De momento, silencio en el PSOE y el Gobierno, pero la polémica vuelve después de una legislatura pasada con varios roces entre Iglesia y Estado por algunos asuntos en los que el Ejecutivo de
Zapatero chocó con principios católicos.
Los divorcios-exprés, los matrimonios entre homosexuales, la continua pérdida de importancia de la asignatura de religión, la 'liberal' asignatura de Educación para la Ciudadanía o la financiación de la Iglesia fueron las claves para comenzar una 'guerra' política entre ambos 'frentes'.
De la Vega, tras muchas reuniones con miembros de la Conferencia Episcopal, así como el 'caldito' que se tomó Zapatero con el Nuncio del Vaticano,
Manuel Monteiro, parecieron calmar las aguas. Pero regresa la polémica.
Cañizares explota, Amigo le secunda
El cardenal arzobispo de Toledo, monseñor
Cañizares, aseguró en su homilía dominical que
"estamos padeciendo una verdadera enfermedad en nuestra sociedad...". Y, desafiante, comentó: "
Sé que me van a criticar, ¿qué importa? Pero nuestra sociedad está enferma, muy enferma y no podemos ocultarlo: ahí tenemos el crimen abominable del aborto".
Y comenzó después el repaso a los últimos temas de actualidad:
"Lo que ha acaecido a propósito de una memoria en la que fue su casa de Santa Maravillas, o la sentencia de supresión en un colegio de Valladolid de los crucifijos, y otros hechos, en los que se denota una cristofobia que, en definitiva, es odio de sí mismos".
Para rematar la polémica, cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor
Carlos Amigo, ha comentado este lunes que la erradicación de un signo tan arraigado en nuestra cultura como lo es el crucifijo
"no favorece la convivencia", que se construye con el
"respeto".
"Lo importante es que se eduque a los niños y niñas de Valladolid a respetar los signos religiosos de cualquier religión", declaró en relación a la sentencia judicial que solicita que se retire de un colegio público de la ciudad un crucifijo que permanecía en un aula, tras la denuncia del padre de una alumna.
El PP, con la Iglesia
También se pronunció sobre esta polémica la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal. Ella comentó que su partido considera qu
e "a la mayoría de los españoles no les molesta que haya un crucifijo en las aulas". Y admitió que España es
"aconfesional", pero que la Constitución también hace referencia a la especial relación con la Iglesia católica. Aún así, respetan la sentencia judicial.