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'Trainspotting', vidas sórdidas

'Trainspotting', vidas sórdidas

La vida es una elección constante. Primero, tus padres deciden por ti. Pero a partir de cierto momento, influenciado por amigos de clase, compañeros, colegas de barrio, eres tú quien se labra tu propio futuro al elegir un camino u otro. Si te empeñas en dirigirte al infierno, probablemente acabarás llegando. Algo así se planteaba en dos películas británicas que conmocionaron a los espectadores de sus épocas respectivas, La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971) y, unos años más tarde, Trainspotting (Danny Boyle, 1996).

Esta última partía de la novela del mismo título que Irvine Welsh publicó en 1993, y de la que muy pronto se hizo una versión teatral que ahora, veinte años después, sube también a un escenario español, el Pavón Teatro Kamikaze, partiendo de la adaptación teatral de Harry Gibson, y en versión de Rubén Tejerina, en un montaje muy potente de Fernando Soto.

Sobre un paisaje de fondo absolutamente sórdido en el Edimburgo de los años 80 del siglo pasado, un grupo de hombres y mujeres ponen en el centro de sus vidas las drogas, el sexo, la traición y el dinero. Ellos son Críspulo Cabezas (estupendo Renton), Luis Callejo (Begbie), Víctor Clavijo (Sick Boy), Sandra Cervera (Lizzie) y Mabel del Pozo (Alison). Todos ellos viven al margen de la sociedad, fuera de la realidad, en un mundo aparte en donde la psicopatía, la violencia gratuita, especialmente contra la mujer, y la desesperación son sus compañeros habituales de vida.

Diálogos mordaces y situaciones corrosivas, desagradables y repulsivas, nauseabundas, incluso vomitivas, surcan los casi ciento veinte minutos de montaje en los que la fuerza interpretativa de los cinco actores en escena hace tan real la situación que no es extraño que incomode al espectador, que representa la cara opuesta a la forma de vida que contempla sobre las tablas.

El propio Fernando Soto cita a Brecht para concretar sus últimas intenciones en el montaje: “Si la gente quiere ver solo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro: tendrían que ir al baño”.

La escenografía que ha diseñado Mónica Boromello es un espacio inquietante, tenebroso y turbio, que la iluminación de Javier Ruiz de Alegría potencia, en idéntico sentido y dirección que la música máquina que, no sé cuántos decibelios demás, enerva e incómoda de principio a fin del montaje en idéntica medida (la firma Mapa Música).

Desde luego, si esperas vivir en 'Trainspotting' la segunda parte de Qué bello es vivir (Frank Capra, 1946), este no es el camino correcto. Habrías elegido justamente la dirección contraria.

‘TRAINSPOTTING’

(Adaptación teatral de Harry Gibson de la novela de Irvine Welsh)

Versión: Rubén Tejerina

Dirección: Fernando Soto

Intérpretes: Críspulo Cabezas, Luis Callejo, Víctor Clavijo, Sandra Cervera y Mabel del Pozo

Vestuario: Marta Martín-Sanz

Videoescena: Bruno Praena

Asesora de movimiento: Paula Quintana

Ayudante de dirección: Laura Ortega

Distribución: SEDA

Una producción de LA COMPETENCIA PRODUCCIONES

El Pavón Teatro Kamikaze, Madrid

Hasta el 8 de mayo de 2017

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