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'Double Bach': la dama y el contrabajo

'Double Bach': la dama y el contrabajo

sábado 04 de mayo de 2019, 14:35h

La idea partió de Pablo Martín Caminero que adaptó las Suites para violonchelo Nº 1 y 2 de J. S. Bach al contrabajo, acoplando tonalidad y técnica (pizzicato en lugar de arco). Antonio Ruz creó la coreografía y asumió la dirección de escena. Y, por último, la danza la dibuja en el aire la bailarina Melania Olcina. Un trío perfecto concentrado en ‘Double Bach’, una propuesta en donde música, danza y belleza se dan la mano durante una hora en medio de un escenario absolutamente diáfano en el que la luz de Antonio Serrano, o su ausencia, incrementan los estados de ánimo que provocan la música y el bellísimo movimiento corporal de la bailarina.

La pieza ya había sido estrenada, pero ha vuelto durante dos días del primer fin de semana de mayo a la Sala Cuarta Pared. Y, aunque el encuentro oficial con los espectadores está reservado para hoy, 4 de mayo, ayer también los creadores de este ‘Double Bach’ se ofrecieron generosamente al público que llenó el patio de butacas del teatro para comentar con el equipo, tête à tête, todos los aspectos del montaje.

El espectáculo se inicia con un largo silencio en el que el músico y su contrabajo centran la absoluta atención del público. Momentos después Pablo Martín Caminero comienza a extraer las primeras notas de las Suites para violonchelo de Bach en armoniosa adaptación para el contrabajo, que el músico hace sonar exclusivamente con sus manos y dedos, sin ayuda del arco. Instantes después, como surgida de la nada, irrumpe en escena con la misma dulzura que energía y suavidad, Melania Olcina quien, casi ininterrumpidamente –solo unos breves instantes de relajación para llenar los pulmones otra vez, entre movimiento y movimiento-, flota sobre las notas musicales, se funde con ellas, las planea, las sortea, las remarca, se engancha o juega tiernamente en ellas y con ellas. El resultado es sublime. No se puede llegar más lejos a través de la emoción con menos elementos.

El músico se desplaza varias veces para situarse en distintos espacios del escenario mientras que la bailarina, dando muestra constante de un dominio absoluto del cuerpo, lo mismo salta que vuela o se desliza serpenteante por todo el suelo al ritmo y al compás que marcan las notas de la música de Bach extraídas del contrabajo de Martín Caminero. El espectador, sumido como está entre tanta belleza, pierde toda noción de tiempo y espacio hasta el punto de que, una hora después de iniciada, desarrollada y extinguida esa hermosa relación entre música y movimiento, entre contrabajista y bailarina, y hecha ya la oscuridad de la sala, le hacen falta varios segundos para hacerse nuevamente consciente de que se ha hecho realidad el sueño de ese ‘Double Bach’, entre bailarina y contrabajo… Aunque también podría decirse con, en, para, entre y desde el contrabajo. Preciosa propuesta la del premiado bailarín y coreógrafo Antonio Ruz, que sigue dando muestras permanentes de su inagotable fuente de creación de belleza.

‘Double Bach’

Dirección escénica y coreografía: Antonio Ruz

Idea original e interpretación al contrabajo (pizzicato): Pablo Martín Caminero

Danza: Melania Olcina

Colaboración coreográfica: Tamako Akiyama

Diseño de vestuario y espacio escénico: Daniela Presta y Antonio Ruz

Diseño de iluminación: Antonio Serrano

Diseño de sonido: Javier Álvarez

Técnico luz y sonido: Enrique Chueca

Fotos: Laura Ortega

Video: Ainara Nieves

Producción: Spectare

Distribución: Valeria Cosi

Sala Cuarta Pared, Madrid

3 y 4 de mayo de 2019

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