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Muletazo en redondo de Javier Cortés al último toro de la corrida.
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Muletazo en redondo de Javier Cortés al último toro de la corrida. (Foto: Plaza1)

Las Ventas, corrida goyesca del 2 de mayo: buen toreo y mala espada de Javier Cortés

sábado 02 de mayo de 2026, 21:43h
Actualizado: 05/02/2026 22:56h
Una corrida de interesante juego, variado pelaje y excelente presencia, de El Pilar, fue desaprovechada por Uceda Leal y El Cid, pero no así por Javier Cortés, sobre todo en el bicorne que cerró festejo, un negro listón al que plantó cara y, sin llegar a la cumbre, se lució hasta el punto de que tenía cortada la oreja del animal, virtualmente, claro. Porque le atizó dos sablazos en los bajos que seguro que ni él mismo se lo perdonó después. Un torero de su corte, peleándose también en la Copa Chenel -que además fue el único que brilló con el percal en todo el festejo en un artístico quite por chicuelinas al segundo de la tarde en su turno correspondiente, no puede emborronar tan feamente un triunfo en la cátedra de Las Ventas. Al menos, se salvó de la quema mínimamente porque el encierro encastado en general con matices y noble se fue con las orejas puestas.

La decisión con que salió Cortés a por ese extraordinario sexto animal, negro listón ‘salpicao’, el mejor de un conjunto de muchos quilates, apuntaba a faena grande. Y lo fue por el pitón derecho con quietud en tres series de redondos mandones, ajuste, relajo y tersura que calaron en el cotarro. Lo intentó al natural con irregularidad y volvió rápido a los redondos con remates variados destacando una monumental trincherilla. Pero el manejo de la espada fue un auténtico chafarrinón decepcionante.

Esa decisión había sido parigual con su anterior, ‘colorao’ bocirrubio, pero no la quietud y el mando exento de dominio, por lo que, salvo también airosos remates de las series no llegaron al tendido. Esas dudas en las carotas de los bureles, muy nobles -se insiste- pero con ese punto de codiciosa casta fue el denominador común de sus compañeros de cartel. Si bien es verdad que El Cid en su primero recordó algo, sin exagerar, su magnífica mano izquierda que tantos éxitos le ha proporcionado en la Monumental.

Al sevillano, que se gustó -y gustó- en algunas cortas series limpias sobre todo citando de frente, le faltó romperse, macizar la faena, como decía el gran Bienvenida. Fiel a sí mismo también falló con las armas toricidas. No fue para tirar cohetes, y se esperaba con ilusión frente a su segundo, castaño, con el que anduvo sin acople y muy por debajo de la gran clase de un animal bravo en el caballo y pedía un mando muleteril que no llegó.

Tampoco Uceda Leal, incómodo toda la tarde por la exigencia de la casta, pero con nobleza de los de su lote -negro listón el que abrió función y ‘colorao’ ojo de perdiz el cuarto-, sí algo rebrincaditos los animales, pero ofreciendo opciones de triunfo si no se andaba su matador con exceso de precauciones.

FICHA

Toros de EL PILAR, con gran trapío -con el 5º más ajustado, que cumplieron en los caballos, con ese 5º bravo; encastados y nobles. UCEDA LEAL: silencio; algunos pitos. EL CID: silencio tras dos avisos; silencio. JAVIER CORTÉS: silencio; algunas palmas tras aviso. Los subalternos Rafael González, en el segundo toro, y Pablo Gallego, en el sexto, saludaron tras sendos buenos pares de banderillas. Plaza de Las Ventas, 2 de mayo, tradicional corrida goyesca del 2 de mayo. Casi lleno (21.483 espectadores, según la empresa).

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