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Inmigración y desidia política

martes 21 de octubre de 2025, 13:51h

Ahora, el desnortado PP se hace de Vox y le copia el argumentario. Mal, mucho, deben estar en el PP si la táctica política es ir copiando las ocurrencias del millonario de Disenso. Si supieran cómo, podrían desarrollar su propio argumentario, ajeno al de Vox y al del PSOE y con la virtud de ser algo propio. Pero para eso hay que pensar, planificar y tener vocación de servicio y de todo carece el PP.

La inmigración es un problema muy complejo, todos admiten la premisa; sin embargo, sólo ofrecen soluciones ramplonas. Empecemos por aceptar que la mayoría de inmigrantes preferiría no hacerlo, pero sus circunstancias los empujan. Y la gente que emigra suele ser gente que no está bien económicamente en su país: sin trabajo, sin oportunidades, sin ayudas.

Por otra parte, Europa necesita inmigrantes ante una población envejecida y acomodada que no quiere ciertos trabajos. Según Eurostat, Europa necesita unos 5 millones de inmigrantes al año (1,2 millones por pérdida de activos -envejecimiento y jubilaciones- y 3’6 millones de vacantes estructurales no cubiertas) y según nuestro gobierno, España necesita 250.000 inmigrantes cada año para solventar las necesidades de reposición de trabajadores y cubrir vacantes estructurales.

Así que al que asó la manteca se le ocurre que hay que establecer una dinámica para recibir a 250.000 inmigrantes y convertirlos en unidades productivas cuanto antes. La mayor parte de trabajos se encuentran en el sector agrícola, pero no son desdeñables los dedicados al cuidado de terceros, al servicio doméstico y al sector turismo. También hacen falta en logística conductores de camión y trabajadores de almacén.

Lo sensato es establecer una cadena que recorra todo el trayecto: España puede llegar a acuerdos con escuelas profesionales en los países de origen y establecer una dinámica para estudiar y prepararse para cultivar, cosechar, sembrar, cuidar a terceros o manejar un toro elevador. En paralelo, se estructura una bolsa de trabajo de los demandantes de mano de obra y ya podemos establecer un sistema que regularice el flujo de personas hacia los trabajos que las necesitan. Y este esquema se puede mejorar y llevar al detalle que se quiera: desde una visa especial trabajadores inmigrantes hasta un sistema de transporte adecuado pasando por la guerra a muerte contra las mafias locales. Las mafias operan en los países de origen de la migración y establecen redes tentaculares como la africana que atraviesan todo el continente y controlan el monopolio de las pateras ataúd. Con un sistema ordenado y en lucha (con ayuda de los países de origen que también estarían interesados en un sistema ordenado) contra las mafias, reduciremos mucho el número de muertos anuales en el Mediterráneo.

Resulta que las necesidades de mano de obra inmigrante para Europa están en torno a los 5,5 a 6 millones de personas, un número casi idéntico al de inmigrantes que llegan cada año a nuestro continente. Es decir, que, de alguna manera, el mercado de trabajo se regula para atraer la mano de obra que necesita.

Un sistema ordenado evitaría los miles de muertos que cada año acaban en el mar, complicaría las cosas a las mafias y traería migrantes precontratados o con un cometido laboral específico.

Además, España tiene una relación de privilegio con América Latina que debe explotar y desarrollar por una razón más que lógica: se integrarán mejor en España los latinos que los africanos, los asiáticos o los árabes. Y que nadie levante el dedo diciendo racismo o cualquier otra sandez: esto no es racismo, es puro sentido común.

En definitiva, el problema de la inmigración existe en un porcentaje muy alto porque los políticos de todo signo y los gobernantes de turno ni se plantean qué pueden hacer porque les importa mucho más el titular estridente. Planificarlo, reducirlo a partes del problema más pequeñas y localizadas, preparar la recepción y casar la demanda con la oferta laboral hará que el problema se reduzca hasta una dimensión manejable, aceptable y no sonrojante como la que vivimos desde hace años.

España es uno de los países con la población más envejecida del mundo, nuestra pirámide de edad es un embudo en el que arriba hay personas cada vez con más años y la base se ha estrechado hasta mostrar un déficit que se traduce en pensiones y aportaciones a la seguridad social. En plata y facilito: si necesitamos 250.000 trabajadores en determinados sectores y, más o menos nos llegan cada año ese mismo número de voluntarios, es ridículo no organizarlo.

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