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Ganó Zapatero, sí, pero…

Ganó Zapatero, sí, pero…

martes 03 de julio de 2007, 20:26h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h

A nuestro entender, Zapatero ganó el debate de ayer. Sin gloria, con un discurso inicial mejor que el turno de réplicas a Rajoy, en el que se le vió excesivamente irritado con su oponente. Traía bajo el brazo una sorpresa, destinada a hacer los titulares: el pan de 2.500 euros bajo el brazo de cada recién nacido. Una oferta que le recordaremos, claro. Y que desconcertó a su oponente. Como le desconcertó esa afirmación de que el presidente será “implacable” con ETA, y que el diálogo con la banda ya no es posible. ¿Qué podía haber dicho Rajoy ante esto? En nuestra opinión, debería haber saludado el cambio de disposición –rectificación—de Zapatero y haberle tendido su mano leal para derrotar al terror, cosa imposible sin el principal –y único, como se esta viendo en este debate—partido de la oposición.

Zapatero tuvo una buena intervención primera, una vez superados los treinta soporíferos minutos iniciales, dedicados al autobombo y al ‘España va bien’. Luego, Rajoy se fajó en el tema ETA, que se convirtió de nuevo en protagonista de la actualidad política. Grave error, como advirtió Zapatero, que es cierto que trató de abordar otras cuestiones, bastantes cuestiones. Algunas, desde un punto de vista electoralista –lo que tampoco es para rasgarse las vestiduras: si no hubiese elecciones,¿qué obtendríamos de las personas a las que hemos otorgado nuestra representación?--; otras, para demostrar que la Legislatura no está acabada.

Pero el líder de la oposición se enrocó en la sempiterna cuestión. Su tono fue muy agrio para con el presidente. Da la impresión de que el líder del PP, que sin duda es mejor parlamentario que Zapatero en  las formas, está convencido de que tiene ganadas ya las elecciones generales, y así se lo dijo claramente a Zapatero. ¿Está vendiendo la piel del oso antes de haberlo cazado?

Claro que tampoco el presidente del Gobierno es merecedor de un sobresaliente. Simplemente, en el altercado final con Rajoy perdió los nervios. No tolera Zapatero que le contradigan, ni que Rajoy ejerza la oposición como mejor le parezca. No es un contrincante elegante ZP, como saben bien quienes le disputaron los órganos de poder en León, aunque su sonrisa beatífica engañe. Tiene raza de político, aunque sea demasiado intuitivo y poco reflexivo para poder considerarse un estadista. Desde luego, en el primer día del debate sobre el estado de la nación no lo pareció. Rajoy, desde luego, tampoco. Más bien, pasados los primeros mnutos de altura, nos recordaron a un patio de colegio. A ETA le debió de gustar bastante el rifirrafe entre los dos principales líderes políticos de España.

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