La guerra de Afganistán, donde el presidente estadounidense, Barack Obama, quiere acometer una escalada militar para incrementar en 30.000 los 68.000 soldados desplazados en la actualidad, ha costado a EE.UU. en ocho años unos 150.000 millones de dólares.
Según el Pentágono, de las tropas desplazadas al país centroasiático, unos 22.000 operan bajo el mando conjunto, dentro de la Fuerza Internacional de Asistencia para Seguridad (FIAS) junto con aproximadamente 45.000 soldados de países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otros aliados.
La mayor parte del contingente estadounidense, junto con tropas del Reino Unido, Holanda y Canadá, está involucrada en los combates en la región fronteriza con Pakistán.
En los ocho años que han transcurrido desde que EE.UU. invadió Afganistán con unos 20.000 soldados, las tropas estadounidenses desplazadas a este país han ido creciendo progresivamente.
El último envío fue ordenado por Obama el pasado mes de abril y supuso el desplazamiento de 21.000 soldados adicionales, que operan dentro de los llamados Mando Sur y Mando Este.
Las fuerzas estadounidenses bajo el Mando Este incluyen unidades de la 82 División Aerotransportada y un batallón de inteligencia militar de una brigada de la Guardia Nacional de Texas.
Y las que están bajo el Mando Sur, que comprende las regiones de mayor insurgencia pastún y talibán, es una brigada de combate de la 82 División Aerotransportada y otra de la División de Infantería de la Guardia Nacional de Kansas.
Los mandos militares en Afganistán han adelantado que la estrategia de Obama para esta escalada se concentrará en la provincia de Kandajar, y en particular en torno a la ciudad del mismo nombre, unos 600 kilómetros a vuelo de pájaro al suroeste de Kabul.