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Gallardón cerró su campaña más dura, en la que se mantuvo al margen de las acusaciones de corrupción

El candidato del Partido Popular a la Alcaldía de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, cerró el viernes su campaña electoral más dura, tras encajar el golpe y mantenerse al margen de la polémica suscitada en torno a la pregunta del cabeza de lista del PSOE, Miguel Sebastián, respecto a su relación con la abogada Montserrat Corulla, imputada en la Operación Malaya.
Gallardón eludió entrar en una confrontación directa con Sebastián y apostó por dejar que respondieran sus colaboradores más estrechos. Así, el vicealcalde y número 3 de la lista municipal del PP, Manuel Cobo, y la concejala de Urbanismo, Vivienda e Infraestructura y número 7, Pilar Martínez, fueron los encargados de contestar a todas las arremetidas del candidato socialista.

El actual alcalde únicamente se pronunció sobre su relación con Corulla, el pasado día 16, al día siguiente en el que Sebastián le formulara la pregunta durante el debate de TVE. Tras presentar sus propuestas electorales en materia de economía, dijo que "ningún tipo de ataque" a su persona o a su vida privada le alejaría del "compromiso que desde hace más de 12 años" tiene con los madrileños.

Ruiz-Gallardón aseguró que es "sucio" insinuar que una relación personal puede producir un trato de favor en el Ayuntamiento, rechazando así las acusaciones de Sebastián sobre los expedientes urbanísticos del frontón Beti-Jai y del Palacio de Villagonzalo. Además, subrayó que el Ayuntamiento "nunca" ha tomado una decisión que no se ajuste "a la más absoluta legalidad".

Por su parte, Cobo negó tajantemente que Gallardón participara en las decisiones urbanísticas del Gobierno municipal y apuntó que las visitas de Corulla a la Gerencia de Urbanismo demuestran que no hubo trato de favor a la letrada.

Además, el vicealcalde llegó a pedir a Sebastián que explicara qué relación tuvo con Rodrigo Hernando, ex asesor de Intermoney y administrador de una de las sociedades que están siendo investigadas en la Operación Malaya, y qué relación hubo entre Intermoney y Juan Antonio Roca, ex asesor de Urbanismo del Ayuntamiento de Marbella.

Propuestas, en segundo plano

Tras esta polémica, las propuestas electorales de cada uno de los candidatos quedaron en segundo plano. Gallardón realizó una precampaña en la que anunció medidas sobre seguridad, participación vecinal, y la Empresa Municipal de Transportes (EMT), pero el protagonismo fue para las inauguraciones como alcalde, especialmente de los últimos tramos de la M-30.

No obstante, realizó dos promesas de envergadura: el proyecto 'Madrid Río', para la remodelación de las riberas del Manzanares tras el soterramiento de la vía de circunvalación y la recuperación del centro con la actuación en el Eje Prado-Recoletos, como principal actuación.

Además de estos dos propósitos, el cabeza de lista popular se comprometió a construir más vivienda protegida y destinar parte de ella al alquiler para jóvenes con una renta mensual de no más de 200 euros, apostar por las energías renovables y llevar a cabo ciertas actuaciones para reducir la contaminación acústica y ambiental en la ciudad. Apostó también por que cada centro escolar cuente con un Agente Tutor que permita evitar casos de acoso o de violencia en las aulas.

Ruiz-Gallardón también anunció, el día de San Isidro que, si es reelegido como alcalde, el Ayuntamiento regulará y homologará el mobiliario urbano de las terrazas del centro histórico de la ciudad, "las sillas, mesas y toldos", con el objetivo de homogeneizar el diseño de los mismos, e invertirá 1.796 millones de euros en materia de vivienda, en unas actuaciones de las que se beneficiarán 84.000 hogares.

Asimismo, el candidato del PP prometió instalar redes de cable y fibra óptica y sistemas de transmisión de datos Wi-Fi en espacios municipales cerrados, además de puntos de acceso público a Internet en edificios del Ayuntamiento, centros culturales o mercados. Su programa electoral contempla igualmente los compromisos de construir 51 escuelas y de duplicar el presupuesto destinado a las becas de comedor escolar, hasta alcanzar las 60.000 familias beneficiadas.

En materia de cultura, el actual alcalde apuesta por levantar un centro de creación artística, el 'Centro Ensaya Madrid', en un pabellón de la Casa de Campo de unos 6.000 metros cuadrados y crear una 'Oficina de Proximidad Cultural', mientras que su política deportiva se centrará en la construcción de nuevos campos de césped artificial y en la candidatura de Madrid de cara a organizar los Juegos Olímpicos de 2016.

En los últimos días de campaña, sus promesas fueron sobre seguridad, con el aumento del Cuerpo de Policía Municipal y de las flotas de vehículos de Samur y bomberos, y sobre las personas mayores, con las que se comprometió a construir nuevos centros de día para que de aquí a seis años cada barrio de Madrid tenga uno.

Sin apenas incidentes


La campaña electoral del candidato del PP a la Alcaldía se desarrolló sin apenas incidentes, en comparación con el anterior proceso electoral de 2003, donde Gallardón y el resto de miembros del Partido Popular fueron duramente atacados por la decisión del entonces presidente del Gobierno José María Aznar de participar en la Guerra de Irak. Así, en estos últimos quince días, el aspirante a la reelección únicamente ha sido criticado abiertamente por un grupo de vecinos en dos ocasiones.

La primera de ellas se produjo el día 14 a las puertas del Centro Juvenil Cerro de Vacas de Villa de Vallecas, donde un reducido grupo de mujeres le abuchearon y le silbaron, además de acusar al ex presidente del Gobierno, José María Aznar, de haberse olvidado de los fallecidos el 11-M en Santa Eugenia y recriminarle que se hiciera la foto de las Azores junto a George Bush y Tony Blair. Ese mismo día, pero ya por la tarde, Ruiz-Gallardón recorrió las calles del barrio de Prosperidad, en el distrito de Chamartín, donde también fue increpado por un pequeño grupo de vecinos.

Estos vecinos, que portaban pancartas y silbatos que utilizaron para criticar al actual alcalde, reclamaban que el Parque de Berlín no sea levantado para construir bajo él un parking. Sus protestas fueron silenciadas en varias ocasiones por los aplausos de los simpatizantes del PP y, durante su intervención, Gallardón se comprometió a construir tres aparcamientos para residentes en esta zona pero sin que ninguno de ellos afecte a esa zona verde.
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