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Decepción ganadera en corrida 'patriótica' de cierre de la Feria de Otoño
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Decepción ganadera en corrida 'patriótica' de cierre de la Feria de Otoño

domingo 01 de octubre de 2017, 21:47h
Hasta las ínfulas patrióticas del coreado grito "¡Viva España!", que atronaron durante la primera parte de la corrida desde un graderío, con multitud de enseñas rojigualdas por doquier, henchido de españolismo en muchos de sus ocupantes, se fueron diluyendo después por la desilusión de un encierro de Adolfo Martín soso y descastado hasta la desesperación y que volvió a defraudar. Como se diluyó el triunfo que buscaban Juan Bautista (en la foto) y Paco Ureña pese a sus intentos en una corrida patriótica hasta en los colores de las banderillas.

La reata que presentaban algunos de los 'adolfos' era esperanzadora, con señeros nombres de toros que dejaron su impronta de casta y bravura otrora. Son los casos de 'Madroño', 'Malagueño', 'Aviador' y 'Tomatillo', que junto a 'Horquillero y 'Jardinero' completaron el encierro del ganadero de Galapgar -cuyo tío Victorino, creador de este encaste que tanto ha regalado a la Fiesta se encuentra entre la vida y la muerte, según se supo en el transcurso de la corrida- en el que por no lucir nada del juego clásico de sus bicornes no salió ni una alimaña.

Eso sí, la aparición por toriles de la bella estampa, aunque desigual, de los cuatro bureles iniciales hizo que estos recibieran los únicos aplausos que se llevaron en la aciaga tarde. También la desilusión obligó al cotarro a pasar de batir palmas con los dos últimos, a pesar de ser de similar conformación.

Bellos por fuera y vacíos por dentro, unos animales descastados que topaban en vez de embestir, no se empleaban en ningún tercio, salvo dos arrancadas lejanas del segundo, magníficamente picado por Pedro Iturralde, pero que fueron engañosas porque tampoco el bicho se empleó en la suerte.

De modo que salvo algunos gustosos pasajes en redondos elegantes y creativos remates de Juan Bautista al que abrió una función plana poco más pudo lucir el francés, fatal con las armas toricidas. Quedó una pequeña duda con el quinto, con un punto de codicia y al que Bautista dio distancia, pero el animal pronto demudó en el comportamiento general de sus hermanos y su matador abrevió.

Ureña lo intentó en todos las querencias y de todas formas, incluso pisando terrenos inverosímiles a riesgo de un percance que pudo llegar en un par de ocasiones, mas ni aún así. Pleno de valeroso pundonor, el murciano sólo alcanzó a festonear virutas de su toreo clásico con el segundo y algún detalle con el que echó el cierre a la Feria de Otoño con tal desafuero ganadero.

Ficha: toros de Adolfo Martín, con trapío aunque desiguales de hechuras, descastados y flojos. Juan Bautista: silencio tras aviso; silencio tras aviso; pitos. Paco Ureña: ovación tras aviso; palmas; palmas. Plaza de Las Ventas, 1 de octubre. Última de la Feria de Otoño. Lleno

Perera, con una Puerta Grande facilonga, salva un festejo gris

Una y una, dos. El número de trofeos mínimos necesarios para salir en volandas a hombros por la puerta más importante, decisoria y decisiva del planeta táurico: la de Las Ventas. Tal difícil milagro lo consiguió -por quinta vez en su trayectoria- Miguel Ángel Perera (en la foto, paseado a hombros y envuelto en una bandera de España), tras sumar un trofeo de cada uno de sus bicornes de Puerto de San Lorenzo, de una nobleza y boyantía tal que pedían que les desorejaran por partida doble. Al menos, el extremeño salvó la papeleta, lo que no aconteció con Juan del Álamo ni López Simón.

Los méritos de Miguel Ángel Perera son indiscutibles en cuanto a su estilo basado en la quietud y en empapar las embestidas de sus bureles en la muleta, llevándolos cosidos, tanto al natural como en redondo y mostrando siempre una quietud y mando destacados. Pero...

Pero tal valoración debe medirse según el toro, y los dos de su lote, eran, además de nobilísimos, tan boyantes y obedientes a la flámula del coletudo que siempre faltó emoción, además de ese punto de calidad que lleva a romperse toreando, en sus dos faenas similares -puras de la taurromaquia 'pererista' -en las que ora cargaba la suerte -pocas veces- ora echaba la 'patita' contraria hacia atrás -muchas, demasiadas-.

La labor frente al que abrió plaza la concluyó con un larguísimo circular con el burel obediente a su muleta, pero con Perera retorcido en fea postura a su alrededor; la del cuarto, dándole distancia y algo de espectáculo. Tras un espadazo desprendido necesitó dos dos golpes de verduguillo para rematar a tan colaborador enemigo primero y un pinchazo y una estocada trasera para el otro.

Y en ambos casos afloraron suficientes moqueros para que el usía sacara el suyo concediendo sendos trofeos que le abrían una Puerta Grande nada arrebatadora -como su toreo posmoderno y (no) olé- que, por facilonga, pronto se olvidará. Y que permanecerá para siempre en las estadísticas, pero no en el recuerdo de los aficionados más exigentes.

Claro que en el país de los ciegos, ya se sabe. Y si las faenas de Perera fueron jaleadas y celebradas por la mayoría del cotarro, amén de ser lo único destacable en un festejo agrisado, como el encierro en general, no aconteció lo mismo en los casos de un Juan del Álamo espeso y de un López Simón vulgarote.

El salmantino, parece que en horas bajas, se quedó sin recursos ante el segundo, de condición casi similar a los de Perera, mas fue incapaz de mandarle desde el principio y naufragó. Como lo hizo ante el también manejable zambombo que hizo quinto, con el que sólo mostró algún destello suelto.

Cual aconteció con López Simón en el que cerró festejo, un mansazo íntegro por el que nadie daba un euro, pero que el madrileño brindó y fue capaz de sacarle algunas series por ambos pitones de cierta enjundia antes de que el animal se rajara y él fallase a espadas. Con ello mejoró algo su faena vulgar al sobrero de Santiago Domecq, con un punto de genio que fue incapaz de solventar.

Es justo y necesario mencionar que las palabras que más se oyeron a lo largo de la corrida no fueron los olés dedicados a Perera, y a su cuadrilla -Ambel, Curro Javier y Barbero, muy bien en brega y con los palitroques-, no. Sino el fulgor patriótico de los gritos de "Viva España" que lanzaban aficionados y eran coreados por el gentío más inmerso en 'el procés' catalán que en lo que acontecía sobre la arena venteña. Cómo está el patio. Suerte este domingo en Cataluña, donde es posible que haya broncas, pero ojalá no cornadas.

Ficha: toros de Puerto de San Lorenzo y 3º, sobrero, de Santiago Domecq: desigual aunque aceptablemente presentados, menos el grandón y feo de hechuras quinto; flojos y descastados aunque noblones y manejables, sobre todo 1º y 4º. Miguel Ángel Perera: oreja tras aviso; oreja. Juan del Álamo: silencio; silencio tras aviso. López Simón: silencio tras aviso; palmas tras aviso. Plaza de Las Ventas, 30 de septiembre. Casi lleno.

El jueves, oreja de peso para un Ureña sacerdotal y puro

Hay una condición en la religión laica del toreo que es más importante que la de ser figura: ser torero de Madrid. Una condición que desde hace un par de temporadas luce el sumo sacerdote Paco Ureña (en la foto). Porque el lorquino siempre busca, y tantas veces consigue, el don más preciado -y, ¡ay! en desuso- de la lidia: la pureza. Con ella arrancó un importante trofeo en una tarde, como la anterior, con petardo ganadero de una de las divisas comerciales, la de Núñez del Cuvillo, ante cuyos bicornes Castella pasó casi desapercibido y el toricantanto Luis David Adame mostró cierta aunque desigual solvencia.

Una vez más Paco Ureña caló hondo en esa parroquia venteña que le adora, con razón y argumenos festejo tras festejo. Su crédito va en aumento tras una tarde en que fue protagonista participando en quites suyos y ajenos -de escalofrío las gaoneras al primero de Castella- y alboreando la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad del toreo.

Sin tomarse una ventaja, siempre con la flámula adelantada, cargando la suerte y rematando los pases detrás de la cadera, Ureña, ensimismado y litúrgico, barroco y expresivo, se lució al natural y en redondo con la descastada bazofia que tenía enfrente en primer lugar volviendo a apostar por la pureza más allá de la ortodoxia.

El quinto sobre su condición de descastado unió la de mansazo a la defensiva y tirando derrotes que aunque nunca arredraron al lorquino sí es verdad que le costó domeñarlos para fajarse finalmente y destapar de nuevo una fuerte carga emocional, máxime cuando fue volteado espectacularmente. La labor, en conjunto, no alcanzó el nivel de la anterior y además la estocada quedó desprendida. Pero Ureña refrendó su sacerdocio en la catedral del toreo con su mejor arma: la pureza.

Poco más dio de si el festejo, en parte por la nula condición de los 'cuvillos', algunos de los cuales cumplieron en el caballo pero su catadura descastada no facilitó el triunfo que buscaban Castella y el confirmante Luis David Adame. El francés, aunque empezó bien y a pies juntos en estatuarios su faena al burraco rebrincado que le corresponfió en primer lugar, después dejó para el recuerdo multitud de enganchones y vulgaridad. Algo mejor obró en el otro, que iba y venía sin emplearse y tampoco Castella forzó la máquina.

El mexicano, que demostró oficio toda la tarde, logró en el último con cierto relajo buenas series con la suerte si no cargada siempre tampoco descargada y después tiró de valor para un arrimón justificativo. Menos gustó en el de la ceremonia, el de mejor condición -dentro de un orden- para el lucimiento, pero Adame se perdió en un uso y abuso del cite con la pierna contraria retrasada y sin ligar. O sea, el toreo moderno. O sea, la antítesis al sumo sacerdote Ureña. Loor para él.

Ficha: toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación, con 2º y 5º justis de trapío; 1º, manejable; resto descastados y flojos. Sebastián Castella: silencio tras aviso; silencio tras aviso. Paco Ureña: oreja; gran ovación tras aviso. Luis David Adame, que confirmaba alternativa: división de opiniones; palmas. Plaza de Las Ventas, 29 de septiembre. Tres cuartos de entrada.

El jueves, petardo de Fuente Ymbro y oreja barata para Román

La serie de cuatro corridas consecutivas de la Feria de Otoñonos dejó, este jueves, un festejo plano, por el pésimo juego de los toros de Fuente Ymbro, a pesar de una oreja barata para Román y una vuelta al ruedo también barata de Joselito Adame.

Se dice que las estadísticas son mentira, y a veces es verdad. Cual aconteció este jueves en Las Ventas, ya que las cifras cantarán que se cortó una oreja (Román) y se dio una vuelta al anillo de la Monumental (Joselito Adame), un balance poco habitual y que puede hacer pensar en una tarde de tronío o casi. Pues no.

Porque un encierro descastadísimo, aunque algunos cumplieron frente al penco, de Fuente Ymbro dio pocas opciones a una terna de coletudos, Morenito de Aranda, Joselito Adame y Román, con buenas actuaciones este año en la cátedra, orejas incluidas, que no pudieron reeditar en demasía. Bueno, sí. Estadísticamente lo hizo este último.

Fue en una faena muleteril voluntariosa y desigual, aunque con alguna destacable serie por ambos pitones del tercero, que no encendió al cotarro. Pero una fea voltereta cuando intentaba un cambio de mano y las agallas de Román con unas bernadinas de escalofrío le valieron una oreja -con petición minoritaria- de poco peso, aunque le va a venir muy bien tras las dos que obtuvo el pasado 15 de agosto, salida a hombros incluida.

Mejor en lo artístico, más relajada y asentada, fue la del sexto hasta que el animal se rajó, pero el posible trofeo de mayor fuste lo echó a perder por marrar hasta en ocho ocasiones con el verduguillo. La vuelta al ruedo de Adame en su primero, también tras petición no mayoritaria, se la ganó con pinceladas artísticas al natural y redondo, pero con excesivas ventajas y suerte descargada.

Con el otro, que más que embestir topaba y huía de los engaños, tampoco el mexicano llegó a centrarse ni repetir algo destacable. Y nada destacable, ni no destacable, le permitieron los del lote de Morenito, con dos bueyes que sólo querían huir de su sombra dejando inñedito al buen torero de Aranda.

Ficha: toros de FUENTE YMBRO, bien aunque desigualmente presentados, nobles, descastados y justos de fuerza que no dieron juego. MORENITO DE ARANDA: silencio; silencio. JOSELITO ADAME: vuelta; silencio. ROMÁN: oreja tras aviso; palmas tras aviso. Plaza de Las Ventas, 28 de septiembre. Dos tercios de entrada.

Desafío ganadero

El domingo,dos de las ganaderías que las figuras rechazan, y, por tanto interesan a los buenos aficionados, la de José Escolar y la de Ana Romero se 'desafiaron' en el coso más importante, decisorio y decisivo del planeta táurco: la cátedra y catedral de Las Ventas. Lo del desafío es algo retórico y exagerado, porque cada hierro envío tres bicornes con su propia catadura y sin enfrentamiento con los bureles del otro.

En conjunto, sin que hubier algún toro excepcional en casta y bravura, el que más se acercó fue 'Hornacero', de Escolar, lidiado en quinto lugar por Luis Bolívar -silencio y vuelta- y que tuvo un comportamiento de bravo en las dos varas que recibió. El inicio de la faena, por naturales, nos llevó a pensar en algo grande, pero el colombiano no se llegó a acoplar con el toreo en redondo y cuando volvió a la zurda el bicho había cambiado y, tras un estoconazo, Bolívar recorrió el anillo.

En el anterior, de Ana Romero, manejable, las excesivas ventajas de Bolívar, metiendo pico y toreando por las afueras -casi tanto como El Juli- le impidieron calar en el cotarro. Iván Vicente -ovación tras aviso y silencio- mostró su clase con detalles frente al noble pero flojo primero de Escolar y no se entendió con el otro, de Ana Romero, de mayores exigencias.

Mientras que Alberto Aguilar -pitos tras dos avisos y silencio- tuvo el peor lote, a pesar de lo cual con el manso y desasctado tercero, de Escolar, pisando terrenos de verdad, pudo lucirse aunque pegó un mitin con las armas toricidas. El que cerró función, de Ana Romero, noblote pero sin entrega no le dio opciones.

Carteles pendientes

Viernes 29: turno para Paco Ureña -que sustituye al lesionado Antonio Ferrera-, Castella y Luis David Adame -que confirma alternativa- ante bicornes de Cuvillo; sábado: Perera, Del Álamo y López Simón se las verán con un encierro de Puerto y La Ventana, y el cierre del ciclo será el domingo con un interesantísimo mano a mano entre Bautista -que sustituye a Ferrera- y Ureña ante los 'adolfos'.

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