ETA ha dejado de ser un problema nacional para expandirse entre las fronteras. Francia, como ya se sabe, es uno de los países que más colabora con nuestro gobierno en materia terrorista. Pero en los últimos años la banda también ha visto en América Latina un buen escondite donde refugiarse, organizarse y preparar atentados. Se está haciendo un problema internacional, incluso este miércoles Chávez condenaba desde Venezuela el atentado, y hace unas horas la Audiencia Nacional penaba a seis etarras afincados en México. No es la primera célula que se intercepta en el sur americano
Chávez condena el atentado
“Condenamos este atentado terrorista que hiere a la familia española", decía Hugo Chávez el pasado miércoles durante la firma de acuerdos con España en cooperación energética. También su Ministerio de Exteriores quiso repudiar los atentados mediante comunicado: "el Gobierno Bolivariano deplora este repudiable hecho y rechaza el empleo de toda forma de violencia y de actos terroristas, reiterando que la tolerancia y la convivencia son los valores reconocidos en toda democracia".
La Audiencia condena a los etarras mexicanos
En medio de tanta confusión y revuelo en torno a la banda, la Audiencia Nacional ha condenado a seis años de cárcel a los integrantes de un grupo estable de ETA en México. Los acusados son Ernesto Alberdi Elejalde, Félix Salustiano García Rivera, Juan Carlos Artola Díaz, María Asunción Gorrochategui Vázquez, José María Urquijo Borde y Asier Arronategui Duralde. Todos ellos fueron detenidos en el país azteca en verano de 2003, aunque no fueron extraditados a España hasta mayo de 2006.
El fiscal encargado del caso y coordinador en materia de terrorismo etarra, Vicente González Mota, ha calificado el hecho como "una condena importante", que a su entender demuestra "los éxitos de la colaboración con otros países" y que "ETA ya no sólo tiene dificultades para desarrollarse en España y Francia, sino en cualquier parte del mundo". A pesar de las declaraciones, vemos que en España continúa muy activo el comando.
El fiscal sostiene que el comité actuaba siguiendo las directrices políticas y organizativas que emanan de la dirección de ETA, constituyéndose en la estructura de coordinación con la organización terrorista y complementando los objetivos logísticos, financieros y estructurales que ETA no consigue desarrollar de forma plena en Francia.