones que constituyen una barrera geográfica y política frente a la expansión del islam político y los grupos extremistas.

Este territorio representa aproximadamente dos tercios de la superficie de Yemen y alberga las principales reservas de petróleo y gas, así como refinerías, además del puerto de Adén, considerado una de las puertas más importantes del mar Rojo y del estrecho de Bab el-Mandeb, junto con otros puertos estratégicos. El escritor yemení Thabet Hussein Saleh, en el diario Al-Ayyam, considera que la unificación de esta geografía desde el punto de vista de la seguridad es uno de los mayores logros de la etapa actual, y afirma que “la creación de unidades militares y de seguridad del sur es uno de los logros más importantes alcanzados en los últimos años”.

Saleh añade que estas unidades “han desempeñado un papel heroico en la liberación del sur y la defensa de sus territorios; sus avanzadas llegaron a Al-Hudaydah en 2018, participaron en las batallas de Marib, Al-Bayda e Ibb, y contribuyeron a frustrar los intentos de rodear las victorias del sur”.

Sin embargo, este rumbo en materia de seguridad no solo se enfrenta a los desafíos del terrorismo, sino que también choca con instrumentos de presión política y económica. El 16 de diciembre de 2025, Arabia Saudí suspendió la concesión de permisos de entrada a los buques al puerto de Adén desde hacía aproximadamente una semana, en una medida que generó una amplia controversia. Según la información disponible, el ministro de Transporte yemení ordenó permitir la entrada de los buques sin necesidad de autorizaciones de la coalición, en un intento de superar este bloqueo.

Esta medida es vista como una carta de presión dirigida contra el Consejo de Transición del Sur para obligarlo a hacer concesiones relacionadas con zonas ricas en petróleo en el este del país, en favor de una fuerza militar leal a Riad. Son áreas por las que Arabia Saudí muestra un interés creciente, aprovechando la debilidad que atraviesa Yemen y su intento de reforzar su influencia mediante el apoyo a grupos tribales armados en Hadramaut y Al-Mahra, lo que amenaza con reproducir el caos en lugar de consolidar la estabilidad.

Durante años, han existido temores regionales e internacionales de que el sur y el este de Yemen se conviertan en un escenario de conflicto tribal abierto o en un refugio seguro para organizaciones terroristas, lo que supondría una amenaza directa para el comercio mundial mediante ataques a las rutas de suministro o a las instalaciones petroleras. Sin embargo, el despliegue de una fuerza del sur unificada bajo un mando central ha limitado estos escenarios.

El mapa del sur de Yemen mantiene una importancia estratégica de primer orden, ya que a lo largo de sus costas pasan las principales rutas marítimas mundiales de energía y comercio. Cualquier perturbación en el funcionamiento de los puertos petroleros o en las rutas de exportación del mar Arábigo podría provocar un aumento del coste del seguro marítimo y afectar al flujo de hasta 3,8 millones de barriles de petróleo diarios a través de Bab el-Mandeb y el canal de Suez, uno de los corredores más importantes que conectan Asia con Europa. Por ello, la estabilidad del sur de Yemen ya no es un asunto local, sino un interés regional e internacional que trasciende las fronteras de la geografía yemení.

Javier Fernández Arribas

Periodista. Director de 'Atalayar, entre dos orillas'. Colaborador en diversos medios como Punto Radio, Onda Cero, COPE, El Independiente y Colpisa. Colaboro en COPE, Colpisa, TVE, RNE y Diariocritico. Es autor de libros como 'Casco azul soldado español' o 'Misión: Líbano'. También fue director de los estudios 'Cómo informar sobre infancia y violencia' y 'Cómo informar sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja' en colaboración con el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.

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