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'Doña Rosita, anotada': cualquier tiempo pasado fue mejor... o no
(Foto: Vanessa Rabade)

'Doña Rosita, anotada': cualquier tiempo pasado fue mejor... o no

domingo 22 de diciembre de 2019, 10:24h

La última propuesta teatral de Pablo Remón, ‘Doña Rosita, anotada’ está en la Sala Negra de los Teatros del Canal hasta el próximo 29 de diciembre. Teatro sobre el teatro, partiendo de Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935), de Federico García Lorca, Remón realiza y dirige una versión tan libre del texto del poeta y dramaturgo andaluz que acaba siendo una obra bien distinta y diferenciada, aunque mostrando siempre una admiración y un respeto indiscutibles sobre la original. Remón coloca a Doña Rosita en una nueva Rosa de nuestros días, más removida por el paso del tiempo en soledad que por la propia soltería o el qué dirán de la Rosita de Federico.

Dice Pablo Remón sobre su ‘Doña Rosita, anotada’ que es una obra que siente tan suya como todas las demás (Los mariachis, El tratamiento, 40 años de paz, Barbados etcétera, La abducción de Luis Guzmán). Lo es, porque esta toma como referencia central la obra de Lorca, pero para desempolvarla, trascenderla, modernizarla y llenarla de nuevo brío para construir un nuevo drama que, desde luego, no se entendería sin la lorquiana Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores. Termina así construyendo otra pieza bien distinta y personal que conecta enteramente con la sensibilidad y los fantasmas de la mujer del siglo XXI en nuestro país, que son muy distintos de los de hace casi un siglo, y con un lenguaje directo, cercano y lleno de sentido del humor, que tampoco tiene nada que ver con el de Lorca, poético y desgarrador.

El drama original de Lorca cuenta la historia de una joven provinciana que se promete con un primo que está a punto de emigrar a Argentina. Ella le espera, pero él no vuelve y, 20 años después, Doña Rosita siente que su juventud ya se ha consumido y no podrá salir jamás de su soltería.

En ‘Doña Rosita, anotada’ se deconstruye el drama de Lorca para acabar mezclándola con la propia biografía sentimental de Remón, en un relato de autoficción en el que se funden primorosa y humorísticamente sus vivencias de castellano viejo con las del personaje central de Doña Rosita para acabar construyendo un drama atravesado también por las concepciones del tiempo que pueden apreciarse en Chèjov o en Proust.

A los personajes del drama de Lorca se añaden aquí otros que son asumidos por tres grandes actores, Fernanda Orazi, Francesco Carril y Manuela Paso. Los tres actores permanecen en escena durante los casi 90 minutos de función, aunque en distintos planos según las escenas. Orazi es Rosita, al tiempo que la Esposa del autor -una filóloga que dialoga con él durante el proceso de investigación y creación de la nueva versión del drama-, o Carmen, una de las dos tías entrañables del autor, junto a Pilar, encarnada por otra deliciosa Manuela Paso, que borda también a la Asistenta rumana de las tías, o a la Madre del autor. Francesco Carril, por su parte, encarna al Autor, también a una de las Tías, al Primo que se va a Argentina y a un gracioso Joven pasota ochentero que se cruza en la vida de Rosita y flirtea con ella.

El resultado de esa mezcla final partiendo de la Doña Rosita de Lorca, es verdaderamente delicioso, y permite disfrutar de los frecuentes cambios de personaje –directamente en escena-, de los tres actores, dirigidos con tanta paciencia como meticulosidad y pedagogía por el trasunto del Autor, Francesco Carril.

La sorprendente escenografía (tres sencillos y grandes paneles frontales que, después, resulta que esconden tras de sí espacios cotidianos de los personajes), la firma Mónica Boromello. David Picazo pone la poética luz, íntima unas veces y brillante otras. El variado vestuario de Ana López Cobos coloca a los personajes con atuendos de nuestros días, de los 80 e, incluso, de algunas décadas anteriores, en el caso de las Tías y la Madre del autor. Y, por último, el espacio sonoro de Sandra Vicente mezcla los sonidos pachangueros de los bailes de los 70 y 80 –por cierto, con aire portugués-, con el intermitente tic-tac de un reloj que, inexorablemente, marca el paso del tiempo para todos, personajes y público.

Estamos , en fin, ante una propuesta muy interesante que parte de un texto brillante de Pablo Remón que él mismo ha sabido dirigir inteligentemente y en donde aflora el talento de tres actores de primera fila en nuestro panorama teatral. Con estos ingredientes habría sido imperdonable levantar un montaje fallido. Afortunadamente ha resultado todo lo contrario.

‘Doña Rosita, anotada’

Versión libre de Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, de Federico García Lorca

Versión y dirección: Pablo Remón

Reparto: Fernanda Orazi, Francesco Carril y Manuela Paso

Escenografía: Mónica Boromello

Iluminación: David Picazo

Vestuario: Ana López Cobos

Espacio sonoro: Sandra Vicente

Ayudante de dirección: Raquel Alarcón

Producción ejecutiva: Rocío Saiz

Dirección de producción: Jordi Buxó

Distribución: Caterina Muñoz Luceño

Una producción de la Comunidad de Madrid y Buxman Producciones, con la colaboración de La_Abducción

Teatros del Canal, Madrid

Hasta el 29 de diciembre de 2019

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