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'Hacia Regolit': precariedad y humor

'Hacia Regolit': precariedad y humor

martes 24 de diciembre de 2019, 11:38h

Son los jóvenes más formados de la historia -ya secular-, de este país llamado España. Pero también los más desencantados, perplejos, y hasta desnortados. Tienen entre 20 y 30 años y lo que ya debieran ser proyectos personales de vida se han transformado en rabia; sus ilusiones en estupor; sus planes más frecuentes en perpetrar huídas temporales (viajar y viajar), por medio mundo, y en lo tocante a su situación laboral, enganchar un contrato precario tras otro que, en el mejor de los casos, y enlazando dos o más trabajos, les sirven para poder sobrevivir en `soluciones habitacionales´ de 30 metros cuadrados, que comparten con otros tres o cuatro colegas. Mirar al futuro con optimismo, en su caso, se convierte en una misión prácticamente imposible.

Este es el pesimista marco en el que se mueve ‘Hacia Regolit’, una pieza del Colectivo Regolit, que acaba de estrenarse en la Sala Cuarta Pared, dentro del Festival Essencia 2019, con dramaturgia de Eva Mir, y dirección de Ruth Rubio, que protagonizan también cuatro jóvenes actrices y un actor: Elena Aranda, Corina Bustamante, Candela Caballero, Belén de la Fuente y Eneko Larrazabal. Su enorme entusiasmo, su imaginación, su empeño por llevar adelante un proyecto como este en apenas mes y medio de duro trabajo, y la energía desplegada por todos ellos, quedan patentes en los 90 minutos de un montaje seguido con interés por todo el público que llenaba la sala el pasado sábado 21, fecha de su estreno absoluto.

El término regolit hace referencia a una “capa de materiales no consolidados”. Curiosa y reveladora autometáfora para definir a los veinte y treintañeros de nuestros días que queda muy patente en ‘Hacia Regolit’. En él, un grupo de jóvenes protagonizan un encuentro, una búsqueda, un análisis, una toma de conciencia y una revolución a través de una partida de parchís que simboliza el laberinto vital en el que están metidos para poder alcanzar un mínimo de independencia, consiguiendo siquiera un espacio vital digno, un pequeño apartamento en el que poder iniciar un proyecto de vida. Una batalla razonable, apoyada incluso por la Constitución Española que, sin embargo, se estrella permanentemente con la dura realidad de los alquileres cada vez más altos y la falta de una política oficial de vivienda destinada a satisfacer sus necesidades y las de los menos favorecidos.

“Nuestra revolución son meteoritos que no concluyeron en catástrofes”, dice una de las actrices al término del montaje. Cierto, al menos por ahora. Pero la urgencia de dar una solución al trayecto y la ubicación de todos esos meteoritos es cada vez mayor.

Con una imaginación desbordante de Ruth Rubio, la directora, la pieza discurre, como si de un comic animado se tratase, por pequeños y enlazados sketchs en donde el grupo de jóvenes muestra su ilusión, su frustración, su alegría y su impotencia ante la tozudez de los acontecimientos.

Con todo, la propuesta no es lacrimógena, sino todo lo contrario, llena de sonrisas y aciertos, única forma de no sucumbir ante la adversidad. Apenas bastan unos cuantos cartones, multitud de tornillos y, sobre todo, la energía del elenco para materializar en escena todo ese descontento y esa rabia juveniles que, muchas veces, adquiere el carácter de surrealista. El monólogo de Elena Aranda, partiendo del artículo 47 de la Constitución, quizás sea el momento culmen de la función y puede resumir muy bien ese calvario por el que transitan nuestros jóvenes: “…tienen derecho a establecer las normas pertinentes de acuerdo con regular… Regular… Regular, mediocre… Pichí, pichí… Ni fú, ni fá….Sol, la, si, do, re, mi, mi, mi… Mi carro me lo robaron, anoche cuando dormía…”.

Los jóvenes del Colectivo Regolit, en definitiva, lanzan al aire sus frustraciones en forma de angustiosas preguntas: ¿para qué sirven las pomposas declaraciones de derechos?, ¿qué caminos éticos marcamos a nuestros jóvenes?, ¿es su falta de imaginación o la nuestra la que ha desembocado en este camino sin final?, ¿es más importante el siempre creciente beneficio económico de nuestras empresas que la dignificación del salario de sus trabajadores? Son preguntas y preguntas que se lanzan al espectador, a veces, incluso, sin enunciarlas explícitamente. Seguimos en esta extraña, surrealista partida de parchís, y ahora nos toca a nosotros mover ficha.

‘Hacia Regolit’

Dramaturgia: Eva Mir

Dirección: Ruth Rubio

Intérpretes: Elena Aranda, Corina Bustamante, Candela Caballero, Belén de la Fuente y Eneko Larrazabal

Diseño de iluminación: José Antonio Villegas

Ayudante de dirección: Sergi Gibert

Producción: Colectivo Regolit

Sala Cuarta Pared, Madrid

Sábado 21 de diciembre de 2019

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  • 'Hacia Regolit': precariedad y humor

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    54435 | Miguel Mir Pascual - 27/12/2019 @ 08:23:50 (GMT+1)
    Sencilla pero estupenda puesta en escena de un texto sobre un tema tan actual, preocupante y a la vez didáctico que consigue mantener al público conectado en todo momento.

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