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La opinión del experto: ¿es Vox un partido de ultraderecha o es una exageración ideológica?

La opinión del experto: ¿es Vox un partido de ultraderecha o es una exageración ideológica?
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(Foto: Europa Press)

Vox es un partido nacional que irrumpió en la escena política española a finales de 2013 y su presidente y uno de sus principales fundadores es Santiago Abascal, que provenía del Partido Popular (PP),​ Vox está calificado por especialistas del mundo de la política​ como formación política de extrema derecha,​ aunque hay mucha controversia en este aspecto y también se le sitúa en la derecha radical. Otros consideran que es de idología ultraconservadora, otros ultraliberal y otros ultranacionalista, una situación que hace difícil encontrar un consenso sobre su verdadero perfil.

Así que.. ¿es correcto calificar a Vox de partido de ultraderecha? ¿Es una exageración ideológica para desprestigiar a este partido? ¿Se parece más al partido francés de Marine Le Pen, al de Viktor Orban o a formaciones clásicas conservadoras, pero sin caer en la xenofobia y la homofobia?

Para responder a esta pregunta hemos contado con la opinión de varios expertos en política:

El politólogo y vicepresidente de ACOP (Asociación de Comunicación Política) Ignacio Martín Granados considera que "no está claro para la opinión pública cómo calificar a Vox". "Dice el refrán aquello de 'dime con quién andas y te diré quién eres', y si atendemos a las compañías europeas de Vox en la que líderes calificados como ultraderecha -como Marine Le Pen o Mateo Salvini- les felicitaron por sus resultados y dieron la bienvenida a su club, no dudaríamos en calificarles de partido de extrema derecha".

Pero añade: "Sin embargo, Abascal y sus compañeros de partido rechazan esta etiqueta, si bien es cierto que, con sus declaraciones y propuestas machistas y xenófobas y sus formas populistas con declaraciones basadas en fake news y posverdad, mantienen una afinidad ideológica y política incuestionable".

Cita al politólogo neerlandés Cas Mudde, autor de varios estudios sobre la extrema derecha y populismos europeos, quien publicó el pasado año el libro The far Right Today ("La extrema derecha hoy"), donde evidenciaba, explica Martín Granados, "la existencia de dos grupos diferenciados dentro de la 'far right': la extrema derecha y la derecha radical". "Según Mudde, la diferencia entre ambas estriba en que mientras la extrema derecha rechaza la esencia de la democracia, la derecha radical se opondría fundamentalmente al componente liberal de la misma, es decir, los derechos de las minorías, el Estado de derecho y la separación de poderes", nos explica.

Por otra parte, Martín Granados considera que, "atendiendo a esta caracterización, por tanto, deberíamos calificar a Vox como un partido populista de derecha radical ya que, de momento, respetan las reglas del juego democrático". "Es cierto que las critican y cuestionan, vetan a medios de comunicación, realizan constantemente alusiones contrarias y negativas sobre los inmigrantes (y las mujeres), y centran su discurso en la defensa de la identidad nacional ('Hacer España grande otra vez', al estilo Donald Trump) y la unidad territorial de España... por lo que todo ello puede aproximarles a ser calificados de ultraderecha. Pero todavía no han traspasado la línea roja de la desobediencia democrática que les otorgaría dicha etiqueta sin ninguna duda", zanja.

"Puede que entre sus seguidores se encuentren votantes nostálgicos del franquismo o colectivos ultras y antisistema, pero no podemos calificar al todo por una parte. Es cierto que el perfil de sus votantes es ambiguo y conjuga desde altos niveles de desafección política a sentimientos contrarios a la democracia y a su modo de funcionar, pero es algo habitual en todos los partidos, que reúnen a un amplio y heterogéneo abanico de votantes dentro de una, supuesta, única ideología", argumenta.

Por último, exlpica que, "a pesar de todo, el hecho de que les definamos como partido de derecha radical populista no les exime de ser responsables de un discurso que contribuye poco a la necesaria paz política con la que avanzar para ganar el progreso, en la que el diálogo y el consenso venzan a los vetos, imposiciones y discursos incendiarios. No olvidemos que les separa una delgada línea roja para ser calificados de ultraderecha".

Populismos de derecha

Por su parte, Carles Torrijos Aguilar (@carlestorrijos), politólogo y periodista, también recoge que hay "varias interpretaciones". "Vox como una escisión de la parte más conservadora y desencantada con el PP, donde una sector no votaba y se quedaba en casa, incluso antisistemas, como en el otro extremo del espectro ideológico, la extrema izquierda", expone como primera opción.

Pero añade otra interpretación del partido: "Ahora bien, si la extrema derecha y la extrema izquierda participan del juego democrático y respetan las reglas de juego no son más que un actor de la política, una oferta más en el 'supermercado' de las ideas o productos de cara a unos comicios electorales. No es el mismo concepto 'extrema derecha' o 'extrema izquierda' ahora que en los años 20 o 30 del siglo pasado", explica.

"Antes no respetaban la democracia liberal, ni unos ni otros. Ahora se atienen a las reglas de la democracia representativa y hay entes y observatorios internacionales vigilantes para evitar otro 1933", zanja. Además, recuerda que Europa vela por los límites en los excesos de partidos de este estilo: "También nos asemeja a Europa. Mientras se respeten los derechos humanos y a las minorías (fundamental) son un partido más. Otra cosa es que parte de su discurso pretenda revisar consensos ya superados o incluso insistan en algunos disparates".

"Siempre que hay crisis o inestabilidad, el centro político pierde. Cabe trabajar para que el liberalismo, la socialdemocracia, la democracia cristiana y el ecologismo sigan siendo predominantes en el Parlamento Europeo frente a los populismos de derecha y de izquierda. La expresión se seguirá usando aunque no tiene tanta equivalencia en la 'ultraizquierda' que se usa menos. No obstante, socialistas y conservadores usan estos conceptos para atacarse mutuamente y desprestigiar a su socio de gobierno", argumenta Torrijos.

Fenómenos pasajeros

También analizó el asunto desde otra óptica Massimiliano Riverso, consultor y expeto en marketing, también marketing político. El CEO de Riverso Advertising SL & Tetogo Srl nos explica: "Vox es, sin duda, el principal producto populista que tenemos en España, seguido a corta distancia por JuntsxCat".

"Su génesis está estrechamente vinculada a otros movimientos políticos equivalentes en otras partes del mundo, como la Lega en Italia, Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil y Orban en Hungría. La muerte del populismo de izquierda, junto con las campañas de terror sobre el fenómeno inmigración en las redes sociales, han empujado a una gran parte de la población a apoyar este proyecto político de derecha", considera.

En cuanto a sus potenciales peligros, cree que Vox es "una de las nuevas caras de una sociedad victima de las redes sociales y fake news, que afectan principalmente a las franjas de la población con una preparación escolar deficiente y eternamente insatisfechas con su estatus social y laboral".

Pero no cree que sea un partido para tener una alta representación por mucho tiempo, a largo plazo: "Estos fenómenos son sólo pasajeros y están destinados a morir en pocos años, y un claro ejemplo de este carácter transitorio es la decadencia de Ciudadanos. Por último, creo que podemos hablar de exageración ideológica en cuanto es el producto de campañas de marketing basadas en exageraciones y distorsiones de la realidad".

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