La Marcha Naval, el Himno a El Alto y la cueca Chapaco soy se cantarán y se escucharán con tristeza en estos días porque su creador ha muerto. El sábado a las 23:00, Orlando Rojas falleció de un paro cardiaco en el hospital Obrero de La Paz y, como dijo la intérprete Enriqueta Ulloa, “el país pierde a uno de los grandes maestros de la música”.
Con su muerte no sólo se va un gran intérprete y compositor, sino también un hombre que luchaba de forma inclaudicable por defender los derechos de los artistas. Desde abril de este año, Rojas se desempeñaba como presidente de la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (Sobodaycom), cargo que también ocupó entre 1991 y 1993. “El derecho de autor no es sólo un derecho humano: es también el justo y obligatorio reconocimiento del Estado y la sociedad a los creadores y artistas”, fue el lema que utilizó para defender a sus colegas. Su cargo será asumido por Ulloa.
En el plano artístico, Rojas es el autor de unas 400 composiciones, entre las que se destacan Romancera del Guadalquivir, No pasa nada, Chicharrón de corazón, Tal para cual, Himno Naval y Recuperemos nuestro mar, convertido en un cántico que traduce el sentimiento boliviano de retornar al litoral. “Además, tenía alrededor de 200 temas inéditos”, comenta Arturo, el menor de los tres hijos del compositor, que estaba casado con Martha Yanguas.
Rojas nació el 26 de mayo de 1938 en Cochabamba y desde joven tuvo apego por la música. Fue integrante de legendarios grupos como Los Pepes y Los Peregrinos. También se desempeñó como productor de música folclórica del sello Discolandia, con lo que abrió las puertas para que muchos grupos nacionales se consolidaran. “Nosotros grabamos muchos de sus temas”, recuerda Walter Añez, del Trío Oriental.
Los restos de Rojas serán sepultados hoy en la tarde en el cementerio Jardín de La Paz.
En el recuerdo
«El país pierde a uno de los grandes maestros de la música»
Enriqueta Ulloa
«Fue un gran hombre y un gran compositor. Le debemos mucho»
Walter Áñez