jueves 02 de diciembre de 2010, 21:43h
Actualizado: 13 de diciembre de 2010, 17:10h
Han pasado veintiseis años desde que el primer infectado con VIH-sida fue registrado (1984) en territorio ecuatoriano.
Desde entonces los casos se han multiplicado sin que la conciencia ciudadana tenga un peso específico en los esfuerzos para detener el avance del mal. Las publicaciones periodísticas sobre el tema son amplias, pero más que contribuir a la reflexión entre los ecuatorianos sobre la peligrosidad y las formas de prevención, han alimentado prejuicios en contra de los portadores del virus. En estos últimos tres años, sin embargo, tanto las organizaciones no gubernamentales como las de Salud han iniciado campañas agresivas para impedir que el contagio siga propagándose en nuestro país, y desmitificar las realidades de quienes tienen que convivir con la enfermedad.
El mayor número de casos de infectados lo tiene la provincia del Guayas (42.000 de 60.000 en el país). Por ello es fundamental que al esfuerzo contra la expansión de la dolencia, que realizan los grupos de activistas y las instituciones gubernamentales, se sumen autoridades locales y provinciales.
El sida ya no es un mal silencioso en Ecuador, sus secuelas son cada vez más notorias y es responsabilidad de todos contribuir a que nuestra sociedad se declare libre del virus.
El anuncio del papa Benedicto XVI de que en ciertos casos el uso del condón, como una forma de protección contra la enfermedad, está aceptado entre los creyentes católicos, sin duda contribuirá a que todos nos mantenengamos en la lucha contra el estigma.