El presidente del Gobierno como cabía esperar tuvo que referirse al caso Lukoil en el debate económico en el que presentó sus medidas anticrisis, pero quiso darle la vuelta a la tortilla.
Zapatero aseguró que no intervendrá en la posible compra del 30% de Repsol porque no puede, pero no sólo eso sino que ve con buenos ojos que gracias a esta operación puedan salvarse 20.000 empleos de Sacyr. De la pugna,
Rajoy dio un golpe de mano y propuso una
comisión parlamentaria para investigar el caso Lukoil, algo que según Zapatero no es relevante porque “
no hay caso”.
La vicepresidenta
De la Vega tampoco ha querido responder directamente sobre el tema y se ha limitado a reiterar la posición oficial del Gobierno, punto por punto, sin entrar a valorar la propuesta de la comisión de investigación del PP. De la Vega ha dicho que éste es un asunto que
“tienen que decidir” los parlamentarios. Es decir, que tras el cruce de acusaciones entre ZP y Rajoy que culpaban al ‘amiguismo’mutuo de facilitar ciertas operaciones empresariales, la vicepresidenta ha reiterado que el Gobierno es partidario de que Repsol siga siendo teniendo una dirección española, una posición que según ha dicho es compartida por el presidente de Repsol
Antonio Brufau, que no piensa intervenir porque rompería las reglas del libre mercado y que estarán atentos “
para que los intereses de los españoles no se puedan ver afectados”.