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Emilio de Justo en una ajustadísima chicuelina ante el toro  con el que triunfó
Emilio de Justo en una ajustadísima chicuelina ante el toro con el que triunfó (Foto: Plaza1)

Un crítico catalán en Madrid durante la Feria de Otoño: iIusión tras casi dos años de sequía

martes 05 de octubre de 2021, 17:27h
Llevaba exactamente veintidós meses sin pisar las Ventas. Eso para a un aficionado, que en este caso también es periodista, supone un auténtico calvario. Y si a eso se añade que en mi ciudad, la Monumental permanece cerrada, desde que el T.C. dictó que se podían dar toros en ese recinto, el panorama es desolador. Por eso acudí con ilusión a Madrid “ para ver toros”, más allá de la calidad de unos carteles que componían la Feria de Otoño.

Con esos antecedentes, pasas por alto los atascos, el autobús donde los usuarios se pelean por conseguir un asiento, y la cierta muchedumbre- eso sí, más civilizada que otras- que se congrega en torno a este espectáculo, Al llegar, en la explanada de las Ventas, una sorpresa con tinte surrealista: una mujer oronda,vestida de negro, baila al compás de una música que oscila entre el pasodoble caducado y un atisbo de flamenco. La gente pasa al lado, mascullando en voz baja, “como si formara parte del espectáculo previo al festejo”.En ese caso, era la novillada que consiguió un nivel de asistencia más que aceptable, teniendo en cuenta las circunstancias sociales que estamos viviendo…

Ver el festejo desde el palco conlleva la penitencia de la distancia pero en cambio, tienes una mayor perspectiva de toda la plaza; distingues desde arriba el público con una mirada que arranca desde las alturas hasta llegar a la barrera, y el ruedo. Algunos (entre ellos periodistas) utilizan prismáticos. Un palco en Las Ventas es incómodo (por lo arcaico de su estructura) pero no el de prensa en concreto, en general todos los palcos. Hay que guardar el equilibrio y hacer juegos malabares al bajar, sobre todo si resta una vuelta al ruedo o paseo de una oreja, y hay gente sentada todavía....

Rasero

Otro elemento digno de estudio es ver cómo se preparan los músicos, especialmente antes de que comience el paseíllo, con el afinar de los instrumentos. Y en los momentos muertos- entre toro y toro o mientras el matador pasea la oreja- distraen al público de la modorra que les envuelve, por ejemplo en la novillada del día 1 de Octubre…

Bien distinto fue el transcurrir de la corrida del día siguiente, donde se vivió la emoción que surge de la contemplación del arte en compañía, con el triunfo indiscutible de Emilio de Justo. Voy sin embargo, a detenerme en un detalle de ese festejo (ya desmenuzado en lo estrictamente taurino en la crónica de Emilio Martínez) que demuestra un cierto partidismo del público de las Ventas.

El primer toro que correspondió a El Juli tenía muy poca fuerza. Protestas. Lógico...Pero luego sale el segundo, de mayor endeblez que el anterior, y los espectadores lo pasan por alto, sin mostrar signos de enfado. ¿Por qué ese doble rasero en medir a uno y otro diestro, más allá de gustos personales que uno pueda compartir...”Es que a las figuras consagradas hay que exigirles un toro más en tipo y cuajado”- me dice el enterado…

Latinoamérica

Antes de esa gran tarde de toros, me viene a saludar en la sala de prensa el compañero mexicano Guillermo Leal, recién llegado de ese país y es que en la novillada actúa su compatriota: Alejandro Adame, que a la postre hizo lo poco que se salvó del festejo. Y lo hace con esa calidez y educación de las gentes de allí, de Latinoamérica en definitiva, en tiempos de “corrección política, e histórica”. Otra reacción del público sorpresiva: palmas por bulerías tras la euforia del quinto, donde De Justo obtiene- justamente- las dos orejas.

Los aledaños de las Ventas proporcionan múltiples lugares para tomar algo y comentar, una vez acabado el festejo. Me detendré en uno que hay en la calle de Los Toreros “El capote”, que ha arañado-”gracias” a la pandemia- espacio en la ya de por sí corta acera. Se congregan un grupo de aficionados, de profesiones dispares (hombres y mujeres).

Y prescindiendo de la mejor o peor fortuna que hayas tenido esa tarde, te entretienes con la visión que da cada uno, las bromas de rigor, los equilibrios para pasar por entre las mesas bebida y canapés, todo ello al aire libre. Andrés de Miguel- de la peña taurina “Los de José y Juan”, o el francés- y siempre sonriente- Didier, figuran entre ellos...Sin olvidar al brillante periodista de RNE Carlos Santos, aficionado a los toros (entre otras disciplinas ) que proporciona una visión con cierto distanciamiento. Le pueden escuchar en las madrugadas con su programa musical “Entre dos aguas”…

Han sido dos días intensos en lo taurino. Vuelves con cierta euforia, de al menos haber presenciado un triunfo de Puerta Grande...Y vuelta a la rutina, a la ciudad que se ha convertido en provinciana y crispada, con los mantras habituales. Y un dato: el billete de autobús, lo compruebo en la vuelta, es más caro- 1 euro en concreto- que en Madrid. (para que comparen entre Martínez-Almeida y la alcaldesa y ex activista Ada Colau). Y vénganse a vivir a Barcelona, si lo prefieren...

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