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Rumichaca

Rumichaca

jueves 02 de diciembre de 2010, 21:42h
Actualizado: 13 de diciembre de 2010, 17:10h
Me ha alegrado inmensamente el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Colombia, así como me pareció justa y adecuada la ruptura de relaciones tras el bombardeo de Angostura. El actual Gobierno colombiano, del cual temíamos fuera una continuación del agresivo uribismo, ha optado por la aproximación a sus países vecinos y, en nuestro caso, ha satisfecho las exigencias impuestas por la dignidad del país agredido. Bien por ello.

Decíamos en nuestro editorial del 5 de noviembre de 2008, que la variedad de relaciones comerciales, humanas, culturales y de seguridad que comparten ambos países iban más allá de la política y requerían ser atendidas cuidadosamente por ambos gobiernos. Y que todo ello imponía la necesidad de un pronto restablecimiento de relaciones diplomáticas, pues dos países vecinos, hermanados por su historia, su geografía, su población, su cultura y sus intereses de largo plazo, no pueden vivir oficialmente incomunicados. 


Todo ello justifica mi alegría y la de mi familia extensa, que se reparte entre Ecuador y Colombia, en razón de que mi esposa, nacida en Guayaquil, es hija de padre colombiano. En mi caso, me honro en ser miembro de la Academia Colombiana de Historia y de la Academia Hispanoamericana de Letras y Ciencias, de Bogotá, y de tener en ese hermano país una legión de amigos que, sin duda, también estarán contentos con esta aproximación. 


Esto me trae a la memoria la alegría con que el maestro Emilio Murillo (1880-1952), un legendario músico colombiano, liberal y nacionalista, celebró el encuentro de los presidentes Alfredo Baquerizo Moreno y Marco Fidel Suárez, efectuado en el puente internacional de Rumichaca, en celebración de los resultados del Tratado de Límites de 1916 (Tratado Muñoz – Suárez). En homenaje a este encuentro, Murillo compuso un bello bambuco fiestero, que tiene el mismo nombre del lugar de encuentro. 


Agreguemos que Murillo fue coideario y amigo cercano del poeta Julio Flórez, a quien acompañaba al piano en sus declamaciones poéticas, y también fue autor, según algunos, de la música del pasillo “Mis flores negras”, cuya letra es de autoría de Flórez, aunque algunos le atribuyen también su música. (No hay que confundir esta obra musical con el pasillo “Flores negras”, de nuestro compositor Carlos Amable Ortiz, el célebre “Pollo” Ortiz, que parece nunca se grabó.)

Flórez y Murillo hicieron una afamada gira musical por el Ecuador a fines del siglo XIX, aprovechando la presencia del gobierno liberal del general Eloy Alfaro, al que admiraban, y luego en Colombia lucharon ideológicamente a favor del bando liberal durante la “Guerra de los mil días”, lo que les valió un largo carcelazo del gobierno conservador. Pese a ello, recibieron con alegría el encuentro de los presidentes Baquerizo y Suárez en la frontera colombo-ecuatoriana, que venía a superar años de desavenencia política, infiltraciones militares y agitación fronteriza entre los dos países.

Oír el bambuco “Rumichaca” en: http://il.youtube.com/watch?v=bjdiKczKVxA

jorge.nunez@telegrafo.com.ec
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