La sesión de ayer combinó un alivio en el frente comercial y con datos que volvieron a subrayar la resiliencia del ciclo económico estadounidense. El presidente de Estados Unidos dio marcha atrás en su amenaza de imponer aranceles, descartó el uso de la fuerza y presentó un “marco” de entendimiento ligado a la defensa del Ártico y al acceso a minerales críticos. El mercado lo leyó como una reducción inmediata de tensión: tras anuncios duros seguidos de rectificaciones, los inversores tienden a descontar que el amago negociador se suavizará, reduciendo prima de riesgo y favoreciendo el rebote de los activos. Davos amplificó el trasfondo: el uso de aranceles como herramienta geopolítica acelera la diversificación de comercio y cadenas de suministro, con un mundo más caro por pérdida de previsibilidad y reajuste de flujos, especialmente relevante para Europa.
El ancla para expectativas de tipos volvió a estar en los datos en EE.UU. El PIB del 3T se revisó al alza hasta el 4,4% anualizado; el consumo avanzó un 0,5% mensual en octubre y noviembre; y las solicitudes semanales de subsidio se situaron en 200.000. En inflación, el PCE de noviembre se mantuvo en el 2,8% interanual tanto en la lectura general como en la subyacente, dejando el indicador preferido de la Reserva Federal más cerca del 3% que del 2%. Así, el escenario central sigue siendo de tipos sin cambios por parte de la FED la próxima semana, aunque el ruido institucional gana peso. La Corte Suprema debatió el riesgo económico de erosionar la independencia del banco central, un factor que podría añadir prima de riesgo si se intensifica.