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Micromachismo: el machismo 'normal'
(Foto: Pixabay)

Micromachismo: el machismo 'normal'

miércoles 08 de marzo de 2017, 14:05h

Se conocen como micromachismos, según el experto, Luis Bonino, aquellas actitudes, maniobras y estrategias sutiles e imperceptibles, de ejercicio de poder de dominio masculino en lo cotidiano, que atentan en diversos grados contra la autonomía femenina. Se trata de artes, trucos, tretas y hábiles manipulaciones con las que los hombres intentan imponer a las mujeres su propia razón, sus deseos y sus intereses en el día a día.

Son formas más sutiles de dominio, reiterativas y casi invisibles, que los hombres, incluso los más progresistas, los realizan permanentemente, y que gran parte de las mujeres, los hemos aceptado socialmente porque hemos crecido con ellos. Muchos de ellos no suponen intencionalidad, mala voluntad ni planificación deliberada, pero otros en cambio sí se realizan de manera consciente.

Los micromachismos son difíciles de detectar, puesto que como citaba anteriormente, muchos de ellos están “normalizados” en la sociedad y hemos crecido con ellos. Pasan inadvertidos ante muchos de nosotros y esto es lo que los hace especialmente peligrosos. Debido a esto, aquellas personas que los realizan de manera intencionada, ejercen el machismo con total impunidad, y dejan en las personas afectadas, múltiples secuelas debido a su repetición en el tiempo.

Esta serie de conductas, inducen a las mujeres a perpetuar sus roles tradicionales de género, ayudan a los hombres a conservar su posición de dominio, a tener ciertas ventajas y libertades, colocando a las mujeres en una situación inferior. Algún ejemplo de estos, en el ámbito doméstico podría ser el hecho de la dejadez de sus obligaciones en casa, a nivel de tareas domésticas, “yo ayudo en casa, cuando puedo”; la realidad no es que tengas que ayudar, o tengan que agradecértelo, sino que es tú casa y colaboras de igual manera que la otra persona. Otro podría ser el uso abusivo del espacio, un ejemplo, que se ve día si día también en el cine, o en la vida real, es el hombre tumbado en el sofá, que lo atribuye como suyo, al igual que el mando de la televisión, dejando a la mujer un sitio más pequeño, y sin dar la opción de ver algo que también a ella le guste. Estos micromachismos, los experimentamos también en la calle, no están únicamente en el ámbito de la pareja, ¿os habéis fijado por qué en los restaurantes, de manera inconsciente, y probablemente sin mala intención, el camarero dirige la cuenta hacia el hombre?, o ¿por qué a los políticos varones, se les llama por el apellido, y a las políticas, mujeres, se les llama por el nombre?

En el ámbito laboral, estos también están presentes, en muchas ocasiones, las mujeres son desautorizadas debido a tu autonomía o a su relación familiar; esto ocurre siempre y cuando las creencias del compañero, del sexo masculino, coinciden con que, él siempre tiene la razón, porque le dedica más tiempo al trabajo, y no termina pronto la jornada para recoger a sus hijos, y ridiculiza o resta importancia a las opiniones de ella, concediéndose automáticamente la autoridad. Esto ocurre, igual que el ninguneo o la minusvaloración de las propuestas que la mujer haga. Un ejemplo, que seguro que todos conocemos es lo que ocurre en una reunión de trabajo, en la que las mujeres, tienen el turno de palabra al final. Estos no son los únicos micromachismos presentes en el mundo laboral, por el contrario, podemos encontrarnos una situación totalmente al revés, que sería aquella en la que el jefe, o los compañeros, traten a la mujer como si ella sola no supiera, diciéndole todo aquello que debe hacer y cómo, lo que se conoce como una conducta paternalista. Dentro de este paternalismo, se pueden dar distintas conductas, como no reconocer las cualidades que tenga en ese puesto de trabajo una determinada mujer o incluso no dejarse enseñar por ella. Ante esto, los hombres suelen hacer alianzas con otros compañeros del mismo sexo para tener ese refuerzo de autoridad y seguir manteniendo el rol autoritario.

Ante estas formas de machismo, se recomienda no ser complaciente y comunicarle a la persona, en el momento que esto ocurre, que ese tipo de conductas no son agradables y nos gustaría encontrar la manera de poder terminar con ellas. El objetivo, para vencer al micromachismo, es desnaturalizar lo que a día de hoy se considera “normal” o “apto” por parte de la sociedad.


Análisis elaborado por Paloma López & Rocío Gavilán, del gabinete 'Psicología Velázquez'
Calle Velázquez 53, Madrid - 650541532
www.psicologiavelazquez.com


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