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La salud sobre el mantel

Huevos con ácidos grasos Omega 3, margarinas con fitoesteroles,…Son muchos los alimentos que prometen, desde el estante del supermercado, beneficios antioxidantes, cardioprotectores o probióticos. Mientras la aplicación de la normativa europea aumenta la confianza en estos productos, en Madrid, un consorcio de investigadores trabaja en el diseño de nuevos ingredientes para mejorar la salud humana a través de los alimentos. Su trabajo ha dado un importante fruto: el Ali-bird, que lleva el nombre del consorcio y que ha demostrado in vitro efectos antioxidantes, anti inflamatorios, reductores del colesterol y estimuladores del sistema inmune.

Alibird-CM es un programa en el que participa la Fundación para el Conocimiento madri+d y que integra investigadores de cuatro centros: las Universidades Autónoma y Complutense de Madrid, el Instituto de Fermentaciones Industriales y el Instituto del Frío, ambos pertenecientes al CSIC, así como a cuatro empresas del sector alimentario, que serán las primeras en emplear los ingredientes surgidos de la investigación.

Hasta 63 doctores en distintas especialidades e innumerable personal investigador se encuentran ‘manos a la obra’ desde 2005 para desarrollar nuevos alimentos funcionales y estudiar los procesos de fabricación de los mismos.

Pero, ¿en qué consiste un alimento funcional? “Es algo todavía no demasiado bien comprendido, aunque el concepto de los alimentos funcionales se estableció por primera vez en Japón en los años 80, o sea que tiene ya más de 25 años de vida.” , - explica Guillermo J. Reglero, catedrático de Tecnología de Alimentos y coordinador de Ali-bird.

“Un alimento funcional es un alimento al que se le ha incorporado un ingrediente con una actividad beneficiosa para la salud, que no contiene de forma natural o no en cantidad suficiente.”, asegura. Pero la clave, señala Reglero, es hacer llegar a través de la alimentación al cuerpo humano sustancias que tienen efecto en la prevención de enfermedades o en la mejora de ciertas patologías.

Un suero hipoalergénico

Algunas de las líneas de investigación del consorcio se centran en desarrollar un suero libre de betalactoglobulina y, por tanto, hipoalergénico. “Las alergias producen muchos problemas alimentarios y muchos problemas de salud pública en la población. La ventaja es que ahora ya se conoce más sobre los mecanismos que generan las alergias y al tener identificados algunos de los compuestos responsables de la mayoría, se puede trabajar para evitar su presencia en los alimentos.”, explica el coordinador del proyecto. Reglero avanza que la alimentación puede tener un papel preponderante en la reducción de las alergias.

Y no sólo de las alergias. Los investigadores de Ali-bird estudian cómo microalgas y otras fuentes naturales pueden convertirse en componentes con actividad antiviral y antimicrobiana. Los primeros están pensados para aplicaciones farmacéuticas, pero los antimicrobianos sí tienen interés alimentario, según este catedrático. “Son una manera de aumentar la vida útil y la seguridad de los productos alimentarios mediante elementos que están en la naturaleza”, explica Reglero.

El coordinador apunta a la obesidad como una de las enfermedades con ‘fecha de caducidad’. “Estoy seguro de que mediante los alimentos funcionales y los avances de la nutrición, se va a conseguir reducir la obesidad, de hecho se está consiguiendo.”

El 'Ali-bird' en las tiendas

Pero la ‘niña bonita’ de la investigación de Ali-bird es el compuesto bautizado con el nombre del Consorcio, ya que ha sido desarrollado por los siete grupos de investigación que lo forman. Se trata de una mezcla de varios ingredientes funcionales que ha demostrado ya en pruebas in vitro, en el laboratorio, que tiene efectos antioxidantes, anti inflamatorios, reductores del colesterol y de estimulación del sistema inmune. “Todo este conjunto de efectos van en la dirección de reducir el riesgo cardiovascular;- explica Reglero- en lo que queda de proyecto, hasta finales de año, vamos a tratar de demostrar su efecto en humanos”.

Después del estudio del ingrediente, el consorcio lo incorporará a una matriz alimentaria y posteriormente deberá esperar la aprobación por parte de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, lo que puede demorarse hasta un año. “Desde que se termina de desarrollar un ingrediente alimentario hasta que aparece en el mercado puede tardar uno o dos años.”, afirma el coordinador. En ese tiempo podremos encontrar el ‘Ali-bird’ en los productos cárnicos o lácteos del supermercado.

Ayuda para una dieta equilibrada

“Hacer un dieta equilibrada es difícil. En primer lugar hay que saber cómo hacer una dieta equilibrada y esto no está al alcance de todo el mundo.”, asegura Reglero. Y pone un ejemplo. ¿Es común conocer la cantidad de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 que hay que tomar a la semana? “Y aún sabiendo cómo hacer una dieta adecuada, ¿cuántos médicos especialistas en nutrición o a dietistas que son obesos?”, continúa.

Por ello, Reglero recomienda el consumo de estos productos a todo el mundo, aunque siempre respetando las recomendaciones específicas cuando se trate, por ejemplo, de péptidos que reducen la tensión arterial o esteroles para reducir el colesterol.

Y no existen efectos negativos – más allá de los que causa comer en exceso - por consumir estos alimentos. “La normativa europea exige que los alimentos funcionales sean absolutamente seguros.”, sostiene el coordinador de Ali-bird. La prevención de enfermedades está, al alcance de todos, sobre el mantel.

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